Fiscalidad

Ocaña sugiere un impuesto de circulación más alto para quien contamine más

El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, sugirió ayer la posibilidad de que el gravamen del impuesto de circulación -tributo gestionado y recaudado por los ayuntamientos- se determine por el nivel de contaminación del vehículo, como ya sucede en el impuesto de matriculación.

El Gobierno, con la excepción del ministro de Fomento, José Blanco, ha negado reiteradamente la aplicación de una ecotasa, aunque ha defendido reformas fiscales vinculadas a beneficiar a quien menos contamine. Las palabras de Ocaña apuntan en este sentido.

La legislación actual del impuesto de circulación establece las tarifas en los automóviles y las motos en función de la potencia de los vehículos. En el caso de los autocares se tiene en cuenta el número de plazas y, para los camiones, se observa la carga. La idea del Gobierno es que sean las emisiones de dióxido de carbono las que determinen la cuota a pagar. Así, los vehículos más contaminantes pagarían por encima de los que emitan menos CO2.

Fuentes de Hacienda explicaron que la reforma se está discutiendo con la Federación Española de Municipios y Provincias en el marco del debate sobre la nueva financiación local, ya que modificar el impuesto de circulación implica reformar la Ley de Haciendas Locales. Está previsto que la reforma se apruebe el próximo año y entre en vigor en 2011.

Aun así, la ley actual ya permite a los ayuntamientos aprobar bonificaciones de hasta el 75% en función del carburante que utilicen los vehículos o su incidencia en el medio ambiente. De hecho, los ayuntamientos gozan de un amplio margen para imponer un mayor o menor gravamen dentro de unos límites.

Ello ha provocado la existencia de lo que algunos han denominado "paraísos fiscales" del impuesto de circulación. Según un estudio de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), seis municipios (Moralzarzal, Robledo de Chavela y Colado Mediano, en Madrid; Relleu, en Alicante; Colmenar, en Málaga, y Rajadell, en Barcelona) matriculan más del 25% del total de coches de empresa de toda España. Ninguno de esos municipios alcanza los 12.000 habitantes y, algunos de ellos, apenas llegan a los 400 lugareños.