Fondos

Gestores que sí ganan a pesar de la crisis

Un nutrido grupo de fondos de gestión alternativa cosecha en 12 meses ganancias que alcanzan hasta el 18%.

Es posible ganar un 18% en un periodo que se ha calificado como uno de los peores de la historia para los mercados financieros? A la vista está que sí. Al menos esa es la rentabilidad acumulada en 12 meses por el fondo Bankinter Kilimanjaro, según los datos de Inverco, la asociación de fondos, a 31 de enero de 2009. El fondo de Bankinter encabeza el ranking por rentabilidad de la categoría denominada global por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), una suerte de cajón de sastre en el que se integran principalmente los fondos de gestión alternativa, aquéllos que aplican una gestión activa y flexible encaminada a obtener rendimientos absolutos, al margen de la evolución de los mercados. No son hedge funds -reputacionalmente tocados tras escándalos como el de Madoff-, aunque sí utilizan estrategias similares a las de aquéllos. Les diferencia el hecho de que están supervisados por la CNMV, sometidos a la normativa europea y el que los puede comprar cualquiera.

El Kilimanjaro es el primero de su categoría, pero por debajo de él hay un centenar de fondos, de un universo de 480, que acumulan rendimientos positivos en 12 meses.

¿Cómo lo hacen? 'Son fondos muy de autor que tienen las tuercas bien apretadas', explica José María Luna, director de análisis de Profim. Es decir, que la clave no reside tanto en la evolución del mercado, como en la pericia del gestor. Por tanto, en estos fondos prima el riesgo gestor frente al riesgo de mercado. Por definición, los fondos de gestión alternativa intentan obtener rendimientos absolutos, para lo cual su objetivo es descorrelacionarse al máximo de la evolución del mercado, lo que consiste en la práctica financiera en situar la beta (la correlación con el mercado) lo más cerca posible de cero.

Lo llamativo es que en general estos gestores tienen libertad de gestión y ahí radica su virtud, si son buenos en lo que hacen, en que dependen de sí mismos, no del mercado, porque distribuyen las carteras como quieren, sin ligarlas a la evolución de un índice, y son capaces de realizar movimientos en plazos cortos de tiempo para estar invertidos en el mercado o totalmente fuera del mismo. 'Son fondos que dan más miedo porque estás más a expensas del gestor que del mercado', sostiene Daniel Aymerich, analista de fondos de Inversis. 'Pero han sido uno de los apoyos del último año para dar soluciones a las carteras'.

A la hora de elegir un fondo de estas características, el análisis que hay que realizar es más exhaustivo, porque ya no sirve el creer en la subida de un activo u otro, sino en que el gestor es capaz de prever la evolución de los mercados e invertir en consecuencia.

El Kilimanjaro, por ejemplo, ha estado apostando por la caída de los mercados a través de instrumentos derivados. 'Llevamos desde junio apostando por la caída del mercado, especialmente en financieras y petróleo', explica Antonio Banda, director de inversiones de Gesbankinter. 'Entre un 20% y un 60% del la cartera ha estado invertida en posiciones bajistas'.

Estrategias y tácticas hay tantas como gestores. 'Nosotros no hemos tenido ninguna exposición a la Bolsa', explica Concha Fernández, gestora del fondo Caja Burgos Fondo de Fondos Conservador Var 3. Este tipo de fondos, los VAR (value at risk), gestionan riesgo. En este caso el fondo trata de limitar la pérdida anual de la cartera al 3% con una probabilidad del 95%. Gana un 6,28% en 12 meses, con datos a 31 de enero. 'Tuvimos cubierta la cartera de fondos de renta fija y la descubrimos justo cuando los tipos tocaron el pico, con lo que nos hemos beneficiado de la caída de los tipos de interés', explica la gestora.

Y otro ejemplo: el fondo Renta 4 Pegasus tiene un objetivo de rentabilidad absoluta que obtiene a través de la estrategia long short, es decir, apostar por la subida de unos activos y la caída de otros. Esta cartera acumula un alza del 7,1%, con una elevada exposición a la renta fija. 'El fondo ha mantenido niveles de exposición neta a la Bolsa que han variado entre un 10% y un -10%, intentando disminuir la volatilidad subyacente del fondo', señala el último informe semestral publicado.

Para Santiago Churruca, director de inversiones de Deutsche Bank Private Wealth Management, siempre se puede encontrar un buen gestor con un buen procedimiento. Pero advierte: 'No hay que dar por bueno un fondo sólo por su rentabilidad reciente'.

Claves. Lo que hay que mirar en las tripas de un fondo

A la hora de analizar el comportamiento de un fondo, la rentabilidad obtenida puede ser útil, pero no es un dato fiable por sí solo. La clave reside en determinar cómo lo está haciendo el gestor; es decir, cuál está siendo su resultado en función del riesgo asumido.

El alfa. Se define como aquella rentabilidad que el gestor es capaz de lograr por encima de la que ofrece el mercado. Es la savia de la gestión alternativa, pues para lograr rentabilidades absolutas intentan reducir a cero la beta (la dependencia de la cartera a los movimientos del mercado) y maximizar el alfa.

El ratio de Sharpe. Es uno de los ratios más utilizados por los analistas de fondos de inversión. Se define como la rentabilidad lograda por el gestor por cada unidad de riesgo asumido, y se mide extrayendo la diferencia entre la rentabilidad del fondo y la del activo sin riesgo (la deuda pública) y dividiéndola por la volatilidad de la cartera (el riesgo). Cuanto más elevado es el ratio, mejor es la gestión.

El tracking error. Este ratio mide la capacidad del gestor de alejarse de su índice de referencia, es decir, la desviación de la cartera del fondo con respecto a la rentabilidad del índice. Los fondos que replican índices tienen un tracking error muy bajo, de entre 0 (si la indización es perfecta) y dos. Los de gestión alternativa, lo tienen elevado (entre cinco y siete) porque teóricamente no siguen ningún índice. Si el tracking error de un fondo de gestión alternativa es muy bajo, significa que el gestor está muy apegado al mercado. Es decir, que crea poca alfa.