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Los fabricantes de chips acuden a los tribunales para salvar el año

Productores pleitean entre ellos para buscar ingresos compensatorios por violación de patente.

Los fabricantes de chips, tambaleantes por el desplome de los precios que ha provocado la sobreproducción, se enfrentan ahora a un descenso de la demanda. Las ventas de microprocesadores cayeron un 4,4% ese año, y bajarán un 16% en 2009, la primera caída consecutiva desde que se tienen datos, según la firma de análisis Gartner.

En medio de la peor situación del mercado desde 2001, las empresas fabricantes de chips en Estados Unidos están acudiendo a abogados especializados para aumentar sus ingresos. Las compañías han empezado a tirar de la manta. Para compensar pérdidas, acuden a la Comisión de Comercio Internacional (ITC, por sus siglas en inglés) y se están tomando en serio la batalla contra el plagio. Esta agencia ha comenzado a investigar 42 reclamaciones por propiedad intelectual este año, la mayor cifra desde 1983.

Spansion podría conseguir 'cientos de millones de dólares al año'' por licencias de propiedad intelectual, ha asegurado su director ejecutivo, Bertrand Cambou. En esta guerra, no hay frente al que los fabricantes de EE UU no apunten: competidores extranjeros y locales. Todos están en el punto de mira de todos.

Las compañías están contratando bufetes de Silicon Valley especializados en propiedad intelectual para ganar dinero a costa del plagio

Qimonda AG, LSI y Spansion están entre las empresas de chips que utilizan la Comisión de Comercio Internacional para abordar y bloquear importaciones de productos rivales u obtener ingresos por derechos de propiedad intelectual. Filial de microprocesadores de la alemana Infineon Technologies AG, Quimonda presentó en noviembre una reclamación para bloquear los chips fabricados por LSI para la californiana Seagate Technology. Spansion, que no ha tenido beneficios desde que salió a Bolsa en 2005, se niega a revelar cuánto ingresa por esta vía. La compañía californiana defiende que sus patentes cubren los chips de memoria flash fabricados por Samsung para sus teléfonos y reproductores de música. Si Spansion tiene éxito, la ITC podría prohibir productos que utilizan chips de Samsung, como las Blackberry, de RIM, y los iPod de Apple.

Y LSI, con sede en California, se encuentra en medio de una batalla con los competidores Freescale Semiconductor, filial de Motorola, la californiana Cypress Semiconductor y la japonesa Elpida Memory, a las que acusa de violar su patente para producir semiconductores utilizando tungsteno, metal estratégico en su fabricación.

Qimonda, LSI y Spansion han llevado sus casos a la ITC porque normalmente la agencia termina las investigaciones en la mitad de tiempo que un tribunal estadounidense y tiene competencia para detener las importaciones en la frontera de Estados Unidos. Eso es un incentivo para que las empresas suscriban acuerdos sobre licencias de patentes, aumentando los ingresos del propietario.

'Es una rendija estupenda para ganar dinero', declara Hans Mosesmann, analista de la consultora Raymond James & Associates. 'Aunque los abogados son caros, especialmente los especializados en patentes de Silicon Valley', matiza.

Y es que para más de un analista, las cosas han cambiado los últimos años. Del dicho de 'los hombres de verdad tienen fábricas' al de 'los hombres de verdad tienen ejércitos de abogados', que propone Craig Berger, analista de Friedman Billins Ramsey.