Cultura

Nueva iconografía para el mito del sabueso infalible

El cine actualiza a Sherlock Holmes con violencia y realización vanguardista

El personaje más versionado de la historia del cine vuelve este fin de semana a las pantallas españolas. Pero lo hace traicionando toda la iconografía que le rodea, pues el nuevo Sherlock Holmes que representa Robert Downey Jr. rompe con todos los precedentes de la mano de un enfant terrible como Guy Ritchie, el ex marido de Madonna, que quiere reivindicarse a golpe de taquilla tras ser noticia durante años más por su vida que por su obra.

El director de filmes como Lock & Stock o Snatch lleva al personaje de Holmes a su personal estética. Es un detective decimonónico pero karateca, que va más allá de la conocida adicción a la cocaína diluida con la que le describió Arthur Conan Doyle para adentrarse en la experimentación con la droga. Con una realización nervuda y un presupuesto de más de cien millones de dólares que se plasma en puro espectáculo, sólo ha sido batida en las dos semanas desde su estreno por el fenómeno Avatar, y ya se habla de una franquicia "a lo James Bond".

Sin embargo, también han llovido las críticas sobre una parte de las decisiones de Ritchie. "Los textos de Conan Doyle dejan claro que Holmes era muy alto para la época, cerca del 1,90, y en la película es más bajo que Watson. Tampoco se respeta la diferencia de edad entre ambos, o sus personalidades ya maduras", explica Jesús Urceloy, editor de Todo Sherlock Holmes (Cátedra) y profesor. "Aunque haya una mayor dosis de violencia, temo que en cambio se convierta a los personajes en más contemporáneos, más políticamente correctos y con físicos más atractivos", remata.

Tampoco ha gustado a los numerosos expertos anglosajones que se haya escogido como Holmes a Downey Jr., un actor de moda en Hollywood tras salir de un difícil proceso de adicciones -experiencia compartida con el personaje-, pero estadounidense y, por tanto, lejos del acento de caballero británico que correspondería al detective consultor. Y lo mismo puede decirse de las sugerencias sobre un interés por las mujeres de Holmes, que sólo manifiesta interés romántico una vez en todas sus historias. El trabajo de Jude Law como Watson ha sido elogiado, con la salvedad de que tampoco da el físico tradicional del personaje.

Tampoco ambos visten siguiendo la iconografía habitual, aunque en este caso las libertades no son tales, puesto que Conan Doyle nunca describió a Holmes con la capa y el gorro de cazador con los que nos lo imaginamos, que fueron una visión del dibujante Sidney Paget. Igualmente, la pipa curva, de espuma de mar, corresponde a la primera interpretación en escena de Holmes, a cargo del actor victoriano William Gillette.

Este Sherlock Holmes no está basado en ningún relato concreto de los que forman el canon holmesiano, si bien comparte elementos de distintas historias o la presencia del personaje de Irene Adler, la única mujer que engaña en una ocasión a Holmes, en el relato Escándalo en Bohemia.

Brad Pitt ya ha manifestado su interés en estar presente en posibles continuaciones y se especula que podría encarnar a Moriarty, el peor enemigo del detective de Baker Street.

La sombra del detective es omnipresente

"Pensar de tarde en tarde en Sherlock Holmes es una de las buenas costumbres que nos quedan. La muerte y la siesta son otras. También es nuestra suerte convalecer en un jardín o mirar la luna", escribió Jorge Luis Borges, fiel admirador de estas aventuras. En cambio su creador original, Arthur Conan Doyle, y el que ha sido tal vez su mejor encarnación audiovisual, el actor Jeremy Brett, terminaron aborreciéndole. Pero lo que sí se extiende es la fascinación por el personaje: la combinación entre una inteligencia torturada y un carácter repleto de fallas, inclinado hacia las adicciones y la depresión, supone un arquetipo contemporáneo. "El detective que hace justicia al margen de los cauces convencionales y ni siquiera pide dinero por ello es un héroe de plena actualidad", explica Urceloy. Entre las incontables presencias contemporáneas de Holmes, además de una veintena de videojuegos, es inexcusable citar al televisivo doctor Gregory House: comparten nombre (ambos suenan fonéticamente a casa en inglés), compañero (Wilson/ Watson), adicciones y obsesión por resolver misterios con su inteligencia única.

Cronología

1887. Sherlock Holmes nace en la novela Estudio en escarlata.

1891. Conan Doyle le hace desaparecer en El problema final, pero le resucita en 1894.

1904. El detective se retira en la ficción para dedicarse a la apicultura tras Su último saludo.

1916. Primera de las más de 200 versiones cinematográficas de sus aventuras.

1934. Primer club de seguidores del personaje, en Londres.

Básicos en libro o celuloide

EL CANON La recopilación íntegra de las aventuras de Holmes escritas por Arthur Conan Doyle (cuatro novelas y 56 relatos) es conocida entre los fieles como El Canon. La edición más completa en castellano es la realizada por Jesús Urceloy para Cátedra en un solo volumen de más de mil páginas, Todo Sherlock Holmes, repleto de información adicional.

LOS PASTICHES Dado que Conan Doyle finalmente no mató a Holmes, han sido incontables las obras en las que otros autores han prolongado sus andanzas. J. M. Barrie, creador de Peter Pan y amigo de Conan Doyle, escribió la primera en 1893. Mark Twain, Stephen King, Michael Chabon o Neil Gaiman son otros autores destacados que han empleado al mito. En España, Rodolfo Martínez ha publicado en el último lustro cuatro novelas con historias de Holmes (Ed. Bibliópolis).

EL CINE Desde la primera película de 1916, se estima en unas 220 las adaptaciones directas de las aventuras del personaje. Basil Rathbone selló su imagen tradicional en una docena de adaptaciones, aunque también le encarnaron Christopher Plummer, Peter Cushing o Rupert Everett, así como Robert Stephens en la memorable La vida privada de Sherlock Holmes, de Billy Wilder.

LA TELEVISIâN La adaptación audiovisual más fiel a los textos de Conan Doyle fue afrontada por Granada Television entre 1984 y 1994, con Jeremy Brett como protagonista.