Ingresó el 23% menos y recortó plantillas

La industria auxiliar del motor cerró en 2009 "uno de sus peores años"

Los fabricantes de componentes no sacaron tajada de las ayudas en la industria de la automoción que han favorecido a la producción. Las empresas auxiliares vivieron un mal año y recortaron un 18% el empleo tras facturar el 23,3% menos.

Las empresas dedicadas a servir de componentes a los fabricantes de coches sufrieron el pasado ejercicio un "desastre" de año, "uno de los peores para el sector", según el presidente de la patronal española, Sernauto, José Antonio Jiménez Saceda. El pasado año, el ensamblaje de vehículos en las 15 plantas operativas en España produjeron 2,17 millones de unidades, lo que supone un descenso del 14,6%. Las mayores caídas se registraron en primera mitad del ejercicio, cuando los efectos de las subvenciones no habían ejercido todo su efecto.

Con todo, la reducción en el empleo y en el negocio fue incluso mayor en el sector auxiliar. En conjunto, las empresas instaladas en España se vieron obligadas a eliminar el 18,4% de sus plantillas, lo que supuso recortar 38.830 de 169.936 puestos de trabajo. La disminución de los empleos ha sido consecuencia directa de la caída del negocio. Aproximadamente el doble de trabajadores se vieron afectados por expedientes de regulación temporales, lo que en la práctica supone que no ha habido empresa que se haya podido librar de la aplicación de estas medidas de ajuste.

La sostenida reducción de los volúmenes ha provocado que en los dos últimos años la industria de componentes ha destruido cerca de 76.000 puestos de trabajo. La crisis, eso sí, ha reducido notablemente (hasta en un 23,9%) el absentismo laboral, que cerró 2009 en una tasa del 4,77%.

Menos negocio

Las empresas facturaron 22.988,1 millones de euros durante el ejercicio, lo que se traduce en una caída del 23,3%. De esta cifra, 13.372,7 millones correspondieron a exportaciones (-22,78%), 5.276,3 millones a suministro a fabricantes (-35,3%) y 4.339,1 millones a recambios. Esta última partida fue la única de las patas de negocio que registró incrementos debido a que la crisis ha obligado a los consumidores a optar por mantener y reparar sus vehículos antiguos antes que adquirir uno nuevo.

La crisis del sector puede, además, hipotecar las innovaciones y el negocio para los próximos ejercicios. Las empresas destinaron unos 416 millones a inversiones, cifra que equivale al 1,81% de sus ingresos, y que representa un fuerte retroceso del 55% en comparación con 2008. La inversiones concretas en I+D+i alcanzaron en 2009 el 0,85% de los ingresos, es decir, unos 195,4 millones de euros, lo que supone además una reducción del 76,7% en relación con la partida comprometida en el ejercicio precedente. La innovación es clave para una industria en España sobre la que pende de forma perpetua la amenaza de la deslocalización.