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Columna
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Ferrovial busca dinero

Ferrovial parece tocado, pero no hundido. La compañía española tiene 29.000 millones de deuda, alrededor de 9,5 veces el Ebitda estimado para este año. Parece terrorífico, pero la mayoría de la deuda es a largo plazo. Y está respaldada por los relativamente sólidos activos de infraestructuras como Heathrow, la estrella de los aeropuertos británicos del grupo BAA.

El inconveniente es que Ferrovial controla BAA a través de una compleja cascada de compañías apalancadas con estrictas reglas en el pago de dividendos. Esto debe explicar por qué Ferrovial está reflexionando acerca de una fusión con Cintra, su filial de autopistas que maneja una abundante caja.

Cintra está vendiendo sus autopistas chilenas y algunos aparcamientos -los analistas piensan que podrían aportar casi 1.000 millones de euros-. Tomar el control del 33% de Cintra que no posee podría dejar a Ferrovial las manos libres para acceder al dinero. El movimiento le daría también beneficios fiscales. Ferrovial puede usar las pérdidas de impuestos pasados como un escudo para sus propios resultados.

Este dinero extra en efectivo podría venir bien para devolver los 1.400 millones de euros que Ferrovial pidió para financiar su participación del 56% en la compañía dueña de BAA. Esta deuda, asegurada con acciones de Cintra, no vence hasta 2014. Pero los inversores están ya preocupados sobre cómo podría ser devuelto.

Después de todo, el holding que controla BAA tiene su propia deuda de 2.200 millones de libras. Tiene que devolver 1.600 millones de libras para 2011 usando dividendos de la compañía operadora, que a su vez tiene unos 12.000 millones de libras en deuda asegurada frente a los diferentes aeropuertos. La compañía operadora BAA no puede pagar dividendos a su accionista, el holding, hasta que parte de esta deuda esté devuelta o refinanciada en el mercado de bonos. La venta de Gatwick y Stansted debe resolver el problema.

Pero una fusión total trae riesgos. A largo plazo, el valor de Cintra autopistas se podría perder en las complejas cuentas de Ferrovial. Y con Ferrovial como comprador y accionista mayoritario, tendría que ser en extremo cuidadoso para mostrar a los minoritarios de Cintra que es un acuerdo justo. Las acciones de Cintra están por debajo del 27% desde que el acuerdo fue filtrado a la prensa, sugiriendo que los inversores no esperan mucho. Por Fiona Maharg-Bravo

Vaivenes pero no rodeos

La nueva versión del TARP (Troubled Asset Relief Programme) de Tim Geithner puede ser un poco más comprensiva que la anterior. Pero como su predecesor en el cargo de secretario de Tesoro, Hank Paulson, Geithner parece reticente a incluir condiciones bastante agresivas y compartir por lo alto el dinero público. Esto significa que los contribuyentes -que lo han encajado muy negativamente- han dejado los subsidios pasados y futuros a los inversores privados.Tomemos la última idea de un banco malo financiado conjuntamente por el Gobierno y el sector privado. Los detalles son todavía decepcionantemente escasos, pero los inversores del sector privado no picarán a menos que los activos dudosos sean comprados de los bancos a los actuales precios de mercado -o incluso con un descuento-. Esto puede obligar a los bancos a más provisiones. Para eliminar o minimizar éstas, el Gobierno debería apoyar los precios acordando avalar riesgos futuros, a través de garantías o de otra manera.Incluso aunque el Gobierno también obtuviese alguna ventaja -por ejemplo si algunos de los activos problemáticos acaben valiendo algo- los contribuyente en el mejor de los casos podrían quedarse como están; aunque probablemente acaben perdiendo dinero.Esto podría ser una consecuencia aceptable, siempre que el Tesoro lo tenga claro y obligue a compartir las cargas a grupos como los accionistas y acreedores de bancos que han recibido ayudas públicas. æpermil;stos ya han sufrido porque los precios de sus propias acciones han caído. Pero hay razones para dejar fuera al menos a los accionistas en tales casos, si al final los activos acaban valiendo algo.Geithner está considerando términos más estrictos para futuras inyecciones de capital y planea ser más duro en cosas como sueldos y pluses de lo que fue Paulson. Hasta ahora, sin embargo, las billonarias inversiones, garantías y otros programas del Gobierno han sido endosados, en la mayor parte, a los contribuyentes con significativas pérdidas y mínimas ganancias. El Gobierno intentará atraer a los inversores hacia los bancos malos. Por supuesto, los contribuyentes no perderán todo el dinero que pusieron, pero muchos de estas pérdidas acabarán en los bolsillos de los inversores- pasados y futuros- de los bancos (tanto buenos como malos). Por Richard Beales

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