Crónica de Manhattan

Batalla verde empresarial

Apple, la empresa creadora del iPod, se ha dado de baja de la Cámara de Comercio americana. Pacific Gas & Electric y Exelon, dos grandes eléctricas del país, también, y Nike, el fabricante de ropa deportiva, ha abandonado su consejo aunque se mantiene como miembro. La razón de tanto desplante se halla en la posición que tiene la Cámara, uno de los poderes empresariales más influyentes en Washington, en cuanto a la cuestión de la aceleración del calentamiento global. GE, otra gran corporación, no ha abandonado, pero ha hecho constar su disgusto por la misma cuestión. Por lo que se refiere a la legislación climática, "la Cámara no habla por nosotros", han dicho. Es una dura afirmación dirigida a una organización que durante poco menos de 100 años se ha considerado "la voz de las empresas".

Pero la Cámara considera que se está exagerando el problema climático y que hay que revisar la veracidad de la premisa del calentamiento global. El Instituto Americano del Petróleo, la Coalición Americana por la Electricidad del Carbón Limpio y la Asociación Nacional de Fabricantes están en la misma línea y creen que las legislaciones que se están discutiendo en el Congreso para frenar las emisiones son muy contraproducentes para las empresas y van a ahogar la economía en vez de crear nuevos empleos.

GE ha orientado su negocio en torno a la sostenibilidad y PG&E y Exelon (que tienen plantas nucleares) tienen mucho que ganar con una legislación medioambiental dura; pero, en general, son cada vez más las empresas estadounidenses que discrepan de estos lobbies y apuestan por regulaciones que pongan coto a las emisiones.

En el caso de Apple, la compañía explicó que apoyan una regulación "que limite las emisiones, y es frustrante ver que la Cámara no está con nosotros en este esfuerzo". La semana pasada un nutrido grupo de empresas se dio cita en Washington para intentar convencer a los congresistas de los estados del centro del país (los más dependientes del carbón, el recurso natural energético más abundante en EE UU) de que es necesaria una legislación medioambiental que dé certidumbre al sector y que sea una apuesta por un futuro más limpio. Para los empresarios, la certidumbre es clave para hacer planes de inversiones, pero está por ver que el Congreso pueda ofrecerles alguna.

El Legislativo tiene un proyecto de ley ya aprobado en la Cámara de Representantes con límites a las emisiones, pero en el Senado, un proyecto de ley algo menos estricto, está pospuesto sine díe y el líder de los demócratas en esta Cámara ha dicho que lo más probable es que la Administración no pueda llevar nada tangible en cuestiones de legislación a la Cumbre de Copenhague de diciembre.

Ante esta perspectiva, empresas como PG&E y HP han firmado una carta abierta dirigida al Senado y al presidente, Barack Obama, haciendo un llamamiento a favor del liderazgo en esta cuestión. Además United Technologies, Johnson & Johnson, GE, sindicatos y asociaciones ecologistas han financiado con algo más de un millón de dólares una campaña de publicidad para apoyar "una legislación amplia para las energías limpias".

Es evidente que lo que hay que revisar es que las empresas tengan en todo, una sola voz.