El auditor cuestiona el cumplimiento del plan de negocio de Avánzit

Nuevo auditor en Avánzit, pero con resultado similar al de años anteriores. PricewaterhouseCoopers valora los esfuerzos de la compañía para reforzar su gestión y capital, pero tiene dudas sobre el plan de negocio.

Tras toda una vida ligada al mismo auditor, Avánzit cambió de firma el año pasado con la esperanza de que la renovación pusiera fin a 13 ejercicios consecutivos con salvedades o incertidumbres en sus cuentas. Pero la modificación ha sido en vano. PricewaterhouseCoopers ha expresado su opinión sobre las cuentas consolidadas de 2008 de Avánzit y hay una incertidumbre sobre la posibilidad de que la compañía cumpla el plan de negocio. Ya son 14 años.

Las dudas del auditor parten de la decisión de Avánzit de contabilizar en su balance 72 millones por créditos fiscales e impuestos anticipados. La empresa lo hace porque cree en su plan de negocio, que contempla la generación de suficientes beneficios como para poder compensar estos créditos fiscales.

Pero PricewaterhouseCoopers recuerda que la crisis económica y financiera ha impactado en Avánzit con 'una ralentización de las actividades del grupo', que ha provocado 'que no se alcanzaran las previsiones establecidas' para 2008 y 'un retraso en las expectativas', según la auditoría registrada en la CNMV.

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Aun así, los gestores de la compañía 'han decidido mantener registrados' los créditos fiscales, que sólo se podrán recuperar si se cumple el plan de negocio. Y eso es algo que para PricewaterhouseCoopers representa una incertidumbre.

Cambios en la compañía

Eso sí, el auditor tiene en cuenta que Avánzit no ha decidido incluir el escudo fiscal sin explicación alguna, sino que lo hace después de reenfocar algunas de sus actividades, de reforzar su equipo directivo, tras la salida de Javier Tallada de la presidencia, y de apuntalar su estructura financiera. Estos cambios han dado lugar a la entrada en el capital de los fondos de Nomura, a la llegada de José Luis Macho y Pablo Calvo a la primera línea de mando y al rediseño de negocios, sobre todo, los internacionales.

A ello se ha sumado una oferta para canjear por acciones la deuda concursal que arrastra el grupo desde su suspensión de pagos, lo que pondría fin a ese lastre.

Al margen de las dudas del auditor, las cuentas anuales también muestran cómo Avánzit sigue lidiando con conflictos de años. El litigio con BNP, por el que Avánzit reclama la devolución de casi 25 millones de euros, todavía no se ha subsanado y la cuenta sigue pendiente de cobro, pese a los comunicados de resoluciones judiciales a favor.

Avánzit también desvela que no ha ajustado el valor que le da a su filial audiovisual, Vértice, en sus cuentas. Y ello, pese a que su capitalización bursátil a cierre de 2008 'se encuentra por debajo de su valor patrimonial'. Pero Avánzit lo tacha de situación 'coyuntural', debida 'al entorno macroeconómico', y cree que tiene negocios con ella actuales y futuros que justifican, a su juicio, que no se haya saneado el fondo de comercio de Vértice.