Medidas

Almunia se muestra cauto sobre la creación de un 'banco basura' que acumule activos tóxicos

El comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, se mostró hoy cauto sobre la idea barajada por varios Gobiernos europeos de crear un 'banco basura' que compre los activos tóxicos que tienen las entidades financieras para estabilizar el sistema y normalizar el crédito. Almunia alertó de que esta solución "no está libre de problemas" y destacó que, antes de entrar en este debate, los Estados miembros deben ponerse de acuerdo sobre cuáles son los 'activos tóxicos' de los que hay que ocuparse y sobre cómo ponerles precio.

"El reciente anuncio de enormes pérdidas por parte de algunos bancos europeos nos ha demostrado que todavía no estamos fuera de peligro", dijo Almunia en una conferencia sobre servicios financieros. Y ello pese a que los países de la UE han movilizado ya hasta 300.000 millones de euros en operaciones de recapitalización y hasta 2,4 billones de euros en distintos sistemas de garantía, señaló el responsable de Asuntos Económicos.

Varios Estados miembros están considerando ahora cómo resolver el problema de los activos tóxicos. En la medida en que éstos permanezcan en los balances de los bancos, admitió Almunia, continuarán "socavando la confianza y obstaculizando el crédito". Una de las opciones que está sobre la mesa es la creación de un 'banco basura' que se quede con estos activos tóxicos, restaurando así la confianza y normalizando el crédito.

"Esta solución no está libre de problemas", alertó el comisario de Asuntos Económicos. "Antes de precipitarse en el debate del 'banco basura', tenemos que coordinar a nivel de la UE nuestros puntos de vista sobre, primero, cuáles son los 'activos tóxicos' de los que debemos ocuparnos; y segundo, sobre cuál es la mejor manera de ponerles precio, y sólo después abordar la cuestión de cuál es la mejor manera de gestionarlos", señaló.

En todo caso, Almunia consideró "preocupante" la situación de los mercados de crédito y se hizo eco del problema del creciente número de empresas a las que se les deniegan préstamos. "Un fracaso a la hora de normalizar los flujos de crédito tendrá graves consecuencias para la economía real", alertó el comisario.

En este sentido, recordó que las últimas previsiones económicas publicadas por Bruselas la semana pasada prevén que la economía de la UE se contraerá este año un 1,8% y la de la eurozona un 1,9%. Gracias al plan de estímulo fiscal aprobado por la UE, que asciende al 1,5% del PIB comunitario, el Ejecutivo comunitario espera que la recuperación empiece "a partir de la segunda mitad de 2009".

"Pero este escenario depende en primer lugar de que se logre que el crédito fluya a las empresas y a los negocios. Una interrupción en el canal del mercado del crédito podría provocar que la actual crisis sea todavía más profunda", indicó Almunia.

Supervisor único

El comisario de Asuntos Económicos resaltó que el Banco Central Europeo (BCE) ha respondido a la crisis económica y financiera recortando los tipos de interés 2,25 puntos en los tres últimos meses hasta situarlos en el 2%, pero dijo que la eficacia de la política monetaria "tiene sus límites". Por ello, defendió la necesidad de planes de estímulo fiscal, aunque dejó claro que estas medidas deben ser sostenibles y reversibles y que los Estados miembros "deben diseñar estrategias claras para revertir cualquier deterioro en el déficit público cuando vuelva el crecimiento".

El Ejecutivo comunitario dará los primeros pasos a partir de la segunda mitad de marzo para abrir procedimientos por déficit excesivo a los países que, como España, superen el límite del 3% de déficit público respecto al PIB que fija el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). No obstante, se recurrirá a la flexibilidad prevista en el Pacto para dar a los Estados más tiempo para corregir su déficit.

Almunia se mostró partidario también de reforzar el sistema financiero para evitar que la actual crisis se repita en el futuro. A nivel internacional, se remitió a los trabajos iniciados por el G-20, mientras que dentro de la UE dijo que "ahora hay una auténtica necesidad de tener una agencia supervisora única a nivel comunitario".