Petición

Sarkozy pide a los banqueros que renuncien a sus bonificaciones por la crisis

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha pedido hoy a los banqueros del país que renuncien a sus bonificaciones del año como gesto ante el apoyo que han recibido del Estado para salir de la crisis financiera.

Nicolas Sarkozy, esta mañana durante el acto de felicitación del nuevo año a los empresarios frances.
Nicolas Sarkozy, esta mañana durante el acto de felicitación del nuevo año a los empresarios frances.

En un discurso de felicitación del año a los poderes económicos del país, el presidente francés se ha mostrado exigente con los bancos, a los que el Estado ayudó en octubre pasado en plena crisis financiera, y prometió importantes ayudas al sector del automóvil para que no abandone el país.

"Pido a los bancos que suspendan en 2009 la parte variable de la remuneración de sus dirigentes en función de los resultados de 2008", ha asegurado Sarkozy.

El presidente ha indicado que ésa debe ser una de las respuestas de los establecimientos financieros a la ayuda prestada por el Estado, que "no es un regalo" y que debe tener "contrapartidas para los contribuyentes".

"Hay que acabar con las prácticas que, con razón, han indignado a los franceses", ha afirmado Sarkozy en referencia a los enormes sueldos de los dirigentes de los bancos.

El presidente galo ha segurado que si las entidades no tienen en cuenta estas condiciones "el Gobierno preparará una ley que las haga jurídicamente vinculantes".

Ayudas por valor de 360.000 millones

Sarkozy ha recordado que el Estado puso a disposición de los bancos 360.000 millones de euros, de los que 47.000 millones ya han sido inyectados para favorecer el crédito y ha añadido que ha pedido al Gobierno que estudie nuevas ayudas estatales que vendrán acompañadas de "nuevas contrapartidas".

Entre ellas, el jefe de Estado ha destacado la financiación de proyectos precisos, compromisos sobre los dividendos que se pagan a los accionistas o acciones puntuales en materia de remuneración de sus dirigentes.

Al sector automovilístico el presidente le ha prometido "mucho dinero" para ayudar a que sus fábricas se mantengan en territorio francés y no se deslocalicen al extranjero.

"No abandonaremos a los constructores de automóviles, les ayudaremos con todas nuestras fuerzas pero también trabajaremos para que las plantas que representan la identidad francesa se mantengan", ha asegurado.

Además de mantener el empleo, Sarkozy ayudará a los constructores a desarrollar los vehículos eléctricos y a reducir los impuestos para mejorar la ventas.

Sarkozy no ha desvelado la cantidad con la que el Estado ayudará a los fabricantes de coches, pero ha señalado que la dirán "muy rápidamente".

A cambio, el Estado pedirá "compromisos" a los fabricantes, a los que ha mostrado su "estupefacción" por que un país que tiene a dos de los principales fabricantes del mundo se haya convertido en importador de coches.