TRIBUNA

Los Presupuestos como política fiscal contra la crisis

Los Presupuestos Generales del Estado para 2010 responden a un análisis de la situación de crisis en la economía mundial y, evidentemente, a las características específicas de nuestro país. La coyuntura actual en la que nos encontramos tiene un doble origen. Por un lado, interno, como resultado de los desequilibrios en nuestro modelo de crecimiento acumulados en la época de expansión económica iniciada en los años noventa. Estos desequilibrios ya se conocían, y por ello el debate económico hace unos años versaba sobre si el aterrizaje sería suave o duro; y también por ello, desde 2004, los Presupuestos han dado prioridad al gasto productivo, triplicando, por ejemplo, las partidas destinadas a I+D+i desde entonces.

Pero la magnitud de la crisis se debe a que a ese factor interno se ha sumado uno externo que nadie fue capaz de prever: la crisis en los mercados internacionales iniciada en el verano de 2007. De este modo, una crisis que ha tenido sus orígenes y causas en el sector financiero, ha provocado en éste una fuerte restricción del crédito a todos los niveles, el valor de los activos financieros e inmobiliarios se ha depreciado y, en muchos países, aunque no en España, numerosas entidades financieras han presentado o presentan graves problemas de liquidez y solvencia. Ahora bien, dada su magnitud, los efectos sobre la economía real no son menos importantes. Ya sea en la caída del crecimiento económico, en el deterioro de las cuentas públicas, o en el mercado de trabajo, con un fuerte aumento del desempleo.

Se nos plantea entonces una pregunta básica para la política fiscal y es cómo paliar esa situación de crisis y cómo utilizar una de las herramientas que tenemos en nuestras manos, como son los Presupuestos.

En primer lugar, los Presupuestos para el próximo año mantienen y refuerzan los gastos de protección social para paliar los efectos de la crisis que todavía se dejarán sentir en 2010, particularmente durante el primer semestre. En segundo lugar, hacen un esfuerzo por mantener en los niveles actuales, ya de por sí muy elevados, la inversión pública en infraestructuras y en I+D+i. En tercer lugar, sientan las bases para reequilibrar las cuentas públicas con el objetivo de volver a los límites del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (un déficit inferior al 3% del PIB) en 2012.

Para conseguir estos objetivos, se ajustan los impuestos directos -eliminando la deducción general de 400 euros en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) e incrementando moderadamente la tributación de las rentas del capital- y se establece una revisión al alza del tipo general (en dos puntos) y del tipo reducido (en un punto) del impuesto sobre el valor añadido (IVA) para el segundo semestre de 2010, momento en el que ya se habrá iniciado la recuperación. Además, se han revisado todas las partidas de gasto y, particularmente, se reducen de forma significativa los gastos corrientes y ciertas transferencias, y se ajusta la inversión de reposición.

El resultado son unos presupuestos austeros y que inician la senda de reducción del déficit, pero que todavía mantienen buena parte del impulso fiscal iniciado en 2008 y 2009, que en total suma más de 45.000 millones de euros. En 2010, mantendremos algunas medidas, porque no sería razonable retirar el impulso fiscal mientras no estemos seguros de una recuperación estable y sostenida, pero a la vez es esencial que trabajemos en la planificación de la vuelta al equilibrio de las cuentas públicas. La revisión moderada y escalonada en el tiempo de los impuestos permite combinar el mantenimiento de una política fiscal expansiva con una mejora del saldo presupuestario para 2010.

Los Presupuestos presentados ayer son, en definitiva, unos Presupuestos realistas ante la situación que atraviesa nuestra economía y, sobre todo, ante el futuro a medio plazo. Concilian el compromiso de mantener en toda su intensidad la protección social con la necesaria señal de rigor ante la obligación de estabilizar nuestras cuentas públicas.

Carlos Ocaña. Secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos