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Columna

Repensar la manera

El tipo de impuesto que grava a los bancos británicos propuesto por los principales partidos políticos de Reino Unido podría sumar 3.600 millones de libras al año. La cantidad exacta dependería de en que partes del balance se gravaría. Aunque una cosa está clara: RBS y Lloyds se verían más afectados que Barclays, HSBC y Standard Chartered.

La forma más básica de recaudar el impuesto es la propuesta de Barack Obama para EE UU: un canon anual del 0,15% del total de los activos de la banca -menos sus depósitos y el capital Tier 1-. Aplicado a los cinco bancos británicos más grandes ascendería a 3.600 millones de libras anuales, según Breakingviews.

Aunque Alistair Darling, ministro de Finanzas, lo apruebe, el impuesto podría modificarse. El partido de la oposición aseguró que seguirá adelante con el gravamen incluso si otros países deciden no seguir el ejemplo. Los conservadores no han especificado que harían exactamente pero han mencionado el "modelo sueco". Un impuesto al mismo tipo que los suecos -0,036% del total de los activos- sumaría 2.100 millones de libras. Por otra parte, si se acordara un enfoque global, a algunos políticos podría agradarles la idea de concentrar el impuesto en determinados pasivos a corto plazo. La idea es que sólo el "dinero caliente" hace vulnerables a los bancos, por lo que pasivos a largo -aquellos de más de un año- deberían quedar excluidos.

Cualquiera que sea la versión elegida, habrá perdedores y ganadores. Según el modelo de Obama, Lloyds disminuiría un 21% en su previsión de beneficios antes de impuestos de 2011, RBS un 20%, Barclays un 11% y HSBC un 6%. La razón es simple: el poder de generar ganancias de los bancos rescatados es mucho menor que la de sus sanos competidores.

G. Hay / H. Dixon

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