Movimientos empresariales

La crisis acelera el baile de marcas del gran consumo

Desde mediados de 2007 se han multiplicado las operaciones vinculadas a la alimentación, las bebidas alcohólicas y los refrescos. Unos sueltan lastre, mientras otros se refuerzan

Carros de Eroski
Carros de Eroski

Como niños intercambiando cromos. Las empresas vinculadas al consumo, ya sean cerveceras, fabricantes de cosméticos o de galletas, han aprovechado la crisis para limpiar sus armarios. Es decir, para vender al mejor postor aquellas divisiones que no consideran rentables. Mismas marcas, distintos dueños.

El último movimiento vino la pasada semana de la mano de uno de los grandes nombres del consumo en España: Ebro Puleva. La única firma de alimentación del Ibex ha hecho caja (630 millones de euros) al vender una de las divisiones hasta hace poco intocables. Pero pese a no reconocerlo, este negocio había dejado de ser su prioridad, sólo había que esperar el momento. Lo mismo hizo con Azucarera Ebro, que vendió en noviembre de 2008 a British Sugar (controlada por Associated British Foods, la matriz de la textil Primark) por 568 millones.

Y quien estaba esperando, agazapada bajo unas marcas con escasa representación en el mercado español, era Lactalis. En sólo dos meses la empresa francesa se ha convertido en uno de los reyes del sector lácteo en España, ya que el pasado febrero se hizo con el control de Forlasa (El Ventero o el Gran Capitán) tras pagar 200 millones.

Los grupos cerveceros han hecho operaciones por valor de 51.000 millones

El mismo proceso que en el sector galletero. Cualquier consumidor encontrará en los lineales las mismas marcas de galletas que existían hace una década. Sin embargo, si leyera la letra pequeña comprobaría que los nombres de sus propietarios son muy diferentes.

Uno de los movimientos cuyas derivadas eran imprevisibles fue la venta de Cuétara a la compañía catalana Nutrexpa, dueña de Cola Cao. En diciembre de 2008 se hizo con la marca del grupo Sos tras pagar 215 millones. Hoy esa cifra no está muy lejos de la capitalización en Bolsa del grupo (385 millones) víctima de las presuntas irregularidades de sus ex gestores. En verano de ese año -cuando la crisis ya había hecho acto de presencia- adquirió a Unilever la aceitera Bertolli por 630 millones. Si los nuevos gestores de Sos volvieran la vista atrás probablemente lo pensarían dos veces.

Volviendo a las galletas, Cuétara sólo fue un pequeño movimiento. La gran operación la protagonizaron dos gigantes mundiales de la alimentación justo antes de que se desencadenara la tormenta económica: Kraft y Danone. En julio de 2007, la estadounidense compró a la francesa su galletera Lu por 5.300 millones. Un movimiento que en España obligó a Kraft a vender Artiach, dueña de marcas tradicionales como Marbú o Chiquilín. Y como Danone hizo caja no tardó en ponerse en marcha. Una semana después de vender Lu lanzó una oferta de compra valorada en 12.300 millones por el fabricante de comida infantil Milupa. Un segmento a salvo de la marca blanca.

Al margen de Lu, Kraft seguía teniendo apetito comprador y lo ha saciado este año. Este enero logró sellar la compra de la chocolatera británica Cadbury. Una empresa difícil por las trabas que interpuso su equipo gestor y que se saldó con un desembolso de 13.000 millones de euros al cambio actual. Además otro gigante le echó un capote a tiempo.

La suiza Nestlé -que sonó como competidora de Kraft en la puja por Cadbury- aprovechó la oportunidad para comprar a la estadounidense su negocio de pizzas por 2.700 millones de euros. La compañía helvética tenía dinero fresco, y mucho. Nestlé es una de las empresas más activas en lo que va de año, ya que en enero vendió a la farmacéutica Novartis un negocio que no encajaba estratégicamente con el suyo: Alcon, especializado en productos oftalmológicos, por la friolera de 27.450 millones.

Pero si hay una industria activa en los últimos dos años es la cervecera. En conjunto, las operaciones del sector han superado los 51.000 millones de euros. La más relevante la protagonizó la belga-brasileña InBev, que en julio de 2008 compró la estadounidense Anheuser-Busch por 33.000 millones de euros. Es decir, la dueña de Becks, Stella Artois y Brahma se bebió la estadounidense Budweiser. Poco después, InBev se desprendió de parte de su negocio en Europa del Este, con lo que recuperó casi 2.200 millones

Tan sólo unos meses antes, en enero, los otros dos gigantes cerveceros de Europa, Heineken y Carlsberg, se unieron para pujar juntos por Scottish & Newcastle, una operación valorada en más de 10.000 millones de euros que les permitió adquirir marcas como Foster's o Kronenbourg 1664.

El último movimiento del sector también ha venido de la mano de Heineken. En enero ha adquirido la mexicana Femsa (Sol, Bohemia o Dos Equis) por 5.300 millones para ganar peso en los mercados emergentes, la reserva de consumidores de los grupos cerveceros. En España, sin embargo, esta industria está en stand by. El último cambio de cromos fue en marzo de 2007, cuando Mahou-San Miguel adquirió la andaluza Alhambra por 200 millones.

Al margen de la cerveza, el principal cambio de cromos de la industria alcohólica se produjo en la primavera de 2008. Entonces la multinacional francesa Pernod Ricard (propietaria de Ballantine's, Havana Club o Beefeater) se impuso en la puja por una de las joyas sin dueño. El emblemático vodka sueco Absolut estaba en manos estatales y el Gobierno de Estocolmo deseaba colocarla al mejor postor. Lo fue Pernod, eso sí tras desembolsar 5.626 millones de euros.

En los refrescos tampoco hay descanso. Los dos grandes nombres estadounidenses Coca-Cola y Pepsico se han lanzado a comprar sus filiales de embotellado, dando marcha atrás en la segregación de negocios que realizaron hace más de una década. En el caso del gigante rojo, el desembolso por sus embotelladoras de EE UU, Noruega y Suecia supera los 9.000 millones de euros, aunque la factura se elevará en otros 5.800 al asumir la elevada deuda de su filial. Pepsico se le adelantó en este cambio de paso, ya que el pasado agosto adquirió su división por cerca de 5.500 millones.

En el negocio de refrescos los importes son más moderados. No en vano la mayor adquisición de Coca-Cola ascendió a 3.000 millones de euros. Se trata de Glaseau, propietaria de Vitaminwater, una marca con la que la multinacional de Atlanta trataba de adentrarse en el aún por explotar negocio de las aguas con sabores. Sin embargo, el movimiento más reciente vino de oriente. La japonesa Suntory ha adquirido Orangina Schweppes (dueña de La Casera) por 2.200 millones en uno de los escasos movimientos en occidente de una empresa nipona.

Al margen de la alimentación, el cuidado personal también ha intercambiado fichas. El pasado otoño, el grupo holandés Unilever arrebató a la estadounidense Sara Lee su división de cuidado personal, que engloba marcas como Sanex o Williams. La compra conllevó un desembolso de 1.275 millones. Sara Lee también colocó otra de sus divisiones no estratégicas, Ambi Pur, a Procter & Gamble (P&G) por 320 millones de euros. Una cifra pequeña para esta multinacional, que logró 2.165 millones con la venta de su división de fármacos, Walner Chilcott.

Distribución

La última gran operación en el sector de la distribución alimentaria fue la compra de Caprabo por parte de Eroski. En 2007, justo antes de que estallara la crisis, la firma vasca compró la red de supermercados catalana por cerca de 1.100 millones de euros. El estallido de la crisis le ha complicado rentabilizar esta adquisición.

A la espera de más movimientos

Alimentación

Si los últimos meses han sido movidos, los próximos no lo serán menos. El grupo Sos tiene a la venta su división arrocera y, actualmente, está estudiando las ofertas preliminares para quedarse con aquellos nombres que podrán presentar una propuesta vinculante y que tendrán acceso restringido a la situación financiera de la filial. La operación superará los 200 millones de euros.

Uno de los candidatos a adquirirla es Ebro Puleva, que después de ingresar 630 millones por sus activos lácteos ya ha hecho gala de su apetito de compra para reforzar sus divisiones de arroz y pasta. La tercera que tiene ganas de crecer vía adquisiciones es Campofrío, que después de fusionarse con el negocio europeo de Smithfield ha vuelto a abrir las puertas a las compras fuera de España.

Bebidas

Uno de los negocios donde podría haber intercambio de cromos en los próximos meses es el bodeguero. En España, la crisis ha dañado a un sector excesivamente atomizado, por lo que las voces en favor de la concentración de marcas van en aumento. Sobre todo porque la unión de enseñas podría favorecer las exportaciones en un mercado cada vez más competitivo. Mientras, uno de los grandes del sector, Pernod Ricard (dueño de Domecq Bodegas) ha colado a la venta todas sus enseñas, entre las que se encuentran marcas de renombre como Alcorta, Siglo, Azpilicueta e Ysios.

Distribución

El sector de la distribución en España lleva meses sin realizar ningún movimiento corporativo. En parte porque la guerra de precios ha colocado a parte de las empresas del sector en una situación financiera que, en algunos casos, es bastante delicada. Pero también es un momento para reorganizar el portafolio de establecimientos. Por ejemplo, empresas como Eroski tratan de colocar en el mercado parte de sus locales.