Iniciativa para evitar un nuevo caso como el griego

La UE prepara un fondo de rescate para la zona euro con la oposición del BCE

La CE propuso ayer la creación de un fondo de rescate para los países de la zona euro que atraviesen dificultades como las de Grecia. París y Berlín apoyan una iniciativa similar, pero el BCE advierte que el plan es ilegal.

Ayer estalló a plena luz del día la batalla sobre las consecuencias políticas para la zona euro del vendaval financiero que azota a Grecia. El debate sobre la necesidad de blindar a la Unión Monetaria ante crisis o ataques especulativos semejantes desbordó la discreción de las negociaciones a puerta cerrada y reveló los puntos de acuerdo y, sobre todo, las fricciones, entre Berlín, París, Fráncfort o Bruselas. En la capital comunitaria, la Comisión Europea hizo oficial su apoyo a la creación de una suerte de Fondo monetario internacional a la europea que sirva para rescatar a los países de la zona euro en dificultades.

"La CE está lista para proponer un instrumento europeo de asistencia", señaló ayer el portavoz del comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn.

La misma fuente indicó que la propuesta definitiva requerirá el apoyo de los 16 países de la zona euro. Y aunque Bruselas tiene la intención de poner en marcha la iniciativa durante el actual semestre de presidencia española de la UE, el portavoz de Rehn precisó que "en estos momentos no nos podemos comprometer con ningún calendario concreto".

Pocas horas después de esa declaración se comprobó que no sólo el calendario es imprevisible sino la propia creación del fondo. En Fráncfort, el economista jefe del Banco Central Europeo, Jurgen Stark, lanzó la primera andanada contra el plan.

El fondo "no sería compatible con los principios de la unión monetaria", escribe Stark en una columna de opinión que publicará hoy el diario alemán Handelsblatt, pero que ayer se facilitó a las agencias de noticias para adelantar su distribución.

El poderoso miembro del comité ejecutivo del BCE añade que el mecanismo "daría incentivos equivocados y sería una carga para los países con finanzas públicas más sólidas". Y advierte que "podría minar la aceptación del euro y de la UE entre la opinión pública".

Desde Berlín llegaron señales más positivas, aunque igual de inquietantes. La canciller alemana, Angela Merkel, calificó de "buena idea" la creación de un Fondo Monetario Europeo. Pero añadió tantas condiciones que su apoyo a la propuesta parece más bien un abrazo letal. "Sin cambiar el Tratado de la UE no se puede hacer", precisó Merkel, a sabiendas de que la última reforma de ese texto ha tardado 10 años en completarse y de que la mayoría de los países de la UE se niegan de manera tajante a embarcarse en un nuevo y tortuoso proceso institucional.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, mucho más proclive al nuevo recurso, aseguró el domingo tras reunirse en París con el primer ministro griego, George Papandreu, que "el euro es nuestra moneda. Eso implica solidaridad. No puede haber dudas sobre la expresión de esta solidaridad".

La Comisión Europea, en cualquier caso, desligó la creación del fondo de la crisis griega porque, dados los plazos comunitarios, no estaría en funcionamiento antes de que pase el actual temporal.

La fórmula más sencilla para ponerlo en marcha podría ser la ampliación del fondo de 50.00 millones de euros que ahora tiene la Comisión Europea para ayudar a los países del área que mantienen su propia divisa. Se podría modificar el reglamento de ese Fondo, que no permite a los países de la zona euro solicitar esa ayuda, o crear otro de condiciones similares.

¿Cómo se financia el FMI?

El FMI se financia a través de las cuotas de sus miembros. Cuando un país entra a formar parte de la organización se le asigna una cuota, en función del tamaño de su economía en referencia a la mundial.

La nación paga un 25% de la misma nada más ingresar en derechos especiales de giro (DEG), la moneda de curso legal en el FMI, cuyo valor viene dado determinado por una cesta de monedas compuesta por el dólar estadounidense, el euro, la libra esterlina y el yen japonés. Las otras tres cuartas partes las deberá desembolsar en moneda nacional. El país con una mayor cuota, y por lo tanto, que más contribuye al FMI es EE UU, con un porcentaje del 17,09% (37.100 millones de DEG, lo que equivale a 42.679 millones de euros). España, por su parte, cuenta con una participación del 1,4% (3.047 millones de DEG o 3.495 millones de euros). La cuota sirve también para fijar el dinero que puede solicitar prestado al FMI. De este modo, cada país puede pedir hasta el 100% de su cuota anual.

Sólo EE UU, Japón, la UE y los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) tienen derecho de veto.

Eje 'todopoderoso'

Las amenazas sobre la zona euro han trasladado a Berlín y París el centro de decisión de la UE. Bruselas y la presidencia española de la UE son ignoradas por el eje franco-alemán en las negociaciones sobre el rescate de Grecia o la regulación de los credit default swaps.