COLUMNA

El final del verano en España

La vuelta de las vacaciones resultará ser especialmente extenuante en España este septiembre. Mientras Francia y Alemania muestran signos de recuperación -incluyendo un incremento del PIB en el segundo trimestre-, los españoles no tienen gran cosa que esperar, más allá de nuevas recomendaciones de apretarse el cinturón y un aumento de los impuestos.

El PIB de España ha caído un 1,1% en el segundo trimestre, después de un primer trimestre de debilidad. No sorprende que el consumo de las familias haya caído un 5,6% desde el mismo trimestre del año pasado, lo que se une a una tasa de desempleo que ha subido desde el 11,4% de hace un año al 18,5% en julio. Pero parece que la inflación decreciente, el gran paquete de estímulo fiscal y los tipos de interés bajos no han sido suficientes para convencer a las familias para que gasten, probablemente porque están devolviendo la deuda acumulada en los tiempos de auge.

Hay una parte buena. El inmenso déficit por cuenta corriente de España se ha quedado casi en la mitad en el primer semestre, reduciéndose hasta los 34.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, el 3% del PIB. Pero el ajuste está lejos de acabar: la mayoría de economistas esperan que el déficit se sitúe en torno al 6% o el 7% del PIB para finales de este año.

Mientras tanto, el Gobierno no quiere dejar que el déficit presupuestario empeore. Para julio, el déficit llegó al 4,7% del PIB y podría superar el 10% este año. Pero recortar gastos no es fácil en mitad de una recesión.

El Gobierno ha prometido no tocar los impuestos que gravan las rentas del trabajo, algo que hundiría más el consumo. Lo último es subir los impuestos sobre las rentas del capital, lo que podría desincentivar la inversión sin afectar al déficit.

La reducción del gasto es mejor cura que la subida de impuestos cuando se incurre en grandes déficits. El Gobierno central español no tiene mucho margen de maniobra, ya que las regiones absorben alrededor de la mitad del gasto público total, y otro 30% se destina a la Seguridad Social.

Otros países como Irlanda han tomado decisiones más difíciles y arriesgadas, como por ejemplo recortar el sueldo a los funcionarios. Se está hablando de "contener" los sueldos del Gobierno el próximo año. Las cifras son altas. Una simple congelación de la paga de los funcionarios este año hubiera ahorrado 6.000 millones, suponiendo que hubieran crecido al 5% del primer semestre. La medida encajaría seguro con la idea de solidaridad en tiempos de crisis de Zapatero.

Fiona Maharg-Bravo