Elaine Weidman-Grunewald | Vicepresidenta de sostenibilidad y RSC de Ericsson

"La RSC es hoy una prioridad para Ericsson"

Considera que la aplicación de políticas de RSC supone una garantía de competitividad y diferenciación.

La RSC y la sostenibilidad se han convertido en partes estratégicas del negocio de Ericsson. Aunque la compañía aún no es capaz de identificar el retorno financiero obtenido de la adopción de políticas de RSC, sí es consciente de los altos costes de no ser responsable.

Una de las cuestiones que son más fácilmente cuantificables son los ahorros derivados de la aplicación de medidas de contención de gasto energético, algo sobre lo que la vicepresidenta de sostenibilidad y RSC de Ericsson pone un especial énfasis.

¿Desde cuándo existe una vicepresidencia de RSC en Ericsson?

Desde hace unos dos años. Eso no quiere decir que previamente no hiciéramos nada. De hecho, antes de acceder a este cargo yo llevaba ya diez años trabajando como mánager en el campo de la responsabilidad.

¿Qué importancia se le otorga a la RSC en Ericsson?

La responsabilidad y la sostenibilidad forman parte de la estrategia del negocio de la compañía. En estos momentos, yo reporto al director tecnológico de la compañía, aunque también estoy muy en contacto con el consejero delegado del grupo. Ahora mismo estamos en pleno traspaso de poderes del antiguo consejero delegado al nuevo y eso en las compañías siempre se generan dudas sobre cuál va a ser el apoyo, pero en ambos casos el compromiso de la alta dirección es total. Además, tenemos sesiones de formación con el consejo de administración sobre aspectos relacionados con la RSC.

Entonces ¿reporta las cuestiones de RSC al director de tecnología?

Sí, es una muestra evidente de que la responsabilidad forma parte intrínseca del negocio. De hecho, durante unos años estuvo dependiendo del departamento de comunicación, pero se pensó que era mejor ligarlo totalmente a la parte central de nuestro negocio aunque seguimos muy en contacto con el departamento de comunicación.

¿Cómo ha afectado la crisis a la RSC de Ericsson? ¿Se han recortado presupuestos o mantiene su importancia relativa dentro del grupo?

Como todas las empresas, en este momento tenemos una política de rebaja de costes acaban de anunciar el recorte de cerca de mil empleos en Suecia, pero la estrategia que tenemos sobre la RSC es a largo plazo. Además, la sostenibilidad permite ahorros de costes con medidas de eficiencia energética.

¿Cuáles son los pilares de la RSC de Ericsson?

Trabajamos en las áreas de eficiencia energética y cambio climático, desarrollo social y económico y gobierno corporativo. En cuanto a la eficiencia energética, tenemos una gama de productos y servicios respetuosos con el medio ambiente y además fomentamos las capacidades de las telecomunicaciones en el desarrollo.

Respecto al área de la política social, nuestro objetivo es que las comunicaciones sean accesibles, pero tanto económicamente como disponibles para toda la población para trabajar en contra de la pobreza y como un derecho humano básico. Sobre todo, intentamos mejorar la calidad de vida tratando de garantizar el acceso a la salud y a la educación.

Por otra parte, somos firmantes del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y tenemos un protocolo para los proveedores que nos sirve para detectar posibles riesgos en la cadena de suministros. También tenemos implantado un código de negocios éticos para todos nuestros empleados.

¿Han comenzado a contabilizar los efectos financieros derivados de la aplicación de la RSC?

No podríamos aún decir una cantidad concreta, pero lo que sí sabemos es que, cada vez con más frecuencia, la comunidad inversora nos pregunta y quiere saber cuáles son nuestras políticas concretas relacionadas con la responsabilidad social corporativa. Sabemos cuál es el coste de no ser responsables. Y lo que hemos detectado es que en estos momentos, una buena política de responsabilidad es, sin duda, una garantía de diferenciación y de competitividad.

Tecnología para mejorar la vida

La comunicación es una necesidad humana básica, aseguran en Ericsson. "Y las telecomunicaciones pueden aportar beneficios sociales, ambientales y económicos a sociedades en todo el mundo", añaden. Por eso, uno de los aspectos más mimados de las políticas de RSC de Ericsson es tratar de hacer más asequibles y accesibles las telecomunicaciones. Un estudio reciente de Deloitte pone de manifiesto que un aumento del 10% de la penetración de la telefonía móvil incrementa un 1,2% el PIB de los países en desarrollo. Y con el objetivo de mejorar la vida de aquellos que tienen más necesidades, Ericsson acaba de suscribir un acuerdo con Vivo en Brasil por el que más de 30.000 personas que viven en 175 aldeas del Amazonas contarán con acceso a servicios electrónicos de sanidad y educación a través de la banda ancha móvil. También es reciente el acuerdo con el operador panafricano Zain para crear un parque de energía eólica y solar en una zona remota del noreste de Kenia. Con acceso a comunicaciones móviles fiables y asequibles, los habitantes de esa zona pueden realizar llamadas, acceder a servicios sanitarios y educativos y mejorar su futuro económico. Elaine Weidman explica que iniciativas de este tipo "tienen un gran potencial para resolver el reto de la red eléctrica africana para llevar la comunicación móvil a quienes están al final de la pirámide económica para que puedan salir del círculo de la pobreza".