El nuevo mercado fotovoltaico

En busca de un 'culpable' de la parálisis española

La industria discrepa sobre si el estancamiento se produce porque se prevén más rebajas en los módulos o por falta de crédito

Hace unas semanas, la Asociación de la Industria Fotovoltaica (Asif), una de las patronales del sector, mandó una carta a sus socios alertándoles de que ya se habían inscrito en España 347 MW fotovoltaicos en los registros de preasignación de la retribución, obligatorios para lograr la prima por venta de electricidad, y que sólo 38,2 MW estaban ejecutados o a punto de terminarse. Es decir, "quedan más de 300 MW que ya tienen todos los permisos y están pendientes de obtener la financiación, si no la han conseguido ya, comprar el material y empezar a instalar", afirma la carta firmada por el presidente de Asif, Javier Anta.

Tal y como indica la asociación, "no hay duda de que la situación del sector fotovoltaico en España es muy difícil" pero recalca que "es de interés de todo el sector que estos más de 300 MW se ejecuten cuanto antes para reactivar toda la cadena de valor nacional, pero ello no está ocurriendo". Asif ofrece dos causas para esta coyuntura sectorial: la falta de financiación y el efecto de la deflación.

Principales causas

Por un lado, la asociación achaca a la falta de liquidez de las entidades crediticias "endurecen las condiciones y retrasan la concesión del crédito", pese a que "ven la atractiva rentabilidad de las inversiones y la solvencia de los peticionarios". En este sentido, Asif asume que sólo se puede "perseverar hasta conseguir los fondos".

Como ya se ha dicho, el segundo motivo que opone Asif y centro de la polémica es el efecto de la deflación. Es decir, "no se adquiere el material porque se prefiere esperar y obtener mejores condiciones si, de acuerdo con la tendencia de los últimos meses, los precios siguen bajando". En este sentido, Asif plantea que este problema "sí está bajo el control del propio sector". "Las estrategias de cada empresa se deben respetar, pero el retraso en la ejecución de estos más de 300 MW pendientes de montar por causas que nosotros controlamos, nos hace, en parte, corresponsables de la difícil situación a la que se enfrenta todo el sector", reflexionan.

Este es el punto que genera discordia entre algunos promotores e instaladores. Bajo su punto de vista, el problema no es que estén esperando a que baje el precio. "Estamos esperando a que den financiación, exclusivamente", afirma un directivo de una gran promotora que descarta ser identificado. Junto al problema de que ya ningún banco financia un proyecto de este tipo al 100% "los plazos de maduración del préstamo son más largos. Antes, en tres meses tenías concedido el dinero y podías empezar a trabajar. Ahora, se tarda más y tienes la dificultad de que se acortan, por otro lado, los periodos de retorno de los créditos, que han bajado de los 18 meses a los 15", ahonda este promotor. "Las sospechas de fraude y los cambios en la regulación han retraído a los bancos", asegura.

Desde el Gobierno, siempre han rechazado la crítica de que el cambio en la regulación haya paralizado el mercado, al menos en lo que a condiciones económicas se refiere. En cada uno de sus comunicados al respecto de las instalaciones que se inscriben en los registros, han hecho hincapié en que "el elevado número de solicitudes presentadas" (unas 2.4068 en la tercera convocatoria del registro, de las que se inscribieron finalmente 595 instalaciones) "vuelve a constatar que el nuevo marco retributivo es muy atractivo y estable para el sector". Y así es si se mira desde el punto de vista que los precios de los componentes fotovoltaicos han caído mucho más que la tarifa, lo que garantiza la rentabilidad.

Mirarse unos a otros

Otro directivo de una gran empresa del sector, con conocimientos tanto en la fabricación como en la promoción, apunta que "las primeras licencias que se otorgaron no eran tan rentables como las de ahora porque se inscribieron proyectos promovidos a los precios de la anterior regulación y que no habían entrado dentro del plazo de septiembre. Con la rebaja de primas, no salían los números".

Después, las licencias se intentaron vender "porque la falta de financiación y los precios altos estrangulaban los proyectos. Pero nadie compraba. Nos mirábamos unos a otros sin hacer nada", dice.

La bajada de los precios de los paneles devolvió las instalaciones a la rentabilidad. Entre marzo y abril, los promotores empezaron, según este directivo, a pedir precios para las instalaciones en cubierta y en julio "ya se están pidiendo presupuestos para las primeras instalaciones grandes. En principio, empezarán a moverse de nuevo en septiembre y octubre. Esos meses serán claves para ver en qué queda el sector", afirma.

La gran incógnita de las instalaciones en edificios

Las instalaciones en tejados, que el Ministerio de Industria intentó impulsar en la última norma fotovoltaica, siguen sin despegar. En la última convocatoria, la tercera del año, resuelta el pasado 1 de julio, la potencia que estas instalaciones tenían asignada continuó sin cubrirse. No han despertado el interés suficiente como para que los promotores las desarrollen.

Tal y como mantiene Asif, la escasa presencia de la energía fotovoltaica en el sector residencial es consecuencia de la falta de experiencia de España, de la inseguridad y la dificultad para captar financiación dada la actual coyuntura económica y principalmente, de la "complejidad de la tramitación administrativa". La Comisión Nacional de la Energía ha elaborado una propuesta para facilitar y simplificar estos procedimientos burocráticos.