Cristina Garmendia | Ministra de Ciencia e Innovación

"En 2015, España estará en el G-9 de la innovación"

Es optimista y cree que España va por la buena senda de la recuperación económica. Y asegura que aquellas empresas que inviertan en innovación serán las que sobrevivan.

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia
La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia

Tiene en marcha un ambicioso proyecto denominado Pentágono de la Innovación, con el que impulsará, desde la coordinación de cinco frentes, el desarrollo de un nuevo modelo productivo basado en el equilibrio entre los sectores emergentes con los de corte más tradicional.

PREGUNTA. ¿Qué conclusiones obtiene de los datos de la inversión en I+D+i, publicados por el INE?

RESPUESTA. Hay que poner en contexto el dato de inversión sobre el PIB, que alcanzó el 1,35% respecto al 1,27%de 2007. Es un dato muy relevante porque es el primero que se ofrece en nuestro país de inversión en I+D+i en un periodo de crisis. Este país, a pesar de la crisis, sigue haciendo un esfuerzo importante en invertir en I+D+i con un crecimiento del 10%. Y aquí puede haber dos lecturas, la de una desaceleración y la que mantiene el crecimiento, a pesar de la crisis, que es como debe interpretarse porque no ha habido un frenazo. El esfuerzo público inversor, en el que el Ministerio de Ciencia e Innovación tiene un papel relevante, tiene un crecimiento del 13,8%, y el sector privado mantiene un crecimiento del 8,3%, a pesar de la crisis, de la dificultad en el acceso al crédito y las tensiones de liquidez. Es de los pocos datos positivos de 2008 que vamos a tener sobre nuestra economía. Estamos haciendo el máximo esfuerzo para que todas las empresas que han iniciado su camino por la apuesta por la I+D+i no levanten el pie del acelerador.

P. ¿Qué medidas han adoptado?

R. Desde el ministerio hemos puesto en marcha un plan anticrisis, concentrando todas las ayudas a la I+D+i en una ventanilla única, el CDTI [Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial]; apoyamos la elaboración de un informe para la desgravación de esta inversión de forma automática y gratuita para que no tengan luego que elaborar esta compleja tramitación, hemos eximido de garantías y avales a las pequeñas empresas y permitimos obtener un 25% de adelanto de la ayuda aprobada. Que no sea la falta de liquidez un problema en este momento de dificultad. En los últimos cuatro años este país ha invertido 50.000 millones de euros en I+D+i, inversión equivalente a los ocho años anteriores. Esto se traduce en 215.000 empleos, y son datos emblemáticos de nuestra nueva economía.

P. Sin embargo, los datos publicados por el INE reflejan que las empresas invierten menos que la Administración, una tendencia rota después de 32 años.

R. El sector privado puede invertirmás que el público si éste invierte menos, depende de cómo se analice. Pero si el sector público incrementa la inversión, comparativamente la tasa del privado disminuye. En 2009 se ha triplicado la solicitud CDTI de ayudas a la creación de empresas de base tecnológica.

P. Se habla de cambio de modelo productivo, ¿hacia qué modelo debemos ir?

R. El cambio de modelo productivo no se produce por sustitución de unos sectores por otros, necesariamente hay que avanzar hacia un reequilibrio de sectores. Los emergentes, como la biotecnología, la aeronáutica, las telecomunicaciones, tienen que coger peso, y los tradicionales, como la construcción, el textil, el calzado o el turismo, que tienen que entrar en la dinámica de la innovación. Está demostrado que las empresas que invierten en I+D+i incrementan un 16% su productividad y un 18% su valor en exportaciones. Además, las que mantienen el esfuerzo inversor al menos durante dos años incrementan su empleabilidad, siguen generando empleo de calidad porque está mejor remunerado y es sostenible en momentos de dificultad económica. Estos parámetros indican unamejora de la competitividad y es la reflexión que queremos llevar al tejido productivo. En esta coyuntura económica sin precedentes existe un consenso entre todos los países, con la conclusión de que para salir reforzado de esta crisis hay que invertir en ciencia e innovación. Y es oportuno hacerlo ahora.

P. ¿Por qué razón?

R. Porque estamos convencidos de que es rentable y porque nuestro país, gracias al esfuerzo inversor de la Administración en los últimos años, ha alcanzado por primera vez la media de inversión pública de la OCDE y por vez primera ocupa la novena posición en producción científica. Esto quiere decir que nuestro sistema de ciencia es equiparable al tamaño de nuestra economía, y esto nos lleva a pensar que España es ya un país de ciencia. Y una de nuestras mejores oportunidades es traducir el potencial científico en potencial económico, consolidar nuestra excelencia científica, facilitar la transferencia de conocimiento al sector de productividad e impulsar las políticas de innovación. Para ello hemos creado una política de máximo nivel con el reto de dinamizar los sectores tradicionales, consolidar los emergentes, como la salud, la biotecnología, las energías renovables, los asociados al cambio climático, la nanotecnología, la tecnología de la información y la aeronáutica, así como fomentar la creación de nuevas empresas de base tecnológica y no tecnológica. Hemos de conseguir que España esté en el G-9 de la innovación.

P. ¿Existe un horizonte para ello?

R. El año 2015, es fundamental para la modernización de nuestra economía. Es el horizonte que contemplamos para llevar a las universidades a la élite mundial, y donde podemos tener una base empresarial suficiente para demostrar que nuestra economía es innovadora.Hemos identificado cinco vectores para trabajar en el cambio de modelo productivo, que hemos denominado Pentágono de la Innovación y cuya estrategia está diseñada atendiendo las peculiaridades de nuestro modelo productivo y alineada con la estrategia europea y de la OCDE.

P. ¿Cuál es el primer vector?

R. La modernización, adaptación y creación de un entorno financiero proclive a la innovación.Hasta ahora la falta de acceso a la financiación privada ha sido uno de los déficits endémicos de nuestro sistema económico y debemos avanzar hacia un marco estable y favorable a la innovación. En primer lugar, la promoción de la financiación bancaria a proyectos innovadores. Es necesario el desarrollo de capital riesgo, con el fin de complementar las ayudas públicas con este tipo de financiación. Estamos lejos de tener un sistema de capital riesgo acorde a nuestro PIB y hemos de realizar el esfuerzo de tener fondos especializados y líderes en campos específicos. Ahora que impulsamos estos nuevos sectores basados en el conocimiento tenemos que acompañarlos de fondos de capital riesgo especializados. También hemos de impulsar elmercado alternativo bursátil, para que proyectos innovadores puedan acudir a la captación de fondos en la Bolsa. Otro vector tiene que ver con la dinamización de los mercados innovadores de alto potencial de crecimiento, donde se incorpore la compra pública como gran impulsor de la demanda.

P. ¿Por ejemplo?

R. La economíaverde, con las energías renovables y el cambio climático, demanda tratamiento de residuos y de agua, la salud y la biotecnología, la economía asistencial que abarca toda la industria asociada a la Ley de Dependencia. Existen nuevas demandas que atender y supone una oportunidad para la industria de la ciencia, que contempla la construcción de grandes instalaciones de la ciencia. Este país tiene comprometido un presupuesto de 3.800 millones de euros. Y no sólo existe una oportunidad para la construcción de infraestructuras sino para el abastecimiento y mantenimiento de éstas. Cada comunidad autónoma tiene decidido cuáles son sus infraestructuras en ciencia, que queremos conectar con el sistema europeo de ciencia e innovación para que se trabaje demanera internacional. También tenemos proyectos encaminados a la automatización administrativa, porque es decisión delGobierno que detrás de las comunidades autónomas y de las decisiones políticas haya una oportunidad empresarial.

P. ¿La internacionalización juega un papel importante?

R. Precisamente el tercer vector tiene que ver con la internacionalización de la actividad innovadora. No se entiende la innovación si no se hace desde ese prisma, y hay que avanzar en la cultura de internacionalización desde la vertiente bilateral con algunos países en colaboración científica y empresarial. Tenemos que enseñar a nuestra industria que se pueden transferir nuevos conocimientos y capacidad de innovación al eje productivo. Hemos lanzado acuerdos con Japón, Australia,Nueva Zelanda, con los países europeos y, recientemente, con Israel. Vamos a impulsar la cooperación tecnológica con Latinoamérica, donde hay una gran presencia empresarial, pero debemos impulsar la presencia científica y tecnológica. La difusión de la innovación a todo el tejido productivo es decisiva.

P. Sería el cuarto vector

R. Sí, porque cuando uno baja al terreno e interactúa con algunos pequeños empresarios te dicen que han entendido que tienen que innovar pero no saben cómo hacerlo. Para apoyarles tenemos que contar con las Cámaras de Comercio y asociaciones empresariales y de municipios, reforzamos además la red PIDi [puntos de información sobre investigación, desarrollo e innovación], para que actúen como centros de atención primaria, donde el empresario reciba asesoría para innovar.

P. ¿Y la última línea de actuación?

R. La de las personas. Todo cambio productivo ha de hacerse con personas comprometidas. Hay que redoblar esfuerzos para apostar por los programas que incorporen talento al tejido productivo. Con el plan E hemos incorporado a más de 1.300 doctores y tecnólogos. Creemos que este eje es importante y rentable para las empresas y su competitividad.

"Para ganar hay que arriesgar"

P. Existen indicadores que señalan a España como ejemplo de pérdida de competitividad.

R. España pierde competitividad porque una parte de su economía no ha invertido en tecnología y no ha destacado por el valor añadido del desarrollo de sus productos y servicios. España debe trabajar en mejorar su competitividad y aumentar su productividad. Para ello debe haber un ajuste del coste de los salarios y del capital en proporción con el valor añadido de sus productos y servicios. Los salarios deberán ser mejores en función de ese valor añadido. Y una manera de conseguirlo es a través de la innovación. Además, tenemos una gran oportunidad porque nuestro país atesora un gran stock de conocimiento sin precedentes y ha de traducirse en valor añadido de los productos y servicios y en una ventaja económica.

P. ¿Las nuevas generaciones son emprendedoras?

R. Vamos cumpliendo algunos parámetros que nos llevan a ser un país avanzado; de hecho, somos la novena potencia en producción científica, pero si queremos ser la novena potencia innovadora tenemos que aumentar el número de empresas innovadoras, porque es insuficiente. Los datos del INE dicen que hay 11.000 empresas innovadoras y deberíamos alcanzar las 50.000 empresas en 2015, con la ayuda del Pentágono de la Innovación. Nuestros jóvenes tienen que asumir que hay que arriesgar para ganar. Desde los entornos públicos hemos de trabajar en la cultura del riesgo porque fracasar en un emprendizaje es una experiencia vital y profesional. La sociedad debe admitir al joven el coraje de emprender aunque haya fracasado. Lo bueno es que se ha triplicado la solicitud de ayudas para la creación de empresas tecnológicas.

P. ¿Qué perfil tienen estos nuevos emprendedores?

R. Muchos son profesores del sector público, investigadores que trabajan fuera de nuestras fronteras y ahora se están animando a ser partícipes de su propio conocimiento y contribuir a la recuperación económica del país.

Perfil

Nació en San Sebastián (Guipúzcoa) hace 47 años. De profesión bióloga, ha sido la encargada de crear la cartera que dirige, Ciencia e Innovación. Es doctora en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid y antes de su elección como ministra era presidenta de la Fundación Inbiomed y de la Asociación Española de Bioempresas.

En el año 2000 fundó Genetrix, empresa del sector de la biotecnología, faceta de la que se siente orgullosa. "Puedo aportar la experiencia de haber sido usuaria del sistema de I+D+i, y esto me ha servido para poner en valor al servicio del ministerio una serie de reformas con el objetivo de tener un sistema de tecnología más eficiente y poner en valor el conocimiento al servicio de la economía".