Cumbre

El G-20 se erige como coordinador de la economía mundial

La cumbre de líderes mundiales de Pittsburgh ratificó el viernes al G-20 como el nuevo coordinador de la economía mundial, incluso cuando la crisis finalice, relevando al G-8. La cita ha servido también para poner freno a los desorbitantes bonus de la banca y acordar normas sobre el capital que los bancos deberán tener en cuenta para absorber pérdidas.

El G-20 se erige como coordinador de la economía mundial
El G-20 se erige como coordinador de la economía mundial

El G-20 renace en Pittsburgh como un foro de reorganización económica mundial tras la mayor crisis sistémica de las últimas décadas. Al cierre de esta edición, cuando no se había hecho oficial el texto final del comunicado, no quedaba claro el papel de España dentro de este grupo ya que nunca ha sido miembro del mismo y en las tres cumbres ha participado como invitado o representando a la UE.

Está previsto que en 2010, el G-20, que engloba a países desarrollados y emergentes, se reúna en formato de cumbre de jefes de Gobierno cada año y que en 2010 lo haga hasta en dos ocasiones (probablemente en Canadá y Corea del Sur).

El motivo de que la agenda se cargue más el año que viene es que está previsto que las ayudas y estímulos a la economía hechas por los gobiernos se mantengan hasta que vuelva el crecimiento económico. El borrador del acuerdo especifica que "se actuará para asegurarnos que cuando vuelva el crecimiento vuelvan también los empleos". El grupo de naciones asegura que se evitarán las salidas prematuras de los estímulos y la retirada se hará de forma coordinada.

El texto de la negociación también representa una victoria para la Casa Blanca, que se empeñó en que de esta reunión saliera un compromiso para asegurar que el crecimiento será equilibrado. Hasta ahora hay grandes diferencias entre los distintos países, combinándose grandes superávit con elevados déficit. El G-20 se compromete a trabajar "juntos" en la evaluación de las políticas de cada país y ver si son coherentes "con una senda de deuda, oferta, reservas, crédito y balanza de pagos equilibrada y sostenible". No se establecen sanciones pero sí una cierta vigilancia mutua que será asesorada por el FMI.

Eso significa que países como China y Alemania tendrán que reducir su dependencia de la exportación y deberán dinamizar su demanda interna mientras que EE UU debe hacer lo contrario y reducir su déficit.

Angela Merkel, canciller alemana, no era partidaria de este compromiso y apostaba por que la estrella de las reuniones fuera la reforma de los mercados financieros. En cierta medida ha habido para todos tras las reuniones. Según el comunicado "se han de limitar los excesos que han provocado la crisis". En materia de bonus a los directivos no habrá límites específicos, como demandaba Francia, pero se establecerán medidas con respecto a los ingresos y siempre y cuando se mantenga la solidez de la base de capital de la entidad de la que se trate. Los líderes creen que se deben evitar los bonus "multiaños" y que la mayor parte de la paga variable se retrase para que se ligue a una evolución de la empresa a medio y largo plazo.

Por lo que se refiere al apalancamiento de la banca, las divisiones del G-20 se han zanjado con un compromiso. EE UU, que limita el endeudamiento calculándolo con respecto a un porcentaje del capital, quería que esto fuera adoptado internacionalmente.

Los europeos preferían que se aplicara el Tratado de Basilea II que EE UU no ha adoptado por completo. En una decisión salomónica se ha decidido que este ratio será una medida que complemente a Basilea. Europa ha arrancado de Washington el compromiso de que adoptará este acuerdo de Basilea como muy tarde en el año 2011.

Nueva oportunidad para Doha

El G-20 ha dado nuevos pasos para evitar el proteccionismo comercial, algo que se ha intentado en otras ocasiones, sin éxito. De hecho, vuelve a poner énfasis en la necesidad de que se cierre la Ronda de Doha (para liberalización del comercio mundial) este año o en 2010. Además se persigue que en materia multilateral, otro gran acuerdo, el de Copenhague, con el que se quiere sustituir el protocolo de Kyoto. El jueves, José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, mostraba su escepticismo sobre que esto pudiera conseguirse "al ritmo que van las negociaciones".

Por otro lado, el G-20 quiere que "a medio plazo" se eliminen los subsidios a los combustibles fósiles y se use un lenguaje regulatorio más duro con sectores muy volátiles como el de las materias primas y sobre todo el crudo.

En materia de mercados, además se ponen las bases para una regulación de los derivados más dura de lo que se establecía en las dos reuniones previas a la de Pittsburgh. Se impone la tesis del Tesoro norteamericano de que los derivados OTC tengan que intermediarse en plataformas y cámaras de compensación, como muy tarde a finales de 2012. Los líderes mundiales también han decidido dar por cerradas sus diferencias y frenos a una armonización contable y se comprometen, por primera vez, a crear unos estándares globales antes de junio del año 2011.

Aviso a Irán

El presidente de EEUU, Barack Obama, acompañado por el británico Gordon Brown y el francés Nicolas francés, denunció públicamente en la reunión que Irán mantiene un programa nuclear en secreto. Obama exigió al gobierno iraní que colabore con los técnicos nucleares de la OIEA.