TRIBUNA

Diez años de Dow Jones Sustainability Index

En 1999 veía la luz una iniciativa que, según titulaba la prensa del momento, "ponía corbata al desarrollo sostenible". Transcurrida una década desde el primer Dow Jones Sustainability Index (DJSI), éste parece un momento apropiado para analizar no sólo los resultados de este año sino el futuro de índices selectivos que, como DJSI, señalan al mercado las compañías internacionales mejor gobernadas y gestionadas.

En la primavera de cada año, las aproximadamente 2.500 mayores compañías integrantes del Dow Jones Global Total Stock Market Index son invitadas a participar en el proceso de evaluación de DJSI, cumplimentando un extenso cuestionario. Adaptado sectorialmente, el cuestionario se interesa por las prácticas e indicadores en cuestiones como el gobierno corporativo y la integridad, la gestión de riesgos, la ecoeficiencia o la atracción y retención del talento. La información es analizada por un evaluador independiente. Cada compañía participante obtiene una calificación, global y para cada una de las dimensiones del cuestionario. Solamente el 10% de las empresas con mejor calificación, aquellas más sostenibles a juicio de los evaluadores, son finalmente seleccionadas para el Dow Jones Sustainability Index World.

En la revisión de DJSI de 2009, las compañías españolas han obtenido, de nuevo, excelentes resultados. Esto es especialmente meritorio teniendo en cuenta que ha aumentado notablemente el número de compañías expulsadas del índice. Entre las empresas que, a juicio de los analistas, ya no reúnen los requisitos para formar parte del índice se encuentran algunos iconos internacionales como Volvo o Italcementi. Ninguna compañía española ha sido expulsada.

Estos magníficos resultados para las empresas españolas se vienen repitiendo los dos últimos años. Veinte de las 36 compañías de nuestro país que son elegibles para este selecto club de las compañías más sostenibles forman parte de DJSI World. Se trata de un éxito considerable del, no siempre valorado, management de nuestro país. Baste pensar que haciendo una simple regla de tres y atendiendo exclusivamente a criterios de proporcionalidad, el número de compañías españolas en el índice debería situarse entre las posiciones quinta y décima.

Entre las novedades cabría reseñar los éxitos de Acciona, Gas Natural y Telefónica, que lideran sus grupos a nivel mundial; en el caso de la primera, por tercer año consecutivo. También destacan las buenas calificaciones obtenidas por Endesa, Repsol o Santander y la consolidación en el índice de los nuevos entrantes del año pasado como Criteria, Enagás o FCC.

Dow Jones Sustainability se ha convertido en uno de los estandartes de lo que se ha venido a denominar inversión socialmente responsable, que trabaja bajo la hipótesis de que aquellas compañías que tienen en cuenta, en su estrategia y prácticas de gobierno y gestión, requerimientos más exigentes de tipo social, ambiental o de integridad obtendrán mejores resultados en el medio y largo plazo.

Este es un convencimiento que, lejos de ser anecdótico, está tomando cuerpo a gran velocidad. No tanto debido al fenómeno de la responsabilidad social corporativa, sino al convencimiento de que la gestión empresarial debe dejar atrás el blanco y negro y pasar al technicolor: incorporando en la toma de decisiones, y no por buenismo, factores no financieros relacionados con el impacto social, la integridad, las implicaciones ambientales o el largo plazo en el diseño de incentivos.

Esta nueva normalidad hacia la que evolucionan los negocios de éxito no sólo encontrará la recompensa de los cerca de 9 billones de euros invertidos en fondos socialmente responsables. La zanahoria también vendrá de la mano de un número creciente de inversores institucionales que incluyen en sus carteras empresas que piensan y actúan bajo la convicción de que el futuro sonreirá a las compañías más sostenibles, más responsables y más íntegras. Un total de 42 de los 100 mayores inversores institucionales de Europa adoptan ya en sus políticas de inversión consideraciones ambientales, sociales o de buen gobierno.

Debemos celebrar la visión de futuro de los que lanzaron DJSI hace una década, pero también la de los responsables de las empresas españolas que ahora revalidan su pertenencia a DJSI. Esperemos que no se duerman, esto no ha hecho nada más que empezar.

José Luis Blasco. Socio responsable de Global Sustainability de KPMG en España