Motor

General Motors estudia la posibilidad de mantener a Opel en su estructura

Los miembros del nuevo consejo de General Motors están considerando deshacer la decisión de sus predecesores con respecto a Opel y en vez de ceder el control de su filial europea, mantenerlo. La indecisión está poniendo a prueba la paciencia de los políticos alemanes que apoyan la venta urgente de la automovilística al fabricante de componentes Magna.

El consejo de la automovilística de Detroit fue mayoritariamente renovado después de que el Gobierno de EE UU forzase el concurso de acreedores de la empresa. Ahora, y según la agencia Bloomberg, a petición de sus consultores, este órgano colegiado está considerando si debe ceder el control de la filial Opel/Vauxhall, como decidieron sus predecesores, o apostar por él. Para esa opción podría ser preciso pedir ayuda financiera a Gobiernos europeos, presumiblemente aquellos que como España, Reino Unido o Polonia, tengan fábricas de la multinacional.

Las deliberaciones están retrasando una decisión sobre la venta de Opel que el Gobierno de Ángela Merkel lleva semanas esperando y que se contaba con que llegara el viernes tras la segunda y última reunión de agosto de este consejo. Alemania contaba con que Detroit decidiera aceptar la oferta de la canadiense Magna y su socio, el banco ruso OAO Sberbank, pero esta decisión no se tomó lo que llevó a la propia canciller a demandar públicamente una solución urgente por parte de la empresa de Detroit.

A apenas un mes de las elecciones generales, Alemania quiere asegurar la mayor parte de los 25.000 puestos de trabajo que proporciona Opel en este país lo que le hace inclinarse por la oferta de Magna/Sberbank. Este consorcio se ha comprometido a reducir la nómina en 3.000 empleos, el menos malo de los escenarios.

El Gobierno de Berlín, que públicamente está liderando la intermediación de esta venta ha ofrecido garantías de préstamos a Magna por valor de 4.500 millones de euros. A la segunda oferta en la mesa, la de los inversores belgas RHJ, no se le extiende esta ayuda, según el portavoz del Gobierno, Ulrich Wilhelm.

GM no considera muy seriamente la oferta de RHJ, aunque le daría mayor control de Opel, porque de momento se considera que no está muy elaborada.

Pero la oferta de Magna no termina de convencer a los directivos de Detroit porque aunque les permite mantener el 35% de la compañía, tendrá que ceder sus derechos y tecnología no solo a Magna sino a un banco con sede en Moscú que explotaría estos recursos en un mercado emergente y clave como es el ruso. GM ha invertido mucho dinero en plantas en este país por considerarlo fundamental en su estrategia internacional. Es algo a lo que ahora le cuesta renunciar.

El consejo de GM no se volverá a reunir hasta septiembre.

Obama se mantiene al margen

La indecisión de GM está provocando una dura respuesta en Alemania, el país donde Opel emplea a casi la mitad de su plantilla. Además de los concesionarios de la marca, el comité de empresa alemán ha amenazado con emprender "acciones" contra GM si no toma una decisión esta semana sobre el futuro de la empresa. Los políticos alemanes, en el último mes de carrera electoral, también presionan a la automovilística y Ángela Merkel llamó la semana pasada a Barack Obama para que animara a GM a decidirse. Pero la Casa Blanca quiere mantenerse al margen. Su portavoz, Bill Burton, aseguró que Obama considera que las decisiones sobre la gestión de GM deberían ser tomadas por sus directivos y no por el Gobierno. El presidente "nunca quiso meterse en el negocio automovilístico y está satisfecho con que sean ellos los que tomen las decisiones", dijo el portavoz.

En España, el presidente del comité de empresa de Figueruelas, José Juan Arceiz, criticó ayer la "presión excesiva" a GM y criticó que Alemania busque una solución localista.