ANÁLISIS

¿Ha despedido Zapatero al estilista?

La semana pasada, en su blog de CincoDías Puntos suspensivos, Juan José Morodo recogía las fotografías de las nueve ministras, realizadas por el objetivo de Manuel Casamayón, todas con atuendo primaveral, acudiendo a la reunión del renovado Consejo de Ministros. Comentaba Morodo que los trajes de los hombres no aportaban nada nuevo. Supongo que se refería al aburrimiento con el que se visten nuestros políticos, que se plantan cualquier traje sin mirar si les sienta como un guante o si parece heredado del hermano mayor. Durante la primera legislatura, el presidente del Gobierno estilizó su indumentaria: podíamos verle con las chaquetas entalladas, con las hombreras en su sitio y el largo de la manga y del pantalón a la altura correcta. Su imagen había mejorado notablemente desde aquella instantánea, cuando salió elegido secretario general del PSOE en el año 2000, en la que aparecía con una bolsa de unos grandes almacenes que contenían, según él mismo ha contado, un par de zapatos recién comprados por si ganaba las elecciones primarias.

Sin embargo, en los últimos meses el presidente parece que ha despedido al estilista, igual es que con la crisis ha decidido que éste es un gasto excesivo. La imagen que ofrece últimamente es mucho más desastrada que en su primera legislatura, y demuestra que el ánimo, aunque él sea optimista por naturaleza, no lo tiene en su mejor momento. Durante la reunión del G-20, hemos podido ver al presidente del Gobierno español con unos trajes que le sentaban fatal, sobre todo si se comparaba con el estilizado Barack Obama, que demostró que aunque vengan mal dadas hay que contagiar optimismo al personal. Es la labor de un líder.

El atuendo dice mucho de la actitud de una persona. Una de las ministras mejor vestida durante la toma de posesión de su cargo, esto no quiere decir que quien no cuide su vestuario sea un vago, fue Elena Salgado, la flamante responsable de la cartera de Economía, que no dejó pasar ni un solo día y se puso a trabajar en Jueves Santo, reuniéndose con el recién estrenado ministro de Fomento, José Blanco.

En muchos temas, incluidos los de gestión corporativa y de cumplimiento de objetivos, los políticos deberían mirar a la clase empresarial y ejecutiva, que en general, aunque con excepciones, suele cuidar bastante su imagen. Sobre todo porque a los políticos les encanta salir en la foto.