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Un modelo académico para salir de la recesión creando empleo

Los autores ven compatible reducir el déficit y crear 1,3 millones de puestos.

Más de cuatro millones de desempleados, 110.000 millones de déficit fiscal generado en un solo año, 300.000 pymes menos y un ratio de deuda pública y privada que crece exponencialmente. Son indicadores de la dimensión que alcanza la recesión económica en España, la más grande en 50 años, y que remarcan la necesidad de ponerse manos a la obra para encontrar soluciones. Sin embargo, los partidos políticos parecen incapaces de alcanzar pactos de envergadura que ayuden a salir de la situación y los agentes sociales (empresarios y sindicatos) se eternizan en negociaciones sobre posibles reformas del mercado de trabajo sin que se atisben puntos de encuentro a corto plazo. En este ambiente, poco esperanzador, es de agradecer intentos de consenso y vías de salida desde el mundo académico.

Es lo que trata de conseguir el libro Para salir de la crisis (Editorial del Serbal, Barcelona, 2010), coordinado por los profesores Francisco Parra Luna y José Ignacio Ruiz Rodríguez. Ambos, al frente de un grupo multidisciplinar de varias universidades, compuesto por catedráticos, ingenieros, consultores y sociólogos, ahondan en el origen de la crisis como un fallo en el sistema de valores que ha provocado múltiples desequilibrios. Este enfoque axiológico denuncia el exceso de celo en la obtención de beneficios, sin cuantificar el riesgo asumido para ello, y la infrautilización del capital humano existente.

Pero lo más interesante del libro es que ofrece soluciones desde el punto de vista teórico y práctico para salir de la crisis. Así, los autores construyen un modelo multivariable a partir del cual sería posible crear 1,3 millones de puestos de trabajo en el periodo 2010-2013 y reducir el déficit fiscal en más de un 3% al final del periodo, con un crecimiento medio del PIB superior al 3%.

Tareas productivas

"Se trataría de movilizar a los millones de parados, que son recursos laborales ociosos, hacia tareas productivas, reduciendo con ello el gasto público que generan las prestaciones por desempleo", indica Francisco Parra, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Para ello, los puestos de trabajo generados deberían concentrarse en actividades que fomenten la competitividad y la productividad, "como todo tipo de infraestructuras y sus servicios complementarios". Sería necesaria la implicación del sector financiero, el recorte de gasto público y la búsqueda de mayores recursos a través de la mejora de la lucha contra el fraude fiscal.

"Lo que resulta impensable es pretender salir de la crisis mediante acuerdos parciales donde no existe un modelo global que tenga en cuenta las principales reivindicaciones de aquellos a quienes el modelo debe satisfacer", recalca Francisco Aldecoa, decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, en el epílogo del libro.

Dada la gravedad de la recesión, el mero hecho de que se planteen soluciones a la misma "debería ser el mejor pretexto para abrir un debate en los medios de comunicación y en el resto de la sociedad", añade Parra.

Recursos por 110.000 millones en el tintero

Una de las cuestiones claves del modelo para salir de la crisis ofrecido en el libro es preguntarse de dónde se pueden obtener los recursos necesarios para fomentar un cambio de modelo productivo que potencie la reactivación económica. La aportación del sector financiero podría ser importante, pero la del sector público es fundamental.

De esta forma, los autores hacen hincapié en los más de 30.000 millones de euros gastados en el último año (podrían llegar a 90.000 en tres ejercicios) para pagar a los perceptores del seguro por desempleo "por no hacer nada". A ello se podrían sumar otros 2.000 millones anuales en recortes de gasto público y otros 10.000 millones adicionales en reducción del fraude fiscal.

En total, la suma supera los 110.000 millones en cuatro años, que estarían disponibles para formación profesional, ayudas a la innovación, mejoras de la productividad y para pagar parte de los salarios de quienes salieran de las listas del paro para desempeñar tareas en nichos de empleo nuevos. Porque el quid de la cuestión está en utilizar gran parte de la población desempleada actualmente (la tasa de paro juvenil roza ya el 40% de la población activa) para que genere riqueza y, al mismo tiempo, se pueda reducir la partida de las Administraciones destinada a pagar las prestaciones y servicios sociales.