Ir al contenido
_
_
_
_
Tribuna

Gestionar la telepresencia

La telepresencia no es en absoluto una nueva tecnología, aunque esta práctica y las videoconferencias nunca dieron el salto hacia el uso generalizado. El motivo fue que no se pudo crear una solución que combinase la alta calidad y los bajos costes necesarios para ello. Hoy, por primera vez, parece que esta tecnología está lista para la adopción generalizada. Un informe de Ovum ha predicho que los servicios de telepresencia gestionada aportarían una importante y nueva corriente de ingresos para los operadores en los próximos cinco años, con un total aproximado de 1.700 millones de dólares entre 2010 y 2014. Pero, ¿qué conductores hay detrás de la adopción, y cómo liderarán la adopción generalizada hacia la telepresencia?

Hoy en día la experiencia del usuario es impresionante. Las tecnologías de compresión han mejorado tanto que los datos de imagen pueden ser comprimidos, hasta una ratio de 1:500, y las suites vienen con pantallas de calidad HD que ofrecen un efecto total de inmersión.

Nada de esto sería posible sin las mejoras en la red subyacente que soporta las soluciones de telepresencia. Hoy, las redes de telecomunicaciones de próxima generación (NGN) están basadas en el protocolo de internet (IP), tecnología ideal para transportar vídeo comprimido. Además, se ofrecen como redes gestionadas con una tasa de transferencia de hasta 1 Gbps, cantidad suficiente para soportar teleconferencias. Las NGN se han desarrollado para proveer múltiples servicios simultáneamente en tiempo real, por lo que los elementos de voz y vídeo de la telepresencia pueden soportarse de manera efectiva. Por vez primera, se puede suministrar un servicio totalmente claro y sin retardos. Es más, todo el ancho de banda del que dispone significa que la empresa puede ejecutar todas sus funciones de red, incluyendo voz, datos e internet, de forma simultánea, mientras la videoconferencia está en marcha.

Pero también se requiere un cambio cultural en la empresa, cambio estimulado por la recesión. Con la telepresencia, las empresas consiguen los beneficios de la comunicación cara a cara, pero sin tener que salir de la oficina, suponiendo un ahorro en costes enorme. La preocupación por el medio ambiente también está promoviendo la telepresencia. Con la eliminación de los viajes empresariales, hemos estimado que el año pasado, gracias al uso de esta tecnología, se han suprimido 600.000 kilos de CO2. En Cable & Wireless hemos trasladado todos los encuentros que nos ha sido posible a un entorno virtual.

Nigel Stevens. Director de gestión de producto de Cable & Wireless Worldwide

Archivado En

_
_