Esta tarde se aplazó su sustitución hasta el 20 de abril

Quintás dimite como presidente de las cajas para facilitar la sucesión

El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, Juan Ramón Quintás, ha presentado su dimisión ante el consejo de administración de las cajas para acelerar el nombramiento de su sucesor en el cargo. Esta mañana la reunión del consejo concluyó sin acuerdo en la elección de un sustituto para ocupar el puesto de Quintás.

Según fuentes de la CECA, la continuidad de Quintás en la institución está garantizada por la presencia de José Antonio Olavarrieta, director general de la patronal de la organización, Mientras que desde el punto de vista formal cualquiera de los cuatro vicepresidentes de la CECA (Isidro Fainé (La Caixa), Rodrigo Rato (Caja Madrid), Braulio Medel (Unicaja) y Modesto Crespo (CAM) podría asumir las labores representativas de la presidencia de la institución.

Quintás ha tomado esta decisión contra el argumento esgrimido por algunas cajas de que no se podría nombrar a un presidente de la patronal mientras otra persona ocupase ese cargo, por lo que ahora ha dejado vía libre al nombramiento de su sustituto, que previsiblemente se producirá en la reunión del consejo de administración de la CECA el próximo 20 de abril. Otra de las razones que puede haber tenido Quintás para dimitir de su cargo es el hecho de que su candidato, Amado Franco, no haya sido aceptado desde el primer momento y hayan surgido otros nombres.

El consejo de administración de la CECA no logró hoy alcanzar el consenso necesario para elegir un nuevo presidente de la patronal que sustituya a Quintás, puesto que cuenta con dos candidatos principales; Isidro Fainé (La Caixa) y Amado Franco (Ibercaja).

Las discrepancias surgidas en Sevilla sobre si el presidente de la CECA debería ser el dirigente de una gran caja o de una mediana han pospuesto el debate hasta un próxima reunión del consejo el 20 de abril, a pesar de que Quintás pretendía que se designase a su sustituto.

Los desacuerdos aflorados hoy han provocado que el que ha sido presidente de la patronal desde 2002 se preguntara si se valora su intención de tener un sustituto dos meses antes del fin de su mandato (en mayo) y así evitar discontinuidades.

Así, según las fuentes financieras consultadas, Quintás ha querido salir al paso de la postura de algunas cajas y, en vista que considera prioritario que su sustituto sea nombrado lo antes posible para afrontar con prontitud los retos del sector, ha decidido dejar la presidencia de la CECA para "no demorar el proceso", agregaron.

Los actuales cuatro vicepresidentes de la CECA, Isidro Fainé (La Caixa) , Rodrigo Rato (Caja Madrid), Braulio Medel (Unicaja) y Modesto Crespo (CAM), afrontarán el 20 de abril el consejo de administración de la CECA que se realizará en Madrid de carácter monográfico para designar al sustituto de Quintás.

Quintás consideró que "lo accidental es la figura del presidente, que debe recibir la confianza de todo el sector y además debe dedicarse a liderarlo para enfocar de la mejor forma posible los problemas reales del sector". "No son todos los candidatos iguales, pero la diferencia no son las personas que se puedan presentar, algo que no va a dañar al sector, sino la reacción que pueda producirse tras la elección", agregó Quintás, tras lo que consideró importante que "una vez elegido el nuevo presidente, el sector adopte la formación 'en tortuga' de las legiones romanas "que, con sus escudos cubrían totalmente y la hacían invulnerable".

"Que la minoría se pliegue a la mayoría"

A este respecto, recordó que "alguno de los mejores presidentes que tuvo la CECA ganó el puesto por un voto y eso no afectó al funcionamiento de la organización". "La democracia es aceptar lo que diga la mayoría y que la minoría se pliegue a la voluntad de la mayoría", apuntó Quintás, quien aseguró que la presidencia "nunca ha sido cuestionada".

Quintás explicó que el consejo de hoy "contenía muchas cuestiones, entre ellas la formulación de cuentas de 2009" y reconoció que en el orden del día se incluyó un punto sobre "deliberación y en su caso elección de un nuevo presidente", un punto que se había dejado "para último lugar".

Además, aseguró que la de hoy "fue una de las reuniones que en sus 16 años de mandato con más satisfacción ha salido", puesto que "han participado todos los presidentes de las cajas", tras lo que aseguró que "más que hablar de candidaturas y candidatos, se ha debatido sobre qué es mejor para el sector y qué es lo que convenía a las cajas".

Explicó que para el consejo monográfico se intentaron buscar fechas más próximas "pero las cajas tienen agendas muy complicadas", de forma que, según explicó, inicialmente estaba previsto para el 6 de abril, después el 12 de abril, hasta que finalmente se acordó el 20 de abril por la tarde, "cuando prácticamente todos menos uno podrán asistir".

Destacó que todo el consejo "comparte que es necesario relanzar las negociaciones de cara al futuro", y consideró que "la existencia de distintas visiones y alternativas enriquece y es fundamental que eso no divida al sector, pero benditas sean las diferencias si dan lugar a que afloren mejores programas".

Una coyuntura difícil para el sector

Quintás recordó que el sector se enfrenta a "una coyuntura muy dura, con un sistema bancario que se enfrenta a una crisis mundial y donde también hemos notado el impacto al ser parte del sistema".

Resaltó, no obstante, que "ha empezado a mejorar muchas ratios, como la cobertura de nuestros riesgos, aunque todavía estamos en plena travesía por el desierto".

Agregó que a la dureza de la coyuntura "se suma un problema adicional, pues nos va a cambiar la regulación, algo que hemos pedido insistentemente durante años y que supone un proceso considerablemente largo y complejo".

Tras confesar que "como buen gallego, es prevenido", recordó que desde diciembre venía insistiendo al sector que "más allá de las preocupaciones diarias había que adoptar la perspectiva medio y largo plazo y el sector debía elegir un nuevo líder que le conduzca a la travesía incómoda, porque sería absurdo agotar las seis semanas que le quedan para elegir a un nuevo presidente".