Secretos de despacho

Pulcritud en Raquel Ponce

La galerista trabaja en un espacio luminoso y rodeada de obras de los artistas.

Es inquieta, rompedora, resolutiva y muy directa. La galerista Raquel Ponce, madrileña de 37 años, es como una cascada, derrocha vitalidad. Está pendiente de todo lo que acontece en la galería que dirige desde 1991, pero también está atenta a la conversación. Cada vez que inaugura una exposición de un artista no puede evitar los nervios. 'Es como un estreno', afirma Ponce desde su despacho, un pequeño rincón ubicado en la planta baja de la galería instalada en pleno circuito de los museos de Madrid. 'No necesito tener un gran espacio para trabajar, prefiero reservarlo para que se luzcan los artistas y su obra. Ellos tienen que tener un buen contenedor', señala.

Es ordenada, todo ha de estar en su sitio, y muy disciplinada. 'En este sector, donde los artistas van por libre es necesario ser una persona muy centrada y organizada. Al final, ellos me lo agradecen porque cuando te dedicas a la venta de un producto tienes que tener un método'. Y a ella nada le puede gustar más que gestionar y organizar, 'soy bastante germana'. Lo controla todo, no se le escapa ni un detalle. Desde disponer la ubicación de los cuadros hasta contactar con artistas y galerías internacionales, negociar la venta de una obra o concertar citas para que los clientes y los artistas se conozcan. Todo pasa por sus manos.

Raquel Ponce estudió Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, 'me encanta decirlo porque me gusta mucho esa universidad', y desde muy joven sabía que quería emprender un negocio propio. 'Trabajé en un primer momento como editora de artistas reconocidos, como Rafael Canogar, pero después decidí arriesgarme y seleccionar a los artistas con los que trabajar'. La vena emprendedora le viene de familia, al frente de una fundición de escultura y una galería de arte.

'Confío en que, si hacemos bien nuestro trabajo, no notaremos la crisis. De momento, no nos afecta'

Después de casi dos décadas de trayectoria, la galerista tiene una nutrida cartera de proveedores, de clientes y de reconocimiento en el sector, que pasa por ser una de las habituales en la feria de arte contemporáneo Arco. 'Para poder desarrollar una trayectoria, es necesario haber creado un clima de confianza y de respeto con los artistas y con los clientes'.

Tal vez por esa red de contactos y por su constante optimismo, Ponce no le teme en exceso a la crisis económica. 'Confío en que si hacemos bien nuestro trabajo no lo notaremos. De momento, no nos está afectando. El mundo del arte es un sector especial y puede que no nos toque demasiado porque el que compra arte lo seguirá haciendo, aunque algo se notará'. Hasta hace un año trabajaba más de 12 horas al día, pero con su reciente maternidad ha rebajado el número de horas aunque no la intensidad del trabajo. 'Con un teléfono móvil y las nuevas tecnologías puedes resolver cualquier problema o cerrar un negocio'. Aprovecha el paréntesis de mediodía para tomar un almuerzo rápido y leer la prensa y revistas de arte. 'Me gusta dedicar ese momento del día, sino tengo comidas de trabajo, para mí sola'. A comienzo de la semana planifica el trabajo de los siguientes días. Envía a sus colaboradores la agenda semanal por correo electrónico, con las prioridades marcadas en colores fosforitos. 'Hago un diseño de lo que tiene que ser la semana y así todo el mundo se acostumbra a seguir un ritmo'.

Trabaja en una mesa de cristal, diseño de Bd Barcelona Design, repleta de papeles, un ordenador, un portalápices que le trajeron de Madeira, una calculadora, que siempre le ha acompañado a todas las ferias, y una agenda de papel, 'necesito este soporte porque me encanta visualizar toda la semana y hacer tachaduras'. Y no pueden faltar las flores naturales. 'Vivo en el campo y necesito tener algo vivo a mi lado. Las flores me hacen compañía'. Raquel Ponce asegura que para gestionar una galería de arte se requiere sobre todo pasión y sentido común. 'Todo es fácil y difícil a la vez, depende de cómo lo quieras hacer tú. A mí me gusta que las cosas fluyan con naturalidad'.

Enamorada de sus artistas

Cuando le gusta un artista, si es desconocido mejor, y le entusiasma le apoya sin reparos. Ni le mira el currículo. Le ha pasado recientemente, con el artista ovetense Gervasio Pérez, que se estrena esta semana con la exposición titulada Manipulación. 'Me gustó por su originalidad técnica y conceptual. Me parece novedoso y creo que va a tener un gran éxito', afirma Ponce, a la que le gusta arroparse con la obra de los artistas por los que apuesta. En su pequeño despacho siempre hay cabida para alguna de las piezas que más le atraen. La habitación es de color blanco, tonalidad que contrasta con los rojos que ha empleado Pérez tanto para la obra gráfica como para una escultura, que preside el espacio de trabajo de la galerista. 'De todos los artistas guardo obra. Me gusta estar muy cerca del producto que vendo'. En esta ocasión está emocionada con la obra del artista que acaba de descubrir. 'Es importante que te enamores de ellos porque se establece una relación de pareja'. Las paredes también están decoradas con unas cajas de luz que le preparó la artista Mónica Gener y que alegran la estancia, 'crean la calidez que necesito para pensar'.