Premios Cinco Días a la Innovación

Para afrontar los cambios, innovación y educación

Si tuviera que describir sólo con dos palabras la situación actual en el sector energético emplearía, como en muchos otros sectores, crisis y cambio. Una crisis originada por la situación financiera más severa de las últimas décadas, que está afectando de forma importante a los resultados de las empresas, y un cambio importante derivado de la necesidad de atender el crecimiento actual, y sobre todo futuro, en la demanda social de energía, de forma que garantice, a la vez, la sostenibilidad del sistema.

Y si tuviera sólo dos palabras para hablar de las medidas que permitirán afrontar ambos retos, emplearía, sin duda, innovación y educación. El impulso de la innovación en España, que funciona como un antídoto frente a las crisis y permite hacer realidad los cambios, es nuestro principal reto a largo plazo.

La necesidad de atender el crecimiento de la demanda de energía, con un gran peso de las energías fósiles, supone que innovemos tanto para extraer unos hidrocarburos en condiciones cada vez más difíciles y costosas como para desacoplar, al menos parcialmente, el consumo de los mismos con la consecuente emisión de CO2 a la atmósfera, así como para el desarrollo de tecnologías que permitan un uso más eficiente de la energía.

En Repsol, nos enfrentamos a estos retos desde todas las áreas de actividad, pero muy especialmente desde la de I+D+i que se desarrolla en nuestro Centro de Tecnología de Móstoles (Madrid). Allí, 330 investigadores e ingenieros se dedican a proyectos de investigación cuyo reto es transformar la energía en bienestar de forma perdurable en el tiempo.

Entre esos proyectos quiero destacar, por su especial relación con el escenario energético sostenible antes descrito, los destinados a producir más energía y tecnologías para ser más eficientes a la hora de encontrar hidrocarburos y producirlos. Proyectos para desarrollar una energía más sostenible, como los biocombustibles, nuevos modelos para suministrar energía eléctrica en el transporte, o para reducir el impacto medioambiental de nuestra actividad industrial a través de la captura y almacenamiento de CO2.

Para hacer todo esto posible, el principal activo son las personas, tanto los que ya están trabajando con nosotros como aquellos que formarán parte de nuestro equipo en el futuro, los estudiantes de secundaria. La educación de calidad en los colegios, después en la universidad y, por último, la formación en la empresa, es crítica para contar con los profesionales formados, motivados y entusiastas capaces de hacer frente a los retos que el futuro nos depara.

Antonio Brufau. Presidente de Repsol