Materiales

Uralita cierra cuatro fábricas de tejas y despide a 140 trabajadores

El fabricante de materiales de construcción Uralita va a adaptar una de sus patas de negocio, la de la fabricación de tejas, al actual contexto de caída en la demanda. La empresa de la familia Serratosa cerrará cuatro plantas y ha presentado un expediente de regulación de empleo que contempla el despido de 140 trabajadores y la suspensión temporal de 80.

La crisis de la construcción ha impactado directamente sobre una de las cuatro actividades de Uralita, la de la producción de tejas, y su decisión inminente pasa por llevar a cabo despidos y cierres de plantas. La multinacional española controlada por Nefinsa -brazo inversor de la familia Serratosa- comunicó ayer a la CNMV que va a 'realizar un expediente de regulación de empleo (ERE) cuyo objetivo es adaptar la capacidad productiva del negocio a los niveles de demanda dentro del contexto económico actual'.

Uralita extinguirá los contratos de 140 empleados y acometerá la suspensión temporal de otros 80, con plazos que van de 30 a 135 días. Además, ha decidido el cese de actividad de cuatro de las 13 fábricas de tejas que tiene en España: Alfaro (La Rioja), Monjos (Barcelona), Sevilla y Zambrana (Álava). 'Estas medidas no afectarán al servicio ofrecido a los clientes del negocio ni suponen un cambio en la apuesta del grupo Uralita por el negocio de tejas', concluye la empresa en su escueto comunicado.

La cuerda se ha roto por el punto más débil o expuesto a la obra nueva. Uralita tiene actividad en la producción de aislantes, yesos, tejas y tuberías. Los dos primeros gozan de fuerte demanda en reformas y se venden bien en el mercado internacional, mientras las tuberías presentan buena salida en construcción industrial y en obra hidráulica. Quedarían las tejas, con una comercialización que prácticamente se limita a España (75% de las ventas) y Portugal (23%).

Las ventas de tejas cayeron un 20% en 2008 y su Ebitda lo hizo un 45%

Uralita debe el 8,4% de sus ingresos a las tejas (85,3 millones), donde opera con la marca Cobert y emplea a unas 600 personas de las más de 4.000 que figuran en el grupo.

Expuesta al ladrillo

Atrás quedan los tiempos de registros históricos al calor del boom inmobilario. De hecho, hace sólo dos años Uralita potenciaba su posición como productor de tejas con la adquisición del área de productos cerámicos de la francesa Imerys en España y Portugal.

Pero el frenazo viene de lejos. En 2004, según datos de la firma, ya se registró una caída en las ventas de 260 a 230 millones. Por entonces la plantilla de esta división era de 1.530 personas.

Más recientemente, en 2007 se construyeron en la península Ibérica unos 75 millones de metros cuadrados de tejados que representaron un negocio de 325 millones de euros, de los que 107 millones fueron a parar a manos de Uralita. Unas cifras que ya representaban un frenazo del 10% respecto a 2006.

En 2008 la cifra de negocio retrocedió un 20%, hasta 85 millones, y el Ebitda lo hizo en un 45%, para cerrar el ejercicio en 9,2 millones, convirtiendo al área de tejas en la que más mengua dentro de la cesta de actividades de Uralita. Los recortes estaban servidos y la compañía ya avanzó a finales de febrero que impulsaría un plan de reestructuración industrial, reducción de gastos y revisión de inversiones.

Tira de provisiones para el ajuste

La cúpula directiva de Uralita, presidida por Javier Serratosa, se curó en salud ante la incertidumbre del ejercicio 2009 y dotó provisiones por 22 millones de euros para afrontar posibles ajustes. La otra gran medida fue mantener la deuda a raya en 244 millones, lo que representa 1,5 veces el Ebitda de 2008.

Acometido el recorte en la división de tejas, la compañía elude hablar de próximas actuaciones en busca de reducir costes, pero mantiene su programa de máxima austeridad para recortar gastos fijos.

Con su marca Pladur como producto estrella, Uralita confía en el mercado internacional (55% de las ventas) para aguantar la tormenta que arrecia sobre el sector de la construcción en España. La firma está instalada en 35 países y ha comenzado a explorar oportunidades en Oriente Medio.

Además espera un impulso para su negocio local de aislantes de la mano de la esperada revisión, prevista para mayo, del Código Técnico de la Edificación.