El futuro del transporte

Las empresas españolas se enchufan al coche eléctrico

La introducción del coche eléctrico moviliza a cientos de firmas en España, coordinadas por el Ministerio de Industria.

Buena parte del futuro del transporte pasa por el coche eléctrico. Los encargados de poner estos vehículos en los concesionarios, los fabricantes de coches, hace años que trabajan en sus modelos en cooperación con los productores de baterías. Sin embargo, la complejidad que supone un cambio de modelo de transporte requiere que infinidad de sectores empresariales se haya puesto a trabajar de forma coordinada. Tanto es así, que difícilmente se haya visto anteriormente a tantas empresas de tantos sectores diferentes trabajando para su consecución.

Pero para que el coche eléctrico pueda ser una realidad masiva, queda mucho trabajo. En primer lugar, es el propio Gobierno -y el ministro de Industria, Miguel Sebastián, en particular- el que ha puesto la cuestión en el centro de sus esfuerzos, tanto en España como para la presidencia europea, que recaerá en España durante este semestre.

Industria ha lanzado el Proyecto Movele, que prevé que lograr que se introduzcan 2.000 vehículos eléctricos a finales de este año y la instalación de 540 puntos de recarga en Madrid, Barcelona y Sevilla. Además, ha establecido tres grupos de trabajo (para la demanda y la promoción, para la industrialización y para las infraestructuras y la gestión energética) formados por una treintena larga de empresas y organizaciones empresariales. Estos grupos deberán poner en conjunto sus conclusiones y presentar una estrategia conjunta en las próximas semanas.

La batería constituye el elemento clave del coche eléctrico. Por ello, hace años que los fabricantes de coches mantienen alianzas con los de baterías (Nissan y Renault con Nec, Toyota con Matsuhita y Panasonic, Daimler aprovechará la experiencia de la china BYD, con la que se ha unido). El punto oscuro es que no hay fabricantes españoles que hagan este tipo de acumuladores.

Uno de los sectores más implicados es, obviamente, el eléctrico. Iberdrola cuenta con acuerdos locales con General Motors para desarrollar la implantación del Ampera en Madrid y Castilla y León, aparte de mantener contactos con otros fabricantes. Además, forma parte del Foro Español del Vehículo Eléctrico, junto con una veintena de empresas. En Europa, trabaja en un grupo creado por la alemana RWE que persigue acelerar la estandarización de los postes. Su presidente, Ignacio Sánchez Galán, calcula que el sistema español puede absorber unos 10 millones de coches eléctricos.

Su rival Endesa ha alcanzado un acuerdo con Cepsa para instalar postes de recarga en sus estaciones de servicio. También ultima un acuerdo con Telefónica para utilizar las cabinas del operador como puntos de recarga. Este sistema, previsiblemente, funcionará con tarjetas prepago similares a las usadas para las llamadas por teléfono. Su presidente, Borja Prado, ha asegurado que Endesa "se está transformando" para resolver, "colaborando con todas las partes implicadas", las cuestiones de la generación de la red de distribución y las infraestructuras asociadas para la recarga; y del uso más eficiente de la energía.

Estas dos eléctricas participan en un proyecto denominado Cénit Verde, liderado por el fabricante de automóviles Seat, y en el que están además Red Eléctrica Española, el fabricante de acumuladores Cegasa, el grupo industrial alemán Siemens, los fabricantes de componentes Ficosa, Cobra y Lear y la empresa dedicada a desarrollar postes Circutor, así como las 16 universidades y centros tecnológicos. Este programa cuenta con un presupuesto de 34 millones y pretende desarrollar "las tecnologías clave para que los automóviles híbridos y eléctricos sean una realidad".

Entre las petroleras, Repsol llegó a un acuerdo a finales de 2009 con el Ente Vasco de la Energía para crear una red de recarga de vehículos eléctricos. Durante 2010 está contemplada la elaboración de las especificaciones técnicas de los puntos de recarga. Empresas como Acciona no se quedan atrás. La división de energía ha desarrollado con Indra e Ingeteam un sistema de recarga y provisión de servicios denominado Sirve, basado en el diseño de postes de recarga, los sistemas de comunicaciones y de información. El presidente de FCC, Baldomero Falcones, apuntó recientemente la apuesta por el desarrollo de las infraestructuras asociadas, como los sistemas de recarga en los parkings de rotación.

AT Kearney, por su parte, trabaja en el desarrollo del modelo de negocio y la recarga de estos vehículos. Everis, por su parte, desarrolla junto a Ener-T international un tipo de baterías a partir del zinc. También hay pequeñas compañías, como la catalana Circuitor, volcada en los postes de recarga. La gallega BlueMobility prevé instalar 15.000 puntos de recarga en siete años. La Asociación Española de Aparcamientos, Asesga, destacó que numerosos aparcamientos ya han empezado a instalar puntos.

Las redes inteligentes, clave del proceso

La clave del éxito del coche eléctrico reside, en buena medida, en el desarrollo de redes inteligentes (smart grids, en inglés), que sean capaces de optimizar el flujo de energía, las recargas y la tarificación de los servicios, como apunta Fernando Garrido, director de tecnologías y servicios para la energía de la compañía española Indra. Este tipo de redes eléctricas permite la comunicación en tiempo real entre el consumidor, los gestores, las empresas eléctricas y el resto de agentes del sistema. Además, optimizan el consumo energético según criterios medioambientales o de precio.

Indra trabaja en la actualidad en estos modelos de redes, además de en la creación de un sistema común de plataformas de recarga y de puntos de suministro de energía. "Nadie conoce los plazos", señala Garrido, "pero todos saben que esta tecnología ha de estar preparada para que despegue el coche eléctrico". Esta empresa cuenta con diversos proyectos relacionados y forma parte de los grupos de trabajo de creados por Industria

La alemana Siemens también está involucrada en la creación de este tipo de sistemas de distribución de energía, y valora que este negocio puede suponerle pedidos valorados en 6.000 millones hasta 2014. Hay otras empresas que tratan de desarrollar un estándar que se aplique para la recarga de vehículos. Es el caso de Better Place, una start up que cuenta con acuerdos con diferentes gobiernos y, sobre todo, con la alianza Renault Nissan para que se implante una única tecnología de recarga y que la energía necesaria provenga de fuentes renovables.