Reestructuración en la industria del motor

Berlín impone su criterio y GM traspasa el 55% de Opel a Magna

Las presiones del Gobierno alemán sobre General Motors surtieron finalmente efecto. La multinacional estadounidense anunció ayer que baja la cabeza y traspasará el 55% de Opel a la alianza formada entre Magna y el banco ruso Sberbank, la opción preferida por Alemania. GM retendrá el 35% y la plantilla controlará otro 10%. En todo caso, aún quedan flecos que negociar, de modo que el cierre definitivo podría demorarse hasta noviembre.

Berlín impone su criterio y GM traspasa el 55% de Opel a Magna
Berlín impone su criterio y GM traspasa el 55% de Opel a Magna

Finalmente, tras casi seis meses de incertidumbre, las amenazas del Gobierno alemán de retirar la financiación a Opel han logrado vencer las reticencias estadounidenses. El consejo de administración del consorcio automovilístico General Motors anunció ayer en Berlín su decisión de recomendar la venta del 55% del capital de Opel y su marca británica hermana Vauxhall al fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna y a su socio ruso, el banco OAO Sberbank. El candidato derrotado ha sido el fondo de capital riesgo RHJ, que no gozaba de las simpatías de Berlín. GM también había considerado mantener a su filial en el organigrama, pero el Ejecutivo germano tampoco estaba dispuesto a financiar esa posibilidad.

El acuerdo suscrito contempla que General Motors mantendrá el 35% de las acciones de la nueva Opel. El 10% restante irá a parar a manos de los empleados del grupo. El vicepresidente de planificación corporativa y alianzas de General Motors (y responsable máximo de las negociaciones con Magna, RHJ y y Berlín), John Smith, aseguró ayer en una rueda de prensa en Berlín que GM no tiene previsto recuperar la mayoría en el capital de Opel en el futuro.

No está todo cerrado aún. Al igual que sucediera en mayo (mes en el que se firmó una primera declaración de intenciones), la multinacional de Detroit aseguró que todavía será necesario resolver "en las próximas semanas" algunos puntos "importantes", como el "apoyo por escrito de los sindicatos de respaldar el acuerdo con la necesaria reestructuración de costes para su viabilidad" y la finalización de un "paquete de medidas financieras definitivo" por parte del Gobierno alemán. Así, GM prevé que los acuerdos definitivos queden listos para su firma "en pocas semanas", y que la operación se cierre definitivamente "en pocos meses". Smith calculó ayer en una rueda de prensa que la operación podría culminarse en noviembre.

Merkel se felicitó por el acuerdo, aunque aseguró que a Opel "le queda un duro camino por delante"

Derechos de propiedad

Según IHS Global Insight, estos flecos pueden indicar que aún no hay un entendimiento total respecto de la protección de la derechos de propiedad intelectual de la tecnología de Opel, para evitar un trasvase hacia Rusia. Bloomberg, por el contrario, informó ayer citando "fuentes cercanas" que las partes podrían haber llegado a un acuerdo en este sentido.

æpermil;sta no ha sido una cuestión menor en las negociaciones. El acuerdo mantendrá a Opel como parte completamente integrada de la organización global de desarrollo de productos de GM, permitiéndole beneficiarse del intercambio de tecnología y los recursos de ingeniería. "Una estrecha colaboración" fueron las palabras elegidas ayer por el presidente de GM en Europa, Carl-Peter Forster para definir esta nueva relación entre la compañía y su antigua matriz. En los últimos meses, el grupo estadounidense no ha ocultado las reticencias que suscita tanto la existencia de un socio financiero ruso (Sberbank) y el hecho de que la propuesta de Magna prevea un futuro acuerdo industrial con el fabricante de coches ruso OAO GAZ, que en mayo anunció su intención de fabricar 180,000 unidades de Opel en su principal planta rusa. Lo que sí ha quedado claro es que Magna y Opel tendrán vedados los mercados de EE UU, China y Corea del Sur, según los términos del acuerdo.

General Motors compró Opel en 1929. La última década no ha sido fácil para la compañía, periodo en el que ha estado casi siempre en rojo e inmersa en duros reajustes internos. La firma alemana y Vauxhall han perdido cuota de mercado en Europa en el primer semestre. Actualmente controlan un 7,6% del mercado, frente al 8,5% que controlaban en 2006. En marzo pasado, la crisis financiera de GM, que condujo a su suspensión de pagos, y el socavón que atraviesa toda la industria del motor obligó al presidente de GM, Fritz Henderson, a anunciar su intención de segregar Opel de su estructura. Para ello, la compañía creó primero una sociedad fiduciaria, que es la que ha gestionado Opel desde poco antes de que GM solicitase su entrada en concurso el 1 de junio, y anunció que abría su capital a la inversión de terceros.

De hecho, GM se limitó ayer a recomendar el traspaso a Magna. Fue el fondo de fideicomiso el que aprobó ayer la venta. Su presidente, Fred Irwin, aseguró que la decisión es "del mayor interés de Opel/Vauxhall y de sus empleados".

El acuerdo anunciado ayer proporciona un balón de oxígeno electoral al Gobierno de Angela Merkel. La de Magna era la oferta que más se ajustaba a los intereses alemanes, dado que es la que más empleos y plantas respetará en el país. Así, ayer mismo se confirmó el trasvase de parte de la producción a la factoría de Eisenach. Berlín incluso ha puesto dinero en juego para respaldar su apuesta. Ya ha concedido créditos de 1.500 millones a Opel para garantizar su supervivencia, y había prometido avales de 4.500 millones si GM acepta la oferta de Magna.

"Sé que aun hay un camino difícil por delante para Opel", aseguró ayer Merkel en una pomposa conferencia de prensa de marcados tintes electoralistas celebrada en Berlín para anunciar la adjudicación. En su opinión, este acuerdo ofrece un modelo por el que las compañías y los trabajadores pueden trabajar juntos para "encontrar vías de salida para una crisis que afecta a toda la industria del motor".

Las reacciones

Angela Merkel. Canciller del Gobierno alemán

La jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, explicó que el convenio con Magna supondrá "un nuevo comienzo" para Opel. "Me alegro sobremanera de esta decisión", manifestó ayer una exultante Merkel al anunciar oficialmente la decisión de la compañía estadounidense, que le supone un espaldarazo de cara a las elecciones del próximo día 27.

Fritz Henderson. Presidente de GM

"El duro trabajo de las pasadas dos semanas para clarificar los aspectos abiertos y resolver detalles del paquete financiero alemán han llevado a GM y su consejo de administración a recomendar a Magna y Sberbank", explicó el presidente de GM. "Queremos agradecer al Gobierno alemán su apoyo en los últimos meses".

Carl-Peter Forster. Presidente de GM Europa

El presidente de la filial europea de GM, Carl-Peter Forster, se mostró ayer cauto y matizó que el acuerdo aún no es definitivo. "Todos nos alegramos de que se haya encontrado una solución y de que se habrán las puertas para una cooperación con Magna", explicó. "Un futuro con Magna no significa de ninguna manera una ruptura con GM".

Antonio Romero. Presidente de Faconauto y Ancopel

Los concesionarios oficiales de Opel en España valoraron ayer positivamente la decisión de GM. Su presidente (y también presidente de Faconauto), Antonio Romero-Haupold, cree que "que la opción de Magna va a permitir a Opel vender más coches". "Los concesionarios españoles estamos haciendo todo lo posible para estar en el proyecto".

Klaus Franz. Presidente del comité de empresa de Opel

El presidente del comité de empresa de Opel, Klaus Franz, se felicitó ayer por la decisión de GM de traspasar el 55% de la marca a Magna y prometió "cooperación". "Me consta que para General Motors no se trató de una decisión fácil, pero me alegro de la misma, pues asegura a Opel un nuevo futuro", declaró Franz.