Inflación en Estados Unidos
Las benignas cifras del IPC esta semana son un tanto tranquilizadoras para aquellos que están preocupados con la inflación. Los precios al consumidor ascendieron un 0,2% en enero, menos de lo esperado. Sin incluir los alimentos y la energía, los precios han disminuido un 0,1% en el mes. Las presiones inflacionistas se producen a través del aumento de los precios de las importaciones y al productor.
Los costes de la vivienda, que suponen un 32% del IPC, son el elemento más importante -pero están artificialmente construidos-. Desde 1980, no representan directamente los precios de la vivienda ni reflejan el mercado del alquiler. Sin embargo, implican la participación de renta equivalente de los propietarios calculada por la Oficina de Estadísticas Laborales de EE UU, un elemento que incluye un efecto sustancial de la tasa de interés.
Entre las principales preocupaciones inflacionistas están los precios al productor, que han crecido un 1,4% en enero -el mismo incremento que en las importaciones-. El índice de precios al productor general aumentó un 4,6% en 12 meses hasta enero, mientras que los precios de los productos derivados del crudo se dispararon por encima del 25%, y los precios de importación se incrementaron un 11% en el mismo periodo. Estas subidas reflejan principalmente el aumento de los costes de las materias primas y de la energía, y el declive en el valor del dólar -que últimamente se ha visto reforzado contra el euro pero no contra el yuan chino, o contra las monedas de los países productores de materias primas-.
El paro en EE UU parece haberse estabilizado y puede que disminuya en adelante. El precio de la vivienda se beneficia de un apoyo artificial y los tipos de interés sólo pueden ir hacia arriba. Es difícil ver suficiente presión deflacionista para compensar los efectos cada vez más intensos de la inflación importada. Como resultado, cualquier alegría por el IPC puede durar poco.
Martin Hutchinson