Lealtad, 1

Un paseo por los círculos del infierno

Entre los agoreros y los optimistas irredentos, la verdad es que no sabe uno a qué carta quedarse. Pero la literatura financiera de uno y otro signo es abrumadora, y la bandeja de entrada del correo electrónico parece un campo de batalla entre los del "nos hundimos" y los del "todo pasará".

Y en éstas, los inversores se devanan los sesos para seguirle el pulso a unos mercados que tampoco tienen muy claro que dirección tomar. La última ha sido una bajada al primer o segundo círculo del infierno de Dante.

Los asesores insisten en que a estas alturas el mejor activo en el que estar es la Bolsa, pero prácticamente por descarte. Porque los activos más conservadores, mientras los tipos sigan en mínimos, no van a dar nada. Y la renta fija soberana está hecha unos zorros; aún no ha estallado la burbuja, aquí, en Europa y en Estados Unidos, porque los bancos centrales siguen sosteniendo los precios con políticas expansivas, y porque afortunadamente aún no ha hecho acto de presencia la inflación.

Aunque sólo sea por valoración, la Bolsa le gana puntos a la deuda. El rendimiento del bono español a 10 años está ligeramente por encima del 4%, mientras que la rentabilidad por dividendo del Ibex asciende al 5,07%. El PER del Ibex se encuentra en 11,68 veces, por debajo de la media de los últimos 10 años, de 16,7 veces. Quizás la prima de riesgo, medida como la rentabilidad que le exigen los inversores a la Bolsa sobre el bono a 10 años, aún es elevada. Se encuentra en el 4,49%, frente a una media de los últimos 10 años algo por encima del 2%. Cuando quebró Lehman Brothers este indicador se situó por encima del 10%. Y era negativo a comienzos de 2003, justo antes de comenzar el gran rally que finalizó en 2007. Quizá no está la Bolsa tan atractiva como en 2003, pero desde luego hay argumentos para las subidas. Otra cosa es que para que se produzcan primero haya que pasearse por alguno más de los círculos de Dante. mrodriguez@cincodias.es