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Las eléctricas piden a Industria una solución "global" a la crisis el carbón

Las eléctricas han rechazado las medidas propuestas por Industria para solucionar el colapso del carbón al entender que crea serios problemas estructurales y "rompe el mercado". El sector se ha llevado al ministerio a su terreno, al ofrecerle su colaboración, que éste ha aceptado, para buscar una solución "global" con el esfuerzo de todos los implicados: las gasísticas, los mineros, las renovables y el Gobierno.

El problema ha entrado de lleno en los despachos. El colapso de la producción de carbón nacional, cuyos stocks se acumulan en los almacenes de las grandes centrales térmicas convencionales, que están paradas desde hace meses, requiere una "solución global" y no puede limitarse a una compensación a un combustible que no logra competir en un mercado cuya demanda está deprimida. Así se lo transmitieron el viernes los máximos responsables de las grandes empresas eléctricas al secretario de Estado de Energía, Pedro Marín, en el encuentro que mantuvieron en la sede del Ministerio de Industria.

En la reunión, a la que no acudieron esta vez ni el presidente de Endesa, Borja Prado, ni el de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, las empresas rechazaron la propuesta inicial del ministerio, pero guardaron las formas al ofrecerse a mejorarla. Según distintas fuentes conocedoras de la reunión, el sector se prestó a "estudiar a fondo una solución en colaboración con el ministerio".

De hecho, según las mismas fuentes, se acordó crear un grupo de trabajo integrado por representantes de Industria y de las empresas. æpermil;stas tienen previsto reunirse la próxima semana para decidir el tipo de representación en este grupo de trabajo, si será individual o a través de Unesa. Esta última opción parece improbable, dado que hasta ahora no se ha logrado una posición común a través de la patronal.

En líneas generales, el plan de Industria consistía en compensar la falta de competitividad del carbón autóctono con un incentivo, el de la llamada garantía de potencia, a pagar en la tarifa eléctrica. Para ello, este combustible sería excluido del mercado mayorista (pool), lo que, en opinión de las empresas, "rompería el mercado". Para algunas, el hecho de que el carbón se excluya o no del pool es indiferente, pues, en cualquier caso, al ser marginalista, se produciría un derrumbre del precio del resto de las tecnologías.

Las empresas transmitieron a Marín que es necesario mejorar la propuesta, pues tal y como está planteada "es muy costosa", aseguran fuentes empresariales. Sin embargo, añaden otras, el coste económico de las medida, que aún no se puede calcular, "casi sería lo de menos en esta situación".

Tampoco el problema es quemar el carbón acumulado (y que se sigue acumulando cada día), sino "el hecho de que una medida coyuntural como la propuesta pueda derivar en un problema estructural más" y haga quebrar el sistema eléctrico. Por esta razón, lo que sí tienen claro las compañías es que en las negociaciones con Industria para buscar una solución todos los implicados tienen que hacer un esfuerzo: el resto de tecnologías (gas, renovables, hidráulica o nuclear), así como la minería, los consumidores y el Gobierno.

En este sentido, consideran que el mecanismo de compensación es clave en la resolución del problema y prefieren que las ayudas se ofrezcan directamente a los mineros, pues temen la intervención de Bruselas.

Sebastián no quiere "quemarse" en esta guerra

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, no ha participado en ninguna de las dos reuniones que su ministerio ha mantenido hasta ahora con los presidentes y consejeros delegados de las grandes eléctricas para buscar una solución a la crisis del carbón. Pero tampoco se le espera en las que que se convoquen en el futuro, pues su ausencia "es meditada y responde a una estrategia política: la de no quemarse con el problema del carbón", según fuentes próximas al Gobierno. Estas añaden que la explicación que ha ofrecido para justificar su ausencia es que no conoce bien el sector.

Además, considera que para ello cuenta ya con un secretario de Estado de Energía, categoría que consiguió a Pedro Marín (antes secretario General) en la última remodelación del Gobierno.

Sea como fuere, Marín y su nuevo director general de Energía y Minas, Antonio Hernández, han aceptado que las empresas eléctricas participen directamente en una solución a la crisis, al aceptar la creación de un grupo de trabajo común entre gobernados y gobernantes. Algunas fuentes consideran que el equipo energético de Sebastián ve altamente complicada una solución legal y técnica al conflicto, por lo que, en realidad, han pedido ayudas a las empresas. Sin embargo, este apoyo puede resultar peligrosa, pues el resto de afectados, como las empresas mineras, también querrán participar en dicha solución para evitar salir perjudicados.

De momento, la actitud entre las eléctricas es de hermanamiento, si bien, no se descarta que, a medida que se vayan concretando las soluciones, afloren los intereses particulares de cada una.

¿Y el gas?

Aunque la crisis que vive el sector eléctrico tiene su origen en el carbón nacional que no se consume por falta de demanda, cualquier solución podría afectar al gas.

Este combustible también ha venido sufriendo las consecuencias de la caída de la demanda y de la competencia de las renovables, que reciben fuertes primas.

El plan del Gobierno, rechazado por el sector, perjudicaría también al gas, pues los precios en el mercado mayorista caerían y las empresas no podrían arbitrar con este combustible.