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Tribuna

¿Quién planta los brotes verdes?

El dinero en circulación y el optimismo son los dos bienes más escasos en los presupuestos de las empresas para 2010. El camino será muy duro y sólo el sobreesfuerzo colectivo podrá enderezar el camino de la recuperación y del crecimiento.

Reproduciendo a Cossimo Chiesa, el éxito de una empresa viene determinado por el conjunto de éxitos de todas las personas que la integran. Mirando a 2010, los cambios que se puedan realizar deben ser previamente realizados por las personas que la integran. Será necesario conjugar tres aspectos básicos: el conocimiento para realizar el cambio (saber), las habilidades necesarias (saber hacer) y la predisposición para hacerlo (querer hacer). El hecho de contar con personas motivadas es la clave que asegura el éxito empresarial.

Un cuarto elemento es la necesidad de tener un rumbo claro. Este último año, en lugar de poner la proa al temporal capeando el impacto de las olas y del viento, en muchos casos hemos visto cómo a la deriva hemos decidido esperar pasivamente a que pase este temporal.

La tormenta sigue. Frente a este espinoso 2010 tenemos dos opciones: continuar actuando pacientemente o coger el timón y minimizar sus efectos. Ofrecemos a continuación algunas reflexiones que apoyan a la segunda.

l Hace un año, muchas empresas no tomaron ningún tipo de decisión por la incertidumbre existente. Querían esperar a que se clarificara la situación. Hoy sabemos el alcance del problema: tenemos que actuar como buenos gestores en tiempo de crisis.

l Quizá nuestra organización haya podido soportar un año sin políticas activas en la gestión de las personas que continúen en la empresa. Las que no hayan hecho sus deberes durante el año no estarán preparadas para gestionarlos correctamente cuando todo cambie.

l Nuestra credibilidad como empleadores (directivos) puede verse dañada en estos tiempos. La falta de políticas o la improvisación podrán pasarnos factura en momentos cuando resulte, nuevamente, difícil captar y retener al mejor talento.

l Algunas empresas han querido justificar su parálisis como una virtud. "¡Ojalá se vayan muchos con esta crisis! Sobra gente". Deberían saber que normalmente los buenos profesionales son los que se atreven a realizar un cambio en contextos tan complejos como el actual.

l Gestionar personas no significa incrementar los costes salariales. Plantear una comunicación más abierta, retribuir de formas más imaginativas que el simple salario: compensación flexible, incentivos a medio y largo plazo, retribución no financiera, etcétera.

Los brotes verdes no aparecerán en nuestras empresas por arte de magia. Si queremos que se produzca un cambio en la organización tendremos que comenzar apoyando a nuestros profesionales, nuestros socios más importantes de la organización. Y para ello tenemos que darles semillas, agua, una pala, y mucha motivación.

Carlos Delgado Planás. Presidente de Compensa Capital Humano

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