Automoción

La industria de Detroit cierra su peor año en casi cinco décadas

Los estadounidenses han dejado de visitar los concesionarios con la chequera preparada como lo hacían en el pasado. La crisis económica ha pasado una dura factura a las automovilísticas y que es especialmente gravosa para las marcas de Detroit. Las ventas de Ford se desplomaron en diciembre un 32% y cerró el año matriculando un 20% menos que en 2007. GM registró una caída de ventas anuales del 23%. Chrysler cedió un 30%.

La industria de Detroit cierra su peor año en casi cinco décadas
La industria de Detroit cierra su peor año en casi cinco décadas

El año se preveía duro y de hecho lo ha sido, y mucho, para el sector de la automoción estadounidense. Las cifras iniciales de ventas a los concesionarios dadas a conocer ayer confirmaban una caída generalizada del mercado que podría ser la mayor en 16 años. Si el año pasado los americanos matricularon 16,4 millones de vehículos, ayer se daba por bueno el cálculos de los analistas de que apenas se superarán los 13 millones de unidades vendidas.

Los datos facilitados por cada automovilística ayer eran inequívocos y solo reflejaban las ventas a los concesionarios y no a los consumidores finales, algo que se teme mucho peor dados los elevados inventarios que mantienen estos.

General Motors cerraba el año con una caída de ventas en diciembre del 31% y aunque la evolución fue algo mejor que en noviembre, las matriculaciones de la empresa dirigida por Rick Wagoner son un severo revés para una empresa que acumula problemas financieros. En un comunicado hecho por la compañía se explicaba que en el conjunto de 2008 se han entregado 2,98 millones de vehículos, un 23% menos que en 2007. Son las peores cifras de los últimos 49 años. Con estas matriculaciones, la empresa de Wagoner mantiene una cuota de mercado del 22%. Según la compañía que este año celebraba su centenario, la debilidad del mercado y los problemas derivados de una huelga le han puesto en esta situación. El hecho de que haya requerido ayudas del Estado para mantenerse operativa ha hecho el resto.

Ante semejante mercado, GM ha tenido que reducir drásticamente su producción. En el último trimestre redujo un 21% su producción en la zona de Norteamérica (que incluye a Canadá y México) y para el primer trimestre de este año el recorte de producción será del 53% (420.000 unidades entre coches y camionetas).

Para Ford, el mercado fue igualmente complicado. Las ventas de la marca del óvalo cayeron un 32% en diciembre (al matricular 134.114 unidades) y un 20% en el año para cerrar el ejercicio con las peores cifras en 47 años, según las estadísticas de Automotive News. Desde Ford se admitía ayer que el primer trimestre de este año va a ser malo y que el estimulo fiscal que prepara Barack Obama va a ser la clave para la recuperación.

Pese a todo, la empresa dirigida por Alan Mulally optó por el optimismo para explicar que la cuota de mercado en diciembre había mejorado un 0,7%, para quedar en 14.6%. Para esta empresa es todo un logro subir en las circunstancias en las que está en la industria. Chrysler, a cierre de esta edición, anunciaba que las ventas de diciembre eran un 53% menores que en el mismo mes del año anterior y un 30% inferiores en todo el año.

El resto de las marcas no consiguió registrar unas cifras muy distintas de las de Detroit. Toyota, la segunda automovilística por ventas en EE UU, cerró diciembre con una severa caída de ventas del 37%, que en el año se quedó en un retroceso del 16% al poder matricular 2,22 millones de vehículos. Las ventas de Honda retrocedieron un 8% en el año y es la primera vez desde 1995 que cualquiera de las dos compañías japonesas registra una caída de ventas anuales en EE UU.

Las empresas europeas tampoco han podido cerrar el año con mejor fortuna aunque sus caídas han sido más matizadas que las del resto. Las ventas anuales de Volkswagen han experimentado un retroceso del 3,2% (223.128 coches) aunque solo en diciembre este porcentaje negativo fue del 14% y BMW cerró 2008 con unas entregas a concesionarios un 10% menores que el año anterior.

Daimler, que en el ejercicio que acaba de finalizar introdujo el Smart en EE UU, no ha conseguido que pese a las listas de espera las ventas fueran equilibradas y cerró con un retroceso del 1,5%. Su división Mercedes Benz vendió un 24% menos de unidades que el año anterior.

General Motors. Una empresa que debe probarse ante los contribuyentes

General Motors fue durante años la compañía que reflejaba el liderazgo industrial de EE UU en el mundo. Hoy, el fabricante ha logrado que los contribuyentes financien su continuidad y es ante estos ante los que debe probar que puede ser viable.

La empresa dirigida por Rick Wagoner ha cerrado 2008 recibiendo una ayuda del Estado de 4.000 millones de dólares y está a la espera de ingresar otros 5.400 en enero y 4.000 más en febrero. Sin este capital, Wagoner dijo que no podría mantener la actividad. El puesto de este ejecutivo sigue en el alero mientras sus defensores dicen que ha hecho todos lo posible por dar la vuelta a la compañía. No obstante, GM no ha podido con el empuje de la competencia extranjera ni con la crisis del crédito que ahora la ha puesto al borde de un abismo del que solo le ha salvado el Estado.

Ford. Mulally conduce en la crisis el legado de Henry Ford

Ford es la única empresa de Detroit que, por el momento, puede respirar sin ayuda del dinero público. Aunque la compañía que hace más de 100 años fundara Henry Ford tenga en la recámara un plan B para pedir al Estado 9.000 millones de dólares en caso de que la crisis económica se agudice, su consejero delegado, Alan Mulally, aseguró la caja de la compañía en 2006, al hipotecar todos los activos.

Ahora, ser la empresa más sana de Detroit es para Mulally una gran oportunidad. Para este ejecutivo, no solo no hay restricciones y supervisión por parte de Washington sino que además su gestión le permite una buena campaña de relaciones públicas ante los clientes. Pero el trabajo no está hecho solo con eso. Su lista de tareas incluye la difícil venta de Volvo y sobre todo, conseguir que los compradores vuelvan a sus concesionarios.

Chrysler. Cerberus busca pareja para un difícil baile

Por razones administrativas que no se han explicado con detalle los 4.000 millones de dólares que el Gobierno de EE UU iba a dar a Chrysler para evitar su inmediato hundimiento se hicieron efectivos el pasado viernes y no en diciembre como estaba previsto. Su consejero delegado, Robert Nardelli, dijo entonces que este dinero les permitirá una reestructuración ordenada mientras recomponen su cartera con 'coches y camionetas que la gente quiere comprar'.

Además, ese dinero del Estado da tiempo a Chrysler y su dueño, la empresa de capital riesgo Cerberus, para encontrar un socio con el que sacar la automovilística adelante.

Es una tarea difícil porque el Estado va a vigilar de cerca a una compañía a la que se resistió a dar fondos y de la que Daimler salió con prisas tras fallar en su intento de hacerla rentable.

Las ventas de coches híbridos se desinflan

La abrupta caída del precio de la gasolina a finales de año ha restado una competitividad a la demanda de los coches híbridos, que se disparó apenas hace seis meses cuando el coste de los carburantes rompían récords. De hecho, y según se deduce de la información presentada por las automovilísticas en noviembre y evaluada por Autodata, las ventas de híbridos cayeron un 53% en ese mes comparado con la caída del 37% del resto del mercado.

Las matriculaciones del Prius de Toyota, uno de los coches más vendidos en este segmento y más comprados por las flotas oficiales de Gobiernos locales, se desplomaron un 50%. Y las del Camry, de la misma marca, casi un 60%. Ford, que tiene un modelo Escape híbrido, vio cómo la matriculación caía un 35%.

Uno de los principales problemas de estos coches es que su coste es mucho mayor que el de los que consumen gasolina y si los costes del combustible no son muy elevados se tardan muchos años en notar los ahorros. La crisis del crédito, la presión que están soportando los bolsillos de los ciudadanos y el hecho de que la gasolina ha vuelto a ser barata han rebajado el incentivo para hacerse con un híbrido. Adicionalmente, la distribución de este tipo de coches no ha sido hasta ahora muy equilibrada y aunque han llegado con facilidad a concesionarios en las zonas costeras, en estados como Ohio hay listas de espera.