Solbes se autoamortiza

El vicepresidente Solbes deja plantado a Zapatero sólo nueve meses después de las elecciones, y cuando aún faltan tres años largos de legislatura. Eso sí: los tres más difíciles que tiene la economía por delante en muchas décadas. El rum rum que apunta a una crisis de Gobierno en la que Solbes dejaría el cargo ha impulsaado en el vicepresidente este ánimo de autoamortizarse. Que nadie crea que le echan, que se va él, cuando más arrecia la tormenta.

El vicepresidente segundo y ministro de Economía, el señor que anestesió los temores de la ciudadanía ante la crisis en el proceso electoral en marzo de 2008, el gestor experimentado que quitó de la mente del electorado la posibilidad de una mejor gestión económica por parte del Partido Popular y neutralizó el cambio, el número dos por Madrid que le ganó las elecciones a Zapatero en toda España, considera que "a determinadas edades (tiene 67 años) hay que hacer otras cosas".

Pero no es el mejor momento para un abandono espasmódico por anunciado que parezca, cuando la crisis económica se traga empleos a miles cada día, cuando la actividad crediticia está paralizada, y cuando más necesitado está el país de liderazgo polítio para recomponer el modelo de crecimiento y la confianza del personal. Zapatero carece de liderazgo económico porque carece del conocimiento básico para conducir al país hacia un futuro exitoso, y ahora más que nunca se precisa la presencia de gente experimentada y con las ideas claras para diseñar el futuro. Solbes tiene en la cabeza los pasos a dar: otra cuestión es si dispone del arrojo y respaldo político preciso para ejecutarlos.

Pero sea como fuere, Zapatero está sin conductor de la economía cuando más arrecia la lluvia. Los mentideros económicos siempre han considerado que siendo el presidente como es un 'sobrevividor' político, que flotará apoyado en las cabezas de los demás, Solbes sería pasado a la reserva más pronto que tarde si la economía amontonaba más parados de los soportables y había que echarle a alguien la culpa de lo que ha pasado.

Y todo apunta a que la diana de Zapatero puede ser Solbes. Y el país, sin referencia económica, puesto que aquella a la que se ha aferrado en los últimos años está de salida. El espectáculo es más serio de lo que parece, y no es apto para las ironías a las que Zapatero apela para justificar los comentarios escapistas de Solbes.

Y ahora qué, señor presidente. Solbes se ha cansado de atender sus iniciativas expansivas y de ser ninguneado en las decisiones relevantes, y ha dejado claro que en la próxima estación se baja del tren. Sólo le asiste a usted retrasar la llegada a la nueva estación, o precipitarla para clarificar la cuestión. Empresarios, tranbajadores, parados, consumidores, contribuyentes e inversores quieren saber a qué atenerse, quien dirigirá sus destinos económicos.

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