Crisis financiera

La banca de EE UU quiere devolver al Gobierno las ayudas recibidas cuanto antes

Después de las críticas recibidas ayer por los congresistas en el Congreso de Estados Unidos, es posible que entidades como Bank of America, JP Morgan y Morgan Stanley decidan que no merece la pena las ayudas recibidas a través del programa TARP de ayuda a la banca para reducir sus activos tóxicos.

Los ocho jefes ejecutivos de los mayores bancos de EE UU escucharon ayer las críticas de los legisladores de Washigton por sus 'bonus', retribución variable y sus privilegios. El demócrata Emanuel Cleaver leyó una serie de preguntas de ciudadanos enfadados que deseaban saber qué habían hecho los bancos con el dinero de los contribuyentes que tomaron del fondo TARP de 700.000 millones de dólares, mientras que el congresista Michael Capuano, demócrata por Massachusetts, aseguró que no podía "creer que nadie los ha enjuiciado a ustedes".

Mientras la comisión en el Congreso sigue adelante, banqueros como Jamie Dimon, de JPMorgan; John Mack, de Morgan Stanley, y Lloyd Blankfein, de Goldman Sachs, han dicho que les gustaría devolver los préstamos del Gobierno lo antes posible.

Por su parte, el jefe ejecutivo de BB&T, Kelly King, aseguraba ayer en una conferencia ante los inversores de su entidad que quiere ser el primer en retirarse del TARP y con ello de las restricciones del Gobierno.

"Nada nos gustaría más que devolverlo anticipadamente", dijo el jefe ejecutivo de Bank of America, Ken Lewis, durante la audiencia, refiriéndose al dinero del Gobierno. Su compañía ha recibido 45.000 millones de dólares de este fondo de ayuda más garantías de 118.000 millones. Al preguntarle por qué algunos bancos despreciaron los fondos, Lewis dijo: "Simple y llanamente, no quieren tener al Gobierno envuelto en sus negocios".

La Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, presidida por el demócrata Barney Frank, de Massachusetts, sometió a los máximos ejecutivos de Wall Street a un largo e intenso interrogatorio sobre cómo habían usado los fondos del TARP, medida que se está reemplazando con el Plan de Estabilidad Financiera del Departamento del Tesoro.

La comisión semejaba un consejo de administración de 71 miembros, en que Lewis, Blankfein, Mack y Dimon se presentaron junto con Vikram Pandit, jefe ejecutivo de Citigroup; John Stumpf, de Wells Fargo; Robert Nelly, de Bank of New York Mellon, y Ronald Logue, de State Street.

'Una pecera'

El congresista Paul Kanjorski, demócrata por Pensilvania, comentó a los ejecutivos bancarios que "habían vivido tras un espejo, sin ser responsables para con el público". Al aceptar dinero de los contribuyentes, dijo, "se han mudado a una pecera".

Los banqueros afirmaron que es su intención devolver el dinero del Gobierno en EE UU. Cuando se lo instó a dar detalles al respecto, Mack, de Morgan Stanley, dijo que quería devolver "alguna porción para el 2012". Mientras que Stumpf aseguró que "dependería de los mercados de crédito más que nada".

Por su parte, el presidente de Citigroup prometió durante la audiencia en el Congreso que se bajaría el sueldo a un dólar desde un millón de dólares y que no aceptaría ninguna bonificación hasta que la entidad vuelva a ser rentable.