TRIBUNA

Epidemia y pobreza

Esta nueva sorpresa de la globalización, que una vez más desmiente la boutade aquella del fin de la Historia, nos enseña varias lecciones. Hago mío el comentario que hace en su edición de ayer, 27 de abril de 2009, el diario La Jornada de México: 'El inevitable contraste entre las muertes registradas en México y los cuadros (clínicos) provocados por el mismo virus en los Estados Unidos, que parecieran mucho más benignos, tiene una explicación inevitable: la pobreza'.

Una comprobación más del dicho de la sabiduría popular de que 'al perro sarnoso todo son pulgas', que formula la observada acumulación de desgracias sobre la gente más pobre.

Ya han muerto 103 personas -cuando redacto estas líneas- de una enfermedad nueva, la cual con un poco de atención y apropiado cuidado pudiera haberse tratado adecuadamente y evitado las muertes. De hecho, en ninguna otra parte del mundo la gripe porcina ha causado efectos tan dramáticos como en México. ¿Por qué?, se pregunta La Jornada, y nos preguntamos todos los que seguimos el avance de la globalización, que en estos días va dejando ruinas financieras y despojos humanos a lo largo de todo su camino.

Ahora los mexicanos pobres sufren una epidemia gripal de nuevo cuño sobre una crisis económica y una pobreza endémica. ¿Como es posible? México es un país de la OCDE, y del Grupo de los 20, es una de las 15 primeras economías del mundo, exportadora de petróleo, que ha llegado a alcanzar los 140 dólares por barril hace unos meses, y cuenta entre sus hijos ilustres con varias de las personas más ricas del planeta.

La convivencia de riqueza y pobreza en México es un resultado más de la crisis de redistribución que estamos viviendo hace ya varios años. El modelo que sigue el mundo, y México, no es una excepción, ha descuidado totalmente los procesos de redistribución de la renta y ha permitido que la riqueza se acumule rápida y piramidalmente en unos pocos afortunados.

Mientras tanto, se ha contenido el crecimiento de las rentas del trabajo, con salarios reales estables e importaciones baratas, que han contribuido a frenar la inflación. A estos proletarios acomodados (la clase media, entendida en sentido amplio) se los ha atraído a participar en el pastel de la prosperidad, vendiéndoles, a un interés relativamente bajo, hipotecas basura (que las hay de varias clases), prometedoras tarjetas de crédito y activos tóxicos para que, mientras transfieren a los amos del dinero el poco capital que han logrado ahorrar a base de mucho esfuerzo, tengan la impresión de que son propietarios y miembros afortunados del capitalismo popular.

La crisis se ha encargado de destruir estas alucinaciones y alquimias financieras y ha dejado a la mayoría de las personas de las clases media y trabajadora endeudados hasta el cuello, sin trabajo, con miedo a perder sus bienes de capital (la casa, entre otros menos importantes) y dependiendo del Estado, que por otra parte se ve obligado a salvar a los bancos para que el transatlántico de la economía nacional no se hunda del todo.

Como resultado de esta crisis, el número de pobres está aumentando, el de hambrientos ha llegado a los 1.000 millones, y ha dejado a las poblaciones pobres desprotegidas, sin alimentos suficientes, sin asistencia médica adecuada, al margen del lujo y prosperidad de las ciudades.

Y ahora surge de una manera inesperada una amenaza nueva. Pero es una amenaza global, la cual, aunque sale de la suciedad y desorden de la pobreza, no es discriminatoria, porque se trasmite por el aire y amenaza por igual a todo el que respire cerca de un infectado. ¡Cuándo aprenderemos que las felicidades excluyentes no son duraderas, que el mundo no puede sobrevivir en base a islotes de ricos en medio de una mar de pobres!

Hoy las Bolsas europeas (por lo menos) han sido afectadas por la gripe porcina y han sufrido su gripe particular de temores y miedos irracionales que acaban resultando en profecías autocumplidas. Hoy han caído las compañías aéreas con vuelos a México: Air France, KLM, British Airways, Iberia, desde luego, y las empresas de viajes con destinos a México, que son la mayoría. La juerga continuará en la Bolsa de Wall Street.

Luis de Sebastián. Profesor de economía de ESADE (URL). Autor del libro 'Un planeta de gordos y hambrientos'