TRIBUNA

La red se estrecha

La semana pasada la Agencia Española de Protección de Datos publicó un informe sobre la privacidad de datos personales y seguridad de la información en redes sociales en el que se pone de manifiesto los riesgos para la privacidad y la seguridad en las redes sociales. Recientemente se han publicado noticias sobre el número de usuarios que tiene Facebook que, quizá sea la red social que más rápidamente crece. En concreto, el último informe los cifra en la friolera de 175 millones en todo el mundo, con un crecimiento diario de 480.000 usuarios. Aparentemente estas redes, que permiten localizar a antiguos compañeros del colegio o de la universidad, esconden unas finalidades muy distintas. Son autenticas redes de captura de información. Esta información, que de buena fe se solicita en el momento del registro para localizar a los amigos con una simple búsqueda a través de una dirección de correo electrónico, realmente lo que hace es alimentar una de las mayores bases de datos de información actualizada.

Pocos usuarios de las redes sociales dedican el tiempo necesario para leer la política de privacidad y las condiciones de uso donde se establecen las directrices y principios que regulan el uso, las limitaciones y finalidades.

En concreto, llama la atención pavorosamente la reciente modificación de las condiciones generales de uso de Facebook en febrero de este mismo año, donde se establece que 'Usted es el único responsable del contenido de usuario que usted publica en o a través del Servicio de Facebook. Por la presente, Usted otorga a Facebook una licencia irrevocable, perpetua, no exclusiva, transferible, totalmente pagada, mundial (con derecho a sublicenciar) para (a) utilizar, copiar, publicar, transmitir, almacenar, conservar, mostrar o ejecutar públicamente, transmitir, escanear, cambiar, modificar, editar, marco, traducir, extractar, adaptar, crear obras derivadas y distribuir (a través de múltiples niveles), cualquier contenido del Usuario que haya (i) publicado en o en relación con el Servicio de Facebook o la promoción del mismo con sujeción únicamente a sus configuraciones de privacidad o (ii) permitir a un usuario para que después, entre otras cosas, compartir un enlace en su sitio web y (b) para utilizar su nombre, similar e imagen con cualquier fin, incluidos los comerciales o de publicidad, cada uno de (a) y (b) o en conexión con el Servicio de Facebook o la promoción del mismo. Usted manifiesta y garantiza que tiene todos los derechos y permisos para la concesión de las licencias anteriores'.

Como puede apreciar el lector, la licencia que aquí concede el usuario a Facebook, permite a la cesionaria hacer todo o prácticamente todo con la información que facilitada, las fotografías o vídeos, etc. Uno de los grandes riesgos que se plantean es que en el momento del registro en Facebook, se solicita mucha información personal, académica, laboral e incluso sobre ideologías políticas, preferencia religiosa u orientación sexual. Aunque no se facilite dicha información, no es difícil establecer un perfil determinado, a través de técnicas de data mining, que permitan conocer las preferencias de los usuarios por el tipo de grupo al que se suscribe.

Asimismo, el proceso de baja en el servicio es una tarea ardua y complicada. Si conseguimos localizar dónde podemos solicitar la cancelación, descubrimos que realmente solicitamos una desactivación de la cuenta, de forma que toda nuestra información no se cancela ni se bloquea, sino que permanece latente y a disposición de Facebook para cualquier utilización de acuerdo con lo establecido anteriormente.

Finalmente, las numerosas críticas recibidas por parte de los usuarios han hecho que Facebook se replantee la aprobación de las nuevas condiciones generales de uso, volviendo a las condiciones anteriores aunque prometen revisarlas en un futuro cercano.

En cualquier caso, a la hora de registrarse es recomendable saber qué datos se facilitan, a quién se facilitan y para qué finalidades, puesto que llegando a un absurdo, es posible que las fotografías de las últimas vacaciones del usuario puedan ser utilizadas por cualquier agencia de viajes para convertirse en el próximo 'Curro se va al caribe'.

José Manuel Rodríguez. Abogado de CMS Albiñana & Suárez de Lezo