COLUMNA

Detroit pide humildemente

Después de pedir 25.000 millones de dólares en ayudas el mes pasado, General Motors, Ford y Chrysler comparecieron ante los congresistas para volver a aparecer con un más persuasivo caso para obtener la generosidad del Gobierno de Estados Unidos. Pero el segundo acercamiento de los fabricantes de automóviles al abrevadero no parece que anime mucho a Ford, el mejor de los tres. Quiere una línea de crédito por 9.000 millones de dólares a 10 años a los tipos de préstamo públicos. Es escandaloso.

El momento para los fabricantes de coches parece ser ciertamente de flojo crecimiento. La demanda de coches en Estados Unidos fue espantosa en noviembre. Las ventas de Ford cayeron un 30% respecto al año anterior. La caída de GM fue del 41% y la de Chrysler un pasmoso 47%. Un empeoramiento de las ventas significa que la enorme sangría de dinero de la industria se está convirtiendo en hemorragia.

El resumen del plan de GM, dado a conocer al final del día, solicita un total de 18.000 millones de dólares de ayuda, 4.000 millones antes de finales de año -sugiriendo que la compañía en realidad está cerca del abismo-. La petición pareció formulada de forma más modesta que la de Ford, pero puede ser por lo deplorablemente corta en detalles. Chrysler, por su parte, pidió 7.000 millones de dólares de ayuda. Esto hace un total de 34.000 millones de dólares.

Como el mejor del grupo, con 30.000 millones de dólares de liquidez, Ford dice que podría incluso no necesitar el préstamo del Gobierno. Ford piensa que tiene bastante dinero en efectivo para este año y que será rentable en 2011. Por tanto, pide el préstamo para cubrir desastrosas contingencias, tales como que la recesión dure más de lo esperado o que un importante suministrador vaya a la quiebra. Tristemente, las probabilidades de ninguno o ambos casos parece alto.

Que el Gobierno perciba una devolución parece bastante poco convincente, al menos por la propuesta de Ford. Por supuesto, la compañía planea incrementar su gasto en coches eléctricos e híbridos, mientras sigue con los recortes de plantilla, de la base de suministro y de la red de concesionarios. Y promete acatar las mismas restricciones puestas a compañías financieras recientemente rescatadas por el programa TARP del Gobierno. Así, no podrá pagar dividendos a los accionistas, el pago a los ejecutivos estará limitado y el Gobierno recibirá acciones preferentes y warrants.

Pero la exigencia de un préstamo a 10 años a tipos de interés públicos es absurdo. Si Ford en realidad piensa que puede ser rentable en 2011, no debería necesitar eso. E incluso bancos sólidamente solventes como JPMorgan y Wells Fargo no están consiguiendo bajas tasas de interés derivadas del TARP.

Detroit está endilgando demasiadas marcas, jubilados y trabajadores activos, capacidad y deuda. Los préstamos puente para lograrlo en los próximos meses o incluso años no rectificará esto. De hecho, las cantidades parecen sólo suficientemente amplias para mantenerlos todavía en pie, y no lo bastante para tomar medidas tales como cerrar las marcas menos productivas. La probabilidad de volver a por más dinero parece alta, incluso si la ayuda está ligada a una acción concreta. Que el Gobierno proporcione financiación a una preempaquetada bancarrota donde trabajadores, accionistas, deudores y vendedores también se sacrifiquen parece incluso la mejor opción. Por Robert Cyran