5d Inversión

Los asesores trasladan algo de optimismo a las carteras

Elevan la exposición a la Bolsa, aunque mantienen la cautela. Suplen los fondos monetarios con carteras de gestión alternativa.

Los asesores financieros han de lidiar en estos días con un complicado dilema. Deben construir carteras para sus clientes en función de un escenario futuro que en estos momentos es todavía incierto. Deben decidir si apuestan por la teoría de los brotes verdes; por una recuperación económica para este segundo semestre, o bien protegerse ante un agravamiento de la situación. Y al mismo tiempo deben dilucidar si mantienen su apuesta por la renta variable después de la intensa subida del último trimestre o se protegen ante la posibilidad de que se produzca una corrección.

A juzgar por las carteras propuestas por las diferentes casas de asesoramiento, parece que gana el optimismo, pero con matices: el hecho de que se esté apostando por la recuperación no es óbice para que los asesores hayan conformado sus carteras con un punto de cautela, expresada principalmente a través una elevada diversificación.

"Tras las subidas de más de un 40% desde el 9 de marzo, actualmente el mercado en su conjunto aguarda una corrección para entrar", señala Jesús María de Ipiña, asesor de Atlas Capital. "Desde principio de año los índices están con rentabilidades cercanas a 0% y pensamos que el año puede terminar con doble dígito positivo. Sin embargo pensamos que la volatilidad seguirá siendo la gran protagonista. Por ello pensamos que es más importante que nunca realizar carteras muy diversificadas que minimicen la volatilidad hasta que no exista una mayor visibilidad de los mercados".

La mayoría de las firmas de asesoramiento ha elevado el peso de la renta variable en sus carteras más dinámicas con respecto a las posiciones de comienzos de año. Pero no es una apuesta agresiva. La cartera media tiene una posición en Bolsa del 57,73%. Ninguna sobrepasa el 60% en renta variable salvo Atlas Capital, con un 71%.

Pero quizás lo más importante es que la apuesta por la Bolsa se materializa en muchos casos a través de fondos de autor, es decir, carteras donde lo que prima no es tanto el mercado en que se invierte como la pericia del gestor a la hora de escoger los activos.

En esta misma línea, los asesores están apostando con fuerza por fondos mixtos flexibles. Se trata de productos también de autor en los que el gestor tiene libertad total para distribuir los activos en su cartera y es capaz de entrar y salir del mercado con rapidez. Son fondos que suelen tener una beta baja (están poco ligados a la evolución de los índices) y cuya principal virtud es que se comportan muy bien en mercados bajistas.

Geográficamente, Estados Unidos sigue siendo la gran apuesta en Bolsa. "Es el país que entró primero en recesión y que, por tanto, se recuperará antes", comenta Eduardo Antón, analista de fondos de Inversis Banco. "Pero, además, estamos viendo que las medidas de rescate tienen efecto".

El único problema, a juicio de los asesores, es el de la divisa. Las previsiones apuntan a que la debilidad del dólar frente al euro se puede mantener en el tiempo. "Corres el riesgo de perder por el efecto divisa lo que ganes por la apreciación de la Bolsa", comenta Marta Campello, socia de Abante. Por esa razón, muchos asesores han optado por volcar la apuesta por EE UU en las carteras más agresivas, mientras que dan preferencia a la Bolsa europea en las de perfil más conservador.

Las carteras más dinámicas mantienen además posiciones elevadas en renta variable emergente, un activo que se ha disparado con el rebote de las Bolsas, pero en el que muchos asesores todavía encuentran valor. "Asia nos gusta mucho", reconoce Marta Campello. "Aunque la posición en emergentes la materializamos principalmente a través de fondos globales".

Nuevo perfil conservador

Probablemente, el gran cambio que han realizado los asesores en los últimos meses se ha producido en las carteras más conservadoras. Los tipos de interés a corto plazo están en mínimos históricos (entre el 0% y el 0,25% en EE UU y en el 1% en Europa), con lo que el rendimiento que ofrecen los activos monetarios es muy bajo. Al mismo tiempo, la rentabilidad esperada de la deuda pública a largo plazo es exigua, habida cuenta de que se esperan subidas del rendimiento de los bonos debido al creciente déficit en que están incurriendo los Estados para financiar la salida de la crisis, y al hecho de que la huida de los inversores hacia activos sin riesgo ha provocado ya fuertes apreciaciones en los bonos. Lo cual, en la práctica, se puede traducir en caídas de precios de estos activos si los inversores optan por asumir más riesgo y deshacen posiciones en deuda. "Hemos abandonado los plazos largos en deuda pública", comenta Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim, firma de asesoramiento en fondos. "El escenario actual es de menor riesgo y los tipos no pueden bajar mucho más".

Con esta pobre perspectiva para los activos de menor riesgo, los asesores han optado por alternativas de mayor atractivo y algo más de riesgo. Parte de la inversión en activos monetarios (sin riesgo y con liquidez) se ha destinado a fondos de gestión alternativa de poco riesgo. "Buscamos activos de bajo riesgo que den un plus de rentabilidad sobre el monetario", explica Eduardo Antón, de Inversis.

La cartera media conservadora propuesta por los asesores financieros destina en la actualidad un 20% a fondos monetarios y un 25% a carteras de gestión alternativa.

La deuda pública ha sido suplida en las carteras por la renta fija privada, es decir, los fondos que invierten en bonos de empresa. Este ha sido el activo estrella este año: los precios de este tipo de emisiones se desplomaron en los peores momentos de la crisis y el diferencial del rendimiento (que se mueve a la inversa del precio) que ofrecen estos bonos con respecto al de la deuda pública se disparó. Una vez que el escenario ha cambiado a mejor y que ha quedado descartada la crisis del sistema financiero, los inversores han percibido un extraordinario potencial en los bonos de empresa de mejor calidad, y sus precios se han disparado. Los fondos de renta fija corporativa ganan de media un 15% en tres meses, según los datos de Morningstar.

La subida ha restado atractivo a la deuda empresarial, pero los asesores aún le encuentran interés. "Sigue siendo interesante, aunque con matices. En estos momentos nos gustan las emisiones de plazos más cortos", afirma Víctor Alvargonzález. "Este activo ha subido mucho y está un poco caro", coincide Marta Campello. "La segunda parte del año no va ser tan rentable como la primera, por lo que hay que ser más selectivos al elegir a los gestores", añade.

La otra gran apuesta en renta fija son los bonos convertibles, un híbrido entre renta fija y renta variable que permite realizar una exposición a la Bolsa, aunque con el colchón de invertir en renta fija si caen las acciones.

Aunque la gestión alternativa ha encontrado un hueco en las carteras más conservadoras, su presencia en los perfiles más agresivos ha disminuido. Equivale al 10% de la cartera dinámica media, frente al 58% que ocupa la renta variable. "Con los tipos bajos y la Bolsa tirando, la gestión alternativa se queda a medio camino", sostiene Marta Campello. "Preferimos fondos direccionales a carteras de rentabilidad absoluta, porque entendemos que el mercado empieza a premiar la asunción de riesgo".

La importancia del gestor

Las aguda crisis financiera ha confirmado la elevada correlación que existe entre los diferentes mercados del mundo. Y así como las Bolsas cayeron a plomo durante los peores momentos de desestabilización, también han subido en cuantía similar durante el rebote que comenzó en marzo.

Los asesores financieros, por ello, y en vista de la incertidumbre que aún reina sobre la recuperación económica, están apostando por el fondo de autor. En estos vehículos de inversión lo importante no es tanto el mercado en el que se invierte como la calidad del gestor y su capacidad para lidiar en mercados difíciles. Son fondos flexibles, donde la distribución de activos no está constreñida y en los que el control de riesgo es más importante que la rentabilidad.

Cuatro de las seis carteras propuestas contienen fondos de Carmignac, boutique francesa presidida por Edouard Carmignac y una de las máximas representantes a nivel mundial de la gestión de autor y el control del riesgo.

La cifra

20% es lo que destina la cartera media de los asesores financieros a fondos monetarios. Un 25% de la misma está invertida en gestión alternativa.