Consecuencias de la crisis

Las adquisiciones y fusiones caen al nivel de 2005

Las principales operaciones se concentraron en el sector financiero mientras la actividad compradora de los fondos marcó su mínimo en cinco años.

La crisis económica y financiera internacional ha puesto fin a cinco años de crecimiento continuo de las adquisiciones y fusiones en el mundo empresarial. El volumen de este tipo de operaciones va a marcar este ejercicio los niveles más bajos desde 2005. El año 2008 se cerrará con movimientos corporativos por valor de 2,884 billones de dólares (2,070 billones de euros), un 31% menos respecto al ejercicio anterior, según un informe elaborado por Thomson Reuters. En total, 36.108 operaciones frente a las 43.812 de 2007.

El impacto de este recorte ha sido más acusado en el continente americano, donde el montante global de las operaciones se ha reducido en un 36%, pese a los movimientos significativos protagonizados por algunas de las grandes entidades financieras de Estados Unidos, como Citigroup, JPMorgan o Bank of America.

En Europa, la tónica ha sido similar y la caída ha llegado al 29%. Las compañías más deseadas en el Viejo continente han sido las británicas, objeto de operaciones por valor de 271.600 millones de dólares (194.564 millones de euros), seguidas de suizas y alemanas.

Los ingresos de los bancos asesores en este tipo de operaciones han caído un 32% respecto al año pasado

æscaron;nicamente el área de Asia-Pacífico ha sabido contener estos descensos, con una contracción en el volumen de operaciones de concentración empresarial de sólo el 12%. El dinamismo de las empresas en las economías emergentes de China e India y la actividad de compañías japonesas y australianas ha permitido amortiguar la caída.

El valor de compras y fusiones sólo ha avanzado en el caso de los movimientos que afectan a empresas en China y Brasil, con un 25% y un 93% más respecto a 2007.

Por sectores, el financiero ha sido el gran protagonista del año, debido a que la debilidad de bancos y entidades ha propiciado la voracidad de los grupos más fuertes. Con operaciones anunciadas por valor de 681.800 millones de dólares (487.266 millones de euros), concentró el 23,6% de los movimientos corporativos del año, el nivel más bajo desde 1998.

La única actividad que tuvo operaciones con un mayor peso que en 2007 fue la de alimentación, bebidas y tabaco, con un avance del 26,7% gracias a la segregación de los negocios internacionales de la tabaquera Philip Morris y a la compra de la cervecera Anheuser-Busch por InBev.

Los sectores que han acusado más la caída de este tipo de operaciones han sido los más afectados por la crisis internacional, como pueden ser el de la distribución (el volumen de las operaciones ha sido un 68% inferior a 2007), el inmobiliario (un 65% menos) y el de los medios de comunicación (un 60% menos).

Por el lado de los compradores, resulta significativo el descenso en la actividad de los fondos de inversión, con los niveles más bajos de los últimos cinco años. En total, los fondos han protagonizado compras y concentraciones por valor de 188.700 millones de dólares (135.138 millones de euros), un 72% menos que en 2007. El descenso en el caso concreto de Europa fue del 64%, con operaciones por valor de 79.300 millones de dólares (56.776 millones de euros).

Esta cifras suponen que fondos y capital riesgo sólo participaron en un 7,3% del valor total de las transacciones anunciadas en el ejercicio, la cuota más baja desde el año 2001. Sirva como referencia que en los dos últimos ejercicios, las adquisiciones y fusiones lideradas por este tipo de sociedades sumaron cerca del 20% del volumen total que se movió en el plano internacional.

En este ámbito, la mayor operación del ejercicio fue la que lanzaron el pasado mes de agosto TPG Capital y Global Infrastructure Partners para hacerse con Asciano Group, grupo que desarrolla su actividad en el sector de las infraestructuras, por 7.231,4 millones de dólares (5.180,1 millones de euros). Le sigue la compra de la multinacional sanitaria ConvaTec por parte de Avista Capital y Nordic Capital Fund por 4.100 millones de dólares (2.938 millones de euros).

En cuanto a los bancos asesores en las transacciones, Goldman Sachs se confirma como el líder tanto a nivel mundial como en el mercado de Estados Unidos. En conjunto, la entidad ha participado en 329 operaciones de compra y fusión, con un valor estimado de 816.083 millones de dólares (584.578 millones de euros), por delante de JPMorgan, con 381 operaciones por 773.099 millones de dólares (553.811 millones de euros) y Citi, con 333 acuerdos valorados en 705.272 millones de dólares (505.287 millones de euros).

En el caso de Europa, JPMorgan lidera el ranking por primera vez en la historia, tras haber desbancado a Morgan Stanley con su participación en 196 operaciones por valor de 519.060 millones de dólares (371.877 millones de euros). Por detrás se ha situado Goldman Sachs, que ha asesorado 148 acuerdos valorados en 514.704 millones de dólares (368.815 millones de euros).

Los ingresos de los bancos de negocios por su participación en este tipo de movimientos corporativos se han visto reducidos un 32%, hasta los 34.211 millones de dólares (24.510 millones de euros) a escala global. Goldman Sachs logró facturar 1.580 millones de dólares (1.132 millones de dólares), mientras que JPMorgan consiguió 1.323,5 millones de dólares (948,1 millones de euros). Por detrás se situó UBS, con 1.115 millones de dólares (798 millones de euros).

España. Las empresas energéticas, el objetivo preferido

Las fusiones y adquisiciones más importantes en España han tenido un claro objeto de deseo: las empresas del sector energético. Tanto la entrada del grupo alemán Eon en la Península como, sobre todo, la multimillonaria opa de Gas Natural sobre Unión Fenosa han marcado un ejercicio en el que los movimientos en el sector (70 operaciones) han acaparado la mitad del volumen que se ha movido en las transacciones empresariales.

En total, según un informe de Thomson Reuters, se han anunciado 801 operaciones de compra y concentración en España a lo largo del año, frente a las 875 que se materializaron en el ejercicio pasado. El volumen alcanzado es de 83.238 millones de dólares (59.661 millones de euros), lo que supone un descenso del 40% respecto a las cifras de 2007. La actividad en el último trimestre del año ha sido la más baja desde el cuarto trimestre de 2005.

Tras el sector energético, el más dinámico ha sido el industrial, con 150 transacciones con un valor conjunto de 15.490 millones de dólares (11.097 millones de euros).

Le ha seguido el inmobiliario, pese a la crisis que ha marcado la marcha de las principales compañías, con 61 operaciones por 10.729 millones de dólares (7.685 millones de euros). En este ámbito destacan, por ejemplo, la adquisición de la ciudad financiera de Boadilla del Monte (Madrid) del grupo Santander por parte del consorcio británico Propinvest o la reciente recompra de la sede del HSBC por el propio banco a Project Maple II (sociedad de la inmobiliaria Metrovacesa).

El sector con mayor actividad compradora a lo largo del ejercicio ha sido el financiero, que ha protagonizado 325 operaciones.

En cuanto a los bancos asesores, UBS se sitúa como el primero del ranking por volumen, frente al puesto número siete que ocupó el año pasado. El grupo suizo ha participado en 14 acuerdos con un valor de 57.362 millones de dólares (41.090 millones de euros). La primera entidad española en esta clasificación es el Santander, que ocupa el puesto número 12, tras asesorar 14 operaciones valoradas en 16.253 millones de dólares (11.641 millones de euros).

Por operaciones asesoradas, el número uno de la tabla es para la consultora Deloitte (36 transacciones), seguida de KPMG (30) y PwC (25), según datos recogidos por Mergermarket.

Cancelaciones. Operaciones frustradas por 652.000 millones

Los problemas de las empresas para conseguir financiación por las turbulencias en los mercados han provocado la cancelación de hasta 1.309 operaciones de compra y concentración a lo largo de 2008. Unas transacciones valoradas en 911.000 millones de dólares (652.000 millones de euros), según los datos recopilados por Dealogic.

En 2007, se frustraron 870 operaciones por valor de 1.170 millones de dólares (837 millones de euros). Es decir, que el peso económico de los movimientos corporativos que se quedaron en el tintero fue mayor que este año. Sin embargo, en este ejercicio se han cancelado el 28% de las adquisiciones y fusiones anunciadas, frente al 25% del año pasado.

Sólo desde este verano, las incertidumbres han acabado con media docena de operaciones de más de 5.000 millones de dólares (3.575 millones de euros). La retirada más significativa ha sido la de la opa que el grupo minero BHP Billiton lanzó sobre su rival Río Tinto. Una oferta de 147.800 millones de dólares (105.762 millones de euros) que el desplome de los precios en los mercados de las materias primas y las altas exigencias financieras (deuda nueva por valor de 40.000 millones de dólares) convirtieron en irracional desde el punto de vista de la lógica industrial y dieron al traste con la que iba a ser la tercera mayor transacción de la historia empresarial.

Otro de los grandes fiascos del ejercicio ha sido el intento de compra del grupo canadiense de telecomunicaciones BCE por parte de un consorcio de firmas de capital riesgo en una operación valorada en unos 42.000 millones de dólares (30.077 millones de euros).

Como también lo fue la fallida oferta de 47.000 millones de dólares (33.650 millones de euros) de France Telecom por TeliaSonera.

Otra de las operaciones que más dinero iba a mover y que, finalmente, no se ha materializado, es la protagonizada por la compañía estadounidense de recogida y reciclaje de basuras Waste Management, que estaba dispuesta a poner sobre la mesa 6.585 millones de euros para tomar el control de Republic Services. 'Dado el actual estado de los mercados financieros, no sería prudente seguir adelante con la compra', explicó el pasado mes de octubre el grupo texano para justificar la retirada de la oferta.

Claves para crecer entre las turbulencias

1 Seleccionar con método. El objetivo clave de una fusión o adquisición debería ser siempre completar un vacío estratégico. Muchas empresas todavía eligen una operación de este tipo apoyándose en criterios financieros y no tratando de satisfacer una necesidad estratégica, como puede ser crecer hacia una determinada área geográfica o ampliar la cartera de productos o servicios. Según Accenture, seguir estos criterios ayuda a ampliar el universo de objetivos posibles.

2 Buscar discontinuidades. La consultora entiende por 'discontinuidades' situaciones en las que buenas empresas han sido arrastradas por el propio mercado o por compañías más débiles de su grupo. ¿Cómo encontrarlas? Hay que buscar empresas cuyos fundamentos no se hayan alterado o donde la disminución de sus generadores de valor (como el crecimiento de clientes) no han sufrido el deterioro que podría sugerir su caída de valoración de mercado.

3 Concentrarse en las sinergias. Valorar las posibles sinergias debería formar parte siempre del análisis previo antes de cualquier operación de fusión o compra. Pero en momentos de crisis como el actual, este paso es aún más importante, cuando el flujo de caja y el balance son claves para el comprador. Identificar las sinergias potenciales requiere a la vez estudiar los modelos de mercado y detectar las oportunidades específicas de las compañías involucradas.

4 Lograr una óptima integración. Es clave y tres pasos pueden ayudar a las compañías a integrarse con éxito. El primero de ellos sería concentrarse en las áreas que pueden crear más valor en vez de tratar de abarcar más de lo posible. El segundo punto es establecer un equipo de directivos dedicado a tiempo completo a la integración. En tercer lugar, determinar los requisitos para acortar el tiempo que pasa desde que se firma la operación hasta que las compañía comienzan a funcionar como una sola.

5 Mantener el enfoque en los clientes. Incluso en los mejores momentos, la mayor parte de los clientes no percibe los beneficios de una fusión o adquisición. Este aspecto puede suponer un auténtico reto en momentos de crisis económica. Es importante comunicar claramente a los clientes los beneficios de la operación y tomar medidas pro activas para retenerlos.