Energía nuclear

El desmantelamiento de la central de Garoña costaría más de 200 millones

El cierre de la central de Garoña, que el Gobierno debe decidir antes del 5 de julio, costaría más de 200 millones de euros, según cálculos empresariales. Sin embargo, si esta nuclear se cancela, Enresa no podría abordar el inicio de su desmantelamiento antes de 2013, pues coincidiría con el de Zorita, que arranca en octubre, después de tres años dedicados a que se enfríe el combustible.

La central de Garoña
La central de Garoña

Quedan apenas 10 días para que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emita su informe sobre la continuidad de la central nuclear de Santa María de Garoña, cuya vida útil, según las especificaciones técnicas del fabricante, termina el 5 de junio, 40 años después de su puesta enmarcha. Sin embargo, será el Gobierno quien tenga la última palabra sobre el posible indulto de la central burgalesa, cuya propiedad comparten al 50% Iberdrola y Endesa, a través de la sociedad Nuclenor. Para ello, el Gobierno dispondrá de un mes de plazo.

Si el presidente Rodríguez Zapatero decide el cierre, algo que haría, según fuentes próximas al Ejecutivo, antes del 7 de junio para conseguir votos en las elecciones al Parlamento europeo, Garoña se desmantelaría con un coste superior a 200 millones de euros, calculan las empresas eléctricas.

El cierre de Garoña tendría, en cualquier caso, un coste superior al de la central de Zorita (cerrada hace ahora tres año con un presupuesto para su desmantelamiento de 180 millones), por la tecnología de su reactor. Por otra parte, las mismas fuentes consideran que será imposible que la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) pueda abordar simultáneamente el desmantelamiento de ambas instalaciones, "pues carece de recursos técnicos y humanos para ello".

El desmantelamiento de Zorita comenzará en octubre, tras una espera de tres años para que se enfriara totalmente el combustible. A partir de ese mes, el proceso durará otros seis años. De esta manera, para evitar que coincidan en el tiempo sus demoliciones, Garoña no debería cerrarse hasta 2013. Aunque en el PSOE hay posiciones encontradas, una referencia es el reciente informe de la Fundación Ideas, cuya vicepresidencia ocupa Jesús Caldera, que encierra alguna trampa. Así, Ideas pide el cierre de Garoña después de que se aborde un plan de reactivación económica en la zona, con una duración no determinada.

Por el momento, a la vista de que el cierre de Zorita, aprobado por el último Gobierno del Partido Popular, pasó sin pena ni gloria, las eléctricas han puesto toda su artillería a trabajar para evitar que Garoña corra la misma suerte. En una rueda de prensa organizada ayer por el Foro Nuclear, el director general de Nuclenor, Martín Regaño, intentó convencer de las bondades de la continuidad de la planta. Con una potencia instalada de 466 MW, Garoña comparte tecnología con otras 25 centrales en el mundos, a siete de las cuales se ha ampliado la vida útil a 60 años.

Regaño se mostró convencido de que Garoña seguirá viva después de junio, pues cumple en su opinión, con todas las condiciones de seguridad. Este convencimiento ha hecho que la compañía carezca de un plan B. "No contemplamos un escenario que no sea la renovación de la licencia, pues nuestro proyecto es sólido", señaló el director general de Nuclenor. "Además de aplicar las normas exigidas por el CSN, hemos aplicado programas de mejora respecto a lo que nos habían pedido", añadió.

El Consejo ya cuenta con toda la documentación pertinente entregada por Nuclenor para tomar su decisión.

¿Más barata?

●Una de las razones que esgrimen los defensores de Garoña es que el combustible para la producción nuclear tiene sólo un impacto en el coste del 12%, frente al 75% del gas.

●Sin embargo, el sistema de precios marginales del mercado mayorista impide que el consumidor se beneficie de ese bajo coste, pues se paga al precio de la tecnología casada: el gas o el carbón. El Foro Nuclear dice que esta energía tira del precio hacia abajo.

●Esta diferencia, o beneficio llovido del cielo (unos 1.400 millones) ha hecho que la CNE pida la salida de la nuclear del pool o se le aplique un impuesto.