Balkenende y Miliband, ¿al frente de la UE?

Balkenende y Miliband, ¿al frente de la UE?

¿Quién será el próximo presidente europeo? Todo apunta a un político del Benelux. ¿Y el Alto Representante? Los vientos soplan hacia Londres.


Prometí un post sobre las cábalas de Bruselas en torno al reparto de cargos pendientes (presidente del Consejo Europeo y Alto Representante-vicepresidente de la Comisión) y aquí está. Pero me gustaría explicar por qué los pasillos de Bruselas barajan ahora mismo los dos nombres del título de este post.

El reparto de los dos puestos disponibles deberá guardar un equilibrio geográfico (norte-sur, este-oeste, país grande-país pequeño), ideológico (conservador-socialista) y de género (aunque la UE no parece encontrar entre los 250 millones de mujeres que habitan el club ninguna que merezca cargos tan importantes).

Las tres variables deben combinarse con los puestos ya concedidos (presidente de la Comisión y del Parlamento) a un portugués y un polaco, conservadores y, cómo no, varones (José Manuel Barroso y Jerzy Buzek, respectivamente).

Con ese esquema, si el presidente es socialista de un país grande (Blair) el Alto representante debería ser conservador o liberal de un país mediano (el holandés Jaap de Hoop Scheffer, la griega Dora Bakoyannis o la austriaca Ursula Plassnik, por ejemplo).

Como la candidatura del exprimer ministro británico se ha deshinchado, habrá que buscar otras opciones.

La más probable sería un presidente conservador o liberal de un país mediano. Y ahí encajan los nombres más mencionados estos días en Bruselas: el actual primer ministro conservador holandés, Jean-Peter Balkenende (1956) o el exprimer ministro liberal belga, Guy Verhofstadt. Los dos países son fundadores, mantienen buenas relaciones con Berlín y París y no inquietan a los países pequeños.

A favor del holandés juega que no mantiene conflictos importantes con ninguna capital y su perfil discreto no haría demasiada sombra a JM Barroso. En contra, su acentuado atlantismo y su apoyo a la guerra de Irak, aunque nadie parece reprochárselo.

El belga es un políglota empedernido y puede contar con el respaldo del crecido partido liberal en Alemania. En cambio, puede pagar su excesivo federalismo, una tendencia no muy en boga en la actual Unión Europea. Y su conocido afán de protagonismo, haría difícil la convivencia con Barroso y el nuevo Alto Representante.

Por tanto, la opción con más adeptos en Bruselas apunta en estos momentos a JP Balkenende.

Eso dejaría el puesto de Alto Representante (ocupado ahora por Javier Solana) para un o una socialista de un país grande. No hay demasiados, porque España no aspira al cargo (ha apostado por mantener a Joaquín Almunia como miembro de a pie de la Comisión).

El otro país "grande" con socialistas en el poder sería el Reino Unido, que podría controlar el poderoso y emergente servicio diplomático de la UE a enviando a David Miliband (1965) actual ministro de Exteriores.de ese país.

Las dos carreras, sin embargo, siguen abiertas, pendientes de que Angela Merkel acabe de formar su gobierno de coalición y se ocupe de poner orden en Bruselas.

Fotos: Barroso y Balkenende en Brsuelas (archivo de la CE, junio 09) y Miliband en Naciones Unidas (tomada de su página web).

Comentarios

Se ha deshinchado, se ha deshinchado, lloraba Blair. ¡Me la han pinchado!
Y yo que decía que sería de Nóbel de Literatura el paralelismo religioso-político-poético de que un anglicano catolizado se convirtiese en Presidente del Consejo al tiempo que los anglicanos vuelven a Roma (la Bruselas del cristianismo)...
Buen paralelismo, José, sobre todo porque la UE adora la liturgia tanto como el Vaticano.
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