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Columna
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Hester frena la euforia en Royal Bank

Royal Bank of Scotland no está tan impresionado por su rendimiento como lo están sus inversores. El banco británico controlado por el Estado registró unos resultados en el primer trimestre mejores de lo esperado. Pero en lugar de estar seducidos por la recuperación en los mercados de crédito, los gestores de RBS centraron sus esfuerzos en enfatizar cómo están sufriendo los prestatarios y en las penurias que todavía están por llegar.

El mosaico de provisiones, recorte de costes, ventas de activos y ayudas gubernamentales hace que cueste lograr una nítida fotografía de cómo lo está haciendo RBS. Una certeza es que presentó una pérdida en los primeros tres meses del año, a pesar de los excelentes resultados de su banco de inversión. Más admirable fue la capacidad de conseguir nuevos clientes haciendo frente a unos desastrosos titulares.

Otros jefes de bancos se han consolado con el final del temor paralizante. El presidente ejecutivo de RBS, Stephen Hester, se ha centrado en su lugar en el nuevo mundo de predecibles apuros. Los tipos de interés más bajos y los más altos costes de financiación han estrechado ya los márgenes. Confía en que los mercados de capital se calmen y en el control de la recesión para sujetar más firmemente a los prestatarios individuales y corporativos. Esto podría hacer que RBS logre rentabilidad hasta 2011.

El tono sombrío de Hester confirma la fe de los accionistas en el nuevo líder de RBS. El jefe es claramente realista acerca de la penosa tarea de reestructuración que queda por hacer. Hasta el momento han sido sólo pasos pequeñitos hacia la recuperación.

Los inversores también han cambiado sus comprensibles temores iniciales de ser borrados por una completa nacionalización, que hundió las acciones hasta los 10 peniques. Efectivamente, la capitalización de mercado de RBS ha recuperado su nivel de finales de 2007. Por supuesto, las emisiones de capital del rescate masivo supone que las acciones han caído de 5 libras hasta 47 peniques, tras otro salto del 16% el viernes.

Pero la capitalización de mercado de 2007 parece generosa respecto a la de RBS en 2009. Entonces el banco pensaba estar creciendo con un recién adquirido ABN Amro. Ahora en las garras del Estado, RBS está reduciéndose y retirándose a su mercado doméstico con una más conservadora estructura de capital y retornos más bajos. Hester ha dejado todo esto demasiado claro. Los accionistas deberían estar pagando una atención más cercana.

Por Jeffrey Goldfarb.

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