Hacia un nuevo orden financiero

Comienza la cumbre del G-20 para buscar soluciones a la crisis financiera mundial

Mejor regulación financiera, cambios estructurales del sistema financiero mundial, un nuevo multilateralismo y medidas concretas son algunas de las peticiones que plantearán el sábado los países que participan en la cumbre de Washington, en la que, finalmente, participará España.

La cumbre, a la que asisten los países desarrollados del Grupo de los Ocho (G-8) y los considerados "potencias emergentes" (juntos forman el llamado G-20), además de representantes de la ONU, la Unión Europea y los organismos económicos multilaterales, planea sentar las bases para la reforma del sistema financiero mundial.

El primer encuentro tendrá lugar esta noche con una cena protocolaria en la Casa Blanca y mañana se mantendrán dos grupos de reuniones: por un lado los jefes de Estado y de Gobierno y, por el otro, los ministros de economía y finanzas.

La crisis financiera mundial ha puesto de relieve la necesidad de llevar a cabo una reforma en el sistema financiero internacional, por lo que todas las miradas están pendientes de lo que se diga y decida mañana. Aunque lo más probable es que lo que salga de esta cumbre, en la que no participará Barak Obama, el presidente electo de EE UU, para evitar la bicefacia, sea un calendario de trabajo y unas líneas básicas a partir de las cuales ponerse a trabajar en futuras reuniones.

El anfitrión, el presidente saliente de Estados Unidos George W. Bush, ha declarado que la crisis "no es un fallo del libre mercado" y que por lo tanto la solución no es una reforma del sistema, lo que hay que hacer es, en opinión de Bush, adoptar medidas que "blinden" el sistema financiero. Bush considera que hacen falta reformas y una mayor trasparencia de los mercados, pero que "no se trata de reinventar el sistema".

Las reivindicaciones de los países emergentes

Hace unos días, en la reunión que mantuvieron los países del G-20 en Sao Paulo se avanzaron algunas posturas sobre la cumbre de Washington. En lo que todos están de acuerdo es en que hay que reformar el sistema financiero, en lo que difieren es en el cómo. En cualquier caso ya se ha señalado que dicha reforma puede incluir más instrumentos de regulación de los mercados, la "modernización" del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM).

En el comunicado conjunto tras la reunión de Sao Paulo se reclamó "mayor voz y representación" para los países emergentes, sin embargo, los países del G-20 no llegaron a elaborar una propuesta concreta para presentar a los gobernantes del grupo en la reunión del próximo sábado en Washington. Los países emergentes creen que el peso del crecimiento económico no recae ahora sobre las naciones desarrolladas y por eso piden una mayor representación.

La Unión Europea

Francia, presidente de turno de la Unión Europea, quiere que haya "medidas concretas para restablecer rápidamente la confianza", y defenderá la propuesta europea de que ningún actor económico escape a "una supervisión apropiada". Según la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, la UE quiere que se revisen los mecanismos de reglamentación y vigilancia. Además, Europa quiere que se dote al FMI de más medios y peso político.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha afirmado esta semana que la cumbre no debe quedarse en una reunión más, sino que de ella debe salir un "mandato claro" para que se fijen las nuevas reglas de los mercados financieros y considera que Europa tendrá un "papel directriz" en la reunión.

Y Reino Unido ya solicitó hace unas semanas que se proporcione más dinero al FMI, que se adopten medidas globales contra la crisis y que se creen colegios de supervisores que vigilen a los bancos para evitar que se vuelva a producir una crisis como la actual. Pero el primer ministro británico, Gordon Brown, también ha dicho que hay que "actuar para evitar volver al proteccionismo".

La presencia de España

España, que fue excluida en un principio de la reunión, inició de inmediato una campaña para conseguir una silla en la cumbre. La confirmación de la presencia española llegó el pasado 7 de noviembre cuando Francia emitió un comunicado en el que se informaba de que nuestro país estaría presente en Washington como octava economía del mundo y miembro de la Unión Europea. Para conseguirlo Francia cedió uno de sus dos asientos.