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Tribuna

Juventud y futuro

En generaciones pasadas, la cultura predominante hacía que el ideal de cualquier padre de familia fuera que su hijo se hiciera funcionario o, en el mejor de los casos, que entrara a una gran compañía, estable, sólida. Pocos jóvenes de entonces bebían en la fuente del estímulo a emprender. Los siglos de los españoles que mostraron su arrojo y valentía cuando cruzaron los mares quedaron enterrados. En nuestra sociedad ha predominado el sujeto trabajador, serio, cumplidor pero temeroso de asumir nuevos riesgos.

Pero la realidad española actual es bien distinta; las jóvenes generaciones cuentan con mayor ambición profesional y con una formación más internacional. Del pueblo hemos pasado al mundo. Nuestros hijos están hambrientos de un futuro global. Viajan, se conectan virtualmente con ciudadanos de todo el globo, tienen conciencia de voluntariado, de responsabilidad social, de la necesidad de crear riqueza y mejorar el futuro de su generación. Son ya ciudadanos del mundo en toda su complejidad. La importante implantación reciente de nuestras multinacionales en el mundo (Telefónica, Santander, Indra…) ha colaborado, sin duda, en este cambio de mentalidad.

Pero queda mucho por hacer: aún predomina el deseo de ser funcionario, como nos dicen las encuestas recientes. El fomento de la cultura emprendedora en España necesita del aumento de la participación de la sociedad civil con asociaciones sin ánimo de lucro y otras fundaciones que fomentan lazos de cooperación e intercambio. Es el caso la Fundación Bertelsmann y su Congreso Diálogo y Acción, dedicado a la participación juvenil.

El fomento del espíritu emprendedor en los jóvenes pasa por un proceso de educación que debe comenzar en los colegios, en los medios de comunicación, en los líderes referentes de los jóvenes promoviendo una actitud innovadora y creativa en la que se premie la responsabilidad individual y se valore la iniciativa y la asunción de riesgos. En la pérdida del miedo a errar, en la perseverancia de la búsqueda de cumplir un sueño. En concienciar a las Administraciones de la necesidad de eliminar barreras al emprendimiento, reducir la burocracia y la maraña de legislaciones estatales, autonómicas y municipales. En que dejen de demonizar a los empresarios.

Fundaciones como Bertelsmann y asociaciones sin ánimo de lucro como Secot trabajamos para consolidar iniciativas emprendedoras para que los jóvenes españoles consigan sacar adelante sus proyectos. Pretendemos ayudarles a superar esa cultura heredada y una Administración intervencionista, castradora y cortesana.

Mónica de Oriol e Icaza. Presidenta de Secot

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