COLUMNA

Bernanke es recompensado por su derrota

Ben Bernanke no es que esté siendo recompensado por el fracaso. El presidente de la Reserva Federal de EE UU va a renovar su cargo al frente del banco central más poderoso del mundo. Cometió un tremendo error en su primer mandato, pero aún puede conseguir un éxito aún mayor.

El fallo de Bernanke fue intelectual. No comprendió los riesgos económicos de las prácticas fiscales modernas. Apoyó el entusiasmo por la desregulación financiera y por la innovación de su predecesor, Alan Greenspan. En 2004 aclamó la "flexibilidad y estabilidad macroeconómica" provista por "la mayor sofisticación y profundidad de los mercados financieros" y por la "mayor apertura ... a los flujos internacionales de capital".

La subestimación teórica probablemente animó a Bernanke a ser excesivamente optimista a medida que se desarrollaba la crisis financiera. En mayo de 2007, cuando se desenmarañaba el mercado de las hipotecas subprime, la Fed creía que el efecto en el mercado inmobiliario estadounidense sería "limitado" y que no se "extendería significativamente" a la economía o incluso al sistema financiero. En octubre de ese año Bernanke no pudo ser más claro: "El sistema bancario es saludable".

Estaba espectacularmente equivocado. Bajo su punto de vista, la llamada Gran Moderación -los años de crecimiento sostenido y baja inflación en todo el mundo- se convirtió en la peor crisis financiera y la peor recesión en seis décadas. Y la Fed respondió agresivamente con una batería de políticas sin precedentes.

El presidente Obama no estaría pensando en la desacreditada confianza de Bernanke cuando decidió darle un segundo mandato. Obama sabe que a los nerviosos inversores les gusta la continuidad en la Fed. Incluso si el presidente hubiese deseado un cambio hubiera tenido que esforzarse -y mucho- para encontrar a un economista distinguido con una agenda significativamente diferente.

Bernanke el activista podría demostrar ser mucho más exitoso que Bernanke el optimista. El PIB aún está hundido, el sistema financiero todavía necesita el apoyo del Gobierno y la política de tipos de interés aún está a niveles anormales.

Puede que a Bernanke se le juzgue de manera más positiva en 2011, cuando expire su mandato. Y allí estará él para ser honrado con la gloria -o para sufrir la vergüenza de la derrota-.

Por Edward Hadas.