Para invertir

Las preferentes enmascaran su gran riesgo con rentabilidad

Los bancos y cajas las venden como un producto sin peligro y prometen hasta un 8,5% anual. Pero la retribución no es segura y su liquidez es muy limitada.

En los últimos meses, las entidades financieras se han lanzado a emitir participaciones preferentes con el objetivo de reforzar su ratios de solvencia y captar capital. Este tipo de deuda ultra subordinada, colocada masivamente a través de las redes de oficinas, tiene la gran ventaja, para la entidad, de no tener a efectos contables la misma categoría que la deuda estándar. Y por este motivo ofrece altas rentabilidades, pero el inversor también asume más riesgo.

Los compradores están siendo los clientes de toda la vida de bancos y cajas. La red comercial se esfuerza por dar a conocer las bondades de este producto, y con éxito, pues desde el pasado diciembre han vendido 2.176 millones de euros -esta cifra no incluye la emisión de 1.380 que realizó el Santander para sus clientes afectados por el caso Madoff-, y varias cajas están actualmente en proceso de colocar otros 813. Caixa Catalunya y Caixa Manresa preparan también sus emisiones.

Su rentabilidad está a años luz de los activos sin riesgo; el anzuelo es indiscutible, como el 8,5% anual que está ofreciendo Caja España. Normalmente, dan un cupón fijo durante un periodo inicial de uno a cuatro años y, después, el rendimiento queda referenciado al euríbor a tres meses, que el viernes cerró al 1,4%. Caja Duero añade un diferencial del 7,75% y Caja Murcia, del 4,45%. La remuneración se paga trimestralmente.

Las que pueden comprarse en el secundario ofrecen más interés

Pero esos altos intereses no están asegurados. Si la entidad no logra el beneficio necesario para pagar la remuneración, o si sus niveles de solvencia así lo recomiendan, no pagará el cupón. Y si un año no abona la remuneración, ésta tampoco se pagará al año siguiente, no se acumula de forma que los inversores la perderían definitivamente.

Los expertos recuerdan que existen crecientes posibilidades de que puedan llegar a suprimirse pagos. En este punto, entra en juego la solidez de la entidad en cuestión. 'Los gobiernos europeos y la Comisión Europea pueden ser más proclives que antes a forzar a los bancos a suspender los pagos de estos híbridos para preservar la liquidez y reforzar el capital', señala la agencia de calificación Standard & Poor's en un informe en el que degrada el rating de las preferentes de 60 entidades europeas.

Otro aspecto crucial radica en su capacidad de absorber las pérdidas de las entidades, precisamente por esto se las considera recursos propios. En casos de insuficiencia patrimonial, podrían liquidar las preferentes por un valor inferior al nominal; es decir, se las recomprarían a los inversores por menos dinero del que éstos pagaron, lo que les generaría pérdidas. Aunque, hoy por hoy, la solvencia de las entidades españolas está fuera de duda, las crecientes dificultades económicas pueden erosionarla en el futuro inmediato.

La liquidez de las preferentes es, además, limitada, tal y como advierte la CNMV, pese a que todas ellas cotizarán en AIAF, el mercado español de renta fija privada. Los folletos de las últimas emitidas incluyen cláusulas que garantizan la liquidez a través de terceras entidades, que se comprometen a comprarlas 'en función de las condiciones de mercado'.

'Los costes de compraventa suelen ser elevados, y el hecho de que sean perpetuas se penaliza', explica Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim. Las preferentes no tienen vencimiento, aunque las entidades suelen reservarse la posibilidad -pero no la obligación- de amortizarlas en el plazo de cinco años desde su emisión.

En el mercado secundario cotizan preferentes de entidades españoles emitidas hace años, cuya rentabilidad -que se mueve de forma inversa al precio- se ha disparado (véase gráfico). En muchos casos, ofrecen rendimientos superiores a las colocadas recientemente -por ejemplo, la emisión de Banco Pastor de junio de 2005 abona un 13,08% anual a los precios actuales. Eso sí, hay diferencias sustanciales: 'Las que pueden comprarse en el secundario no suelen tener compromisos de liquidez', advierte Miguel Lafont, director de mercado de capitales para entidades financieras de SG.

Los factores que deben tenerse en cuenta a la hora de invertir

Rentabilidad. El interés que teóricamente ofrecen es muy elevado, pero no está asegurado. Depende de los beneficios futuros y de la evolución de la solvencia la entidad. Además, el rendimiento de las que cotizan en el mercado secundario suele ser más elevado.

Liquidez. La CNMV advierte que no cotizan en Bolsa y que, aunque cuenten con compromisos de liquidez, 'no siempre es fácil deshacer la inversión'. Es más, aunque se puedan vender, es previsible que el precio que se obtenga sea inferior al nominal. Son perpetuas y, pese a la opción de compra a los cinco años que suelen incluir, existe el riesgo de que el emisor nunca reembolse el principal.

Destinatarios. Las últimas emisiones de preferentes se han dirigido esencialmente a los particulares. Los expertos aseguran que lo hacen así porque los profesionales exigirían rendimientos muy superiores. De las emisiones recientes, sólo la de Caja Duero incluye pequeño tramo, del 10%, reservado a los inversores cualificados.

Prelación. En caso de quiebra del emisor, las preferentes se situarán por detrás de todos los acreedores, salvo de los accionistas o los cuotapartícipes.