El ardid publicitario de BofA
El Tesoro de EE UU no debería levantar aún el castigo a Bank of America. El banco quiere devolver 20.000 millones de dólares, la mitad de lo recibido del TARP (Troubled Asset Relief Programme). La fortuna del banco ha aumentado desde las profundidades de la crisis, pero no está fuera de peligro.
Para empezar, todavía opera a sólo el 75% de su valor nominal, lo que significa que los accionistas esperan más dificultades. Y el negocio principal de BofA aún no funciona a pleno rendimiento. El banco ha registrado 7.400 millones de dólares de beneficio en el semestre. Pero es ilusorio: en realidad perdió 3.500 millones, tras descontar beneficios fiscales y extraordinarios.
Además, algunas de las unidades de mejor rendimiento en los primeros dos trimestres es poco probable que repitan tan imponentes ingresos en los dos próximos: la refinanciación de hipotecas ha disminuido y los más ajustados spreads de ingresos fijos es poco probable que repitan su estupendo desarrollo del segundo trimestre.
Mientras tanto, aunque el ritmo de pérdidas se ha desacelerado, el banco probablemente deberá incrementar reservas hasta 2010. Luego está la larga cuestión del papel de Lewis tras la adquisición de Merrill Lynch que expuso los defectos en la gestión del riesgo del banco en general y de su líder en particular.
BofA parece mucho mejor posicionado que Citigroup. Pero con tantas cuestiones todavía pendientes sobre su rendimiento y liderazgo, devolver el dinero del TARP ahora sería un inoportuno truco de relaciones públicas.
Antony Currie